Se develó el misterio sobre la muerte de Mauricio Andrés Fernández en Valle Fértil, el sábado 5 de este mes. No eran semitas lo que comió, eran sopaipillas, y no fue un asesinato, sino que su extraño deceso fue producto de un accidente. Su mujer y su cuñada fueron liberadas
Sopaipillas asesinas: develan el misterio del changarín que murió envenenado en Valle Fértil
Por lo menos eso fue lo que arrojó hasta el momento la investigación de la jueza Gema Guerrero, que confirmó que el vallisto de 28 años murió envenenado a raíz de una situación fortuita y por una imprudencia. De hecho, la magistrada a cargo provisoriamente del Segundo Juzgado de Instrucción dispuso la libertad de Lourdes y Nancy Castro, la pareja y la cuñada del ahora fallecido. Ambas estuvieron detenidas hasta este lunes como sospechosas de un posible asesinato.
La jueza se declaró incompetente en la causa y giró las actuaciones a su par del Cuarto Juzgado Correccional, el juez Federico Rodríguez, para que investigue un homicidio culposo. Es decir, una muerte accidental.
Un día fatal
El caso fue adelantado por TIEMPO DE SAN JUAN y lo que se sabía fue que el viernes 4 de este mes la mujer y la cuñada de Fernández hicieron sopaipillas en horas de la tarde en la casa que compartían, en las calles 25 de mayo y Alem, en Villa San Agustín. El changarín comió esas masas, mientras que las chicas también probaron, pero cuando sintieron un sabor amargo, dejaron de consumirlas. Al rato, Fernández comenzó a sentirse mal.
Con las horas se puso peor, de modo que a la noche lo llevaron al hospital de Valle Fértil. A la madrugada del sábado 5 lo trasladaron en ambulancia al Hospital Guillermo Rawson de la Capital, donde murió pasadas las 14. Presentaba claros signos de intoxicación. Las chicas también tuvieron síntomas de intoxicación, pero se repusieron pronto.
En principio se dijo que habían comido semitas. Después se supo que eran sopaipillas y se descubrió que la masa contenía restos de un veneno. Fue por eso que los policías de la Seccional 12da dieron inmediata intervención a la jueza Guerrero, que estaba de turno. La sospecha era que las mujeres habían envenenado al hombre a propósito, de ahí que ordenaron la detención de ambas.
Veneno
El informe forense fue determinante, estableció que la muerte de Fernández se produjo por una intoxicación con órganos fosforados, reveló una fuente judicial. Esa sustancia era un veneno para hormigas.
A través de los análisis, se constató que las chicas tenían restos de esa sustancia en su cuerpo como consecuencia de que también habían consumido sopaipillas, pero en menor grado. Esto respaldó sus versiones, además alejaba la sospecha de algo intencional. Caso contrario, no la hubiesen probado.
Sus relatos encajaban con esa versión que decía que, mientras hacían la masa, les faltó harina. En ese momento, según relataron, una de ellas tomó un frasco con un polvo blanco creyendo que era harina y lo volcó sobre la masa, según un vocero. Lo que no sabían era que ese recipiente, sin inscripción alguna, contenía veneno de hormigas.
Después recordaron que un pariente les había dado un veneno y que alguien lo puso en un frasco. Los policías de la Seccional 12da fueron hasta la casa de ese pariente y encontraron la sustancia. Confirmaron que ese polvo, efectivamente, era veneno para hormigas. La conclusión a la que llegó la jueza fue que se trató de un accidente, un hecho fortuito y producto de la imprudencia de las mujeres que, sin querer, vertieron el veneno sobre la masa pensando que era harina, aseguró un investigador. Ahora, tendrán que ver si a una de ellas o a las dos les corresponde un castigo, más allá de que haya sido una situación no querida.