El próximo 27 de junio se cumplen dos años del femicidio de Leila Rodríguez, la joven madre que fue asesinada en Ullum presuntamente por el padre de su hija Esteban Pacheco, y el único sospechoso del crimen aún no recibió una sentencia. Tanto tiempo transcurrió que aquella beba que se quedaba sin mamá es hoy una niña que también se pregunta qué pasó y por qué nadie pagó por la muerte de su madre.
"¿Mi papá mató a mi mamá?" Una cruda pregunta y un caso demorado en la justicia sanjuanina
Es por ello que este jueves por la mañana, familiares de la víctima fatal se movilizaron en las puertas de Tribunales para pedir justicia por la causa que tiene a Pacheco como único imputado por el asesinato, que fue procesado en diciembre de 2018 por el juez Guillermo Adárvez. Su madre, Paula Morales, habló con Tiempo de San Juan en la previa y cuestionó el accionar de la justicia.
"Van a ser dos años sin mi hija y el asesino podría recibir la prisión domiciliaria por el tiempo que pasó sin recibir una condena", expresa angustiada la mujer que debió hacerse cargo de su nieta de tres años, que quedó sin su madre y con su padre biológico tras las rejas. Si bien no está segura de que eso pueda pasar, teme que la predicción sea cierta en tanto que el caso no se resuelva.
Criar a una niña a pesar del dolor confiesa que no fue tarea sencilla. "Hoy mi nieta tiene 5 años y lamentablemente sabe la verdad. Un día me preguntó si su papá había matado a su mamá y, a pesar de que se me vino el mundo abajo, tuve que decirle. Con sus ojitos llenos de lagrimas me miró y, como yo lloraba mientras le hablaba, me respondió 'no llores más'", cuenta la mujer.
Orgullosa de ver crecer a una pequeña -madura en muchos aspectos, según asegura-, Morales advierte que esa nena merece respuestas también por parte de quienes investigaron el caso y hallaron las pruebas suficientes para inculpar a Pacheco, con quien no desea tener contacto alguno. "Me dijo que tenía miedo que la fuera a buscar. Le aclaré que eso nunca iba a pasar, que estaba segura conmigo y toda mi familia", agregó.
La causa que fue elevada a juicio a pedido del fiscal Carlos Rodríguez hace casi un año atrás tenía fecha de juicio para el 27 de abril pero por la pandemia y la feria judicial que se proclamó quedó suspendido. Ahora que la actividad fue retomada, aunque no del todo normalizada en el fuero penal, desde el entorno de Leila exigen una respuesta concreta.
Comparado con el femicidio de Yamila Pérez que ocurrió el 18 de junio de 2018, la causa de Leila se vio demorada. El titular del Tercer Juzgado de Instrucción procesó casi al mismo tiempo a ambos acusados de los femicidios: en diciembre de ese año. Sin embargo, en octubre de 2019 el confeso asesino de Yamila -Evaristo Molina- fue llevado a juicio y condenado a prisión perpetua. Por su parte, Pacheco todavía no recibe una sentencia.
Durante la mañana de este jueves desde la justicia aclararon que la fecha de juicio fue fijada para el próximo 13 de julio y que la prisión preventiva del detenido fue prorrogada por un año más, mientras tanto para evitar que quedará en libertad tras el vencimiento de los plazos sin sentencia.
El estremecedor caso
Leila, en ese entonces mamá de una nena de tres años, salió de su casa por la noche del martes 26 de junio de 2018, sin avisar a dónde iba. Se fue esa noche y nunca más regresó. Desgraciadamente, fue encontrada sin vida al día siguiente en un descampado cerca de su casa.
La investigación de inmediato posó la mirada en “Wilo” Pacheco. Era la única persona que estaba enemistado con la víctima. Había sido su novio durante 7 años, era padre de su hija y también había vivido con ella algunos meses, entre fines de 2017 y principios de 2018. La relación se rompió y ambos terminaron muy peleados. Ella le había iniciado acciones legales por la manutención de la nena, dado que no se hacía cargo económicamente. De todos modos, mantenían contacto y se veían por la beba en común, pero el joven no se resignaba a perder a su ex e insistía en reconquistarla. Sin embargo, en el último de sus encuentros le habría quitado la vida.
Para el fiscal Rodríguez quedó acreditado que Pacheco envió decenas de mensajes a Leila, los cuales ella contestó. También que hubo una llamada telefónica la noche del 26 de junio de 2018. Que en esa charla la citó. La chica dejó a su nena al cuidado de su hermana y su madre en su casa, situada en el Lote Hogar 55, en Ullum. Y que cerca de las 22.30 salió diciendo “voy y vuelvo rápido”. Nadie lo sabía, pero había ido a encontrarse con su ex novio.
Según la investigación de primera instancia, en el camino atravesó un descampado cercano a su barrio y allí fue sorprendida por el joven, que la golpeó y la atacó a cuchillazos: dos puntazos fueron en la espalda y otros dos en el pecho, uno de ellos fue certero y le causó la muerte. El registro forense acuerda que el deceso se produjo en las primeras horas del 27 de junio. Su cuerpo quedó dentro de una acequia frente a la calle Hermógenes Ruiz y el homicida lo cubrió con algunas ramas y hojas para ocultarlo. Él escapó en medio de la noche sin que nadie lo viera. Al otro día fue a trabajar con total normalidad; eso sí, se tapó el rostro con un gorro y una cuellera para que sus compañeros no notaran los arañazos que tenía en su cara.
Para ese entonces, los familiares de Leila ya la echaban de menos. Es que no había regresado. La hermana de la ahora fallecida llamó a “Wilo” para preguntarle si había estado con la joven, pero éste lo negó. Ahí preparó su coartada: borró todos los mensajes y los llamados que hizo a la víctima y a su vez envió otros mensajes a su celular como para dejar sentado que no sabía de su desaparición.
Tras el hallazgo del cuerpo de Leila, la tarde del 27 de junio de 2018, Pacheco fue detenido en su casa del barrio Lago de Ullum y sometido a un proceso judicial que todavía no halla resolución.