Luego de haber sido atrapado en una sala de juego en el Jockey Club donde no se respetaban las medidas sanitarias, el jugador de vóley sanjuanino Nicolás Sánchez fue castigado con la pena de 6 meses de prisión condicional, en juicio abreviado. Es que a diferencia de los otros 19 imputados por Flagrancia, ya había recibido una probation y no podía contar con ese beneficio en esta oportunidad.
De esta no zafó: el jugador de vóley sanjuanino fue condenado por Flagrancia
En el Teatro Municipal de la Ciudad de San Juan se desarrolló la audiencia y la que la participación del deportista resultó escueta, ya que su abogado defensor Fernando Echegaray acordó la sentencia con la Fiscalía. Tras reconocer la responsabilidad en la comisión del delito, el juez Eduardo Raed homologó ese acuerdo.
Si bien la suspensión de juicio a prueba que Sánchez recibió a principios de abril de este año no contaba como un antecedente penal, la posibilidad de evitar una sentencia en contra le era imposible y por eso no le quedó otra más que acordar, antes que ir a un juicio más extenso en el que incluso podría recibir una pena mayor.
A fines de mayo, también fue arrestado por incumplir las medidas sanitarias y, en el procedimiento de detención, golpeó a una oficial de policía y luego intentó escapar. En aquella oportunidad, el deportista había sido encontrado deambulando por las calles durante la madrugada, sin justificación, cuando las restricciones para la circulación eran mayores que las actuales.
Tras ser interceptado por efectivos policiales en Roger Balet y Falucho, el voleibolista, que se hallaba junto a un amigo, fue trasladado en patrullero hasta la Comisaría 4ta para ser sometido al proceso de justicia exprés por infringir las leyes que impedían la libre circulación por la pandemia. Sin embargo, la cosa se fue de las manos cuando se bajó del móvil, tomó del cuello a la agente que participó del procedimiento y le propinó un golpe de puño en la cara dándose a la fuga, según informaron fuentes policiales.
Luego de encarnar una fuga frustrada, fue re capturado por las autoridades y llevado hasta los calabozos para afrontar no sólo cargos por resistencia a la autoridad y de violación de cuarentena, sino también por lesiones contra una funcionaria pública. Finalmente, el deportista fue sentenciado y pagó una reparación simbólica de $50.000, que fue destinado a los Merenderos de Desarrollo Humano.