Una historia en la que la realidad superó la ficción. Un metalúrgico de 40 años (43, actualmente) que debió pasar algunos días en los calabozos de Seguridad Personal por haberse casado dos veces con mujeres distintas. Y es que así lo demanda el artículo 134 del Código Penal: “Será reprimido con prisión de dos a seis años el que contrajere matrimonio cuando, sabiendo que existe impedimento que cause su nulidad absoluta, ocultare esta circunstancia al otro contrayente”.
De película: La historia del paraguayo bígamo en San Juan
Esta es la historia de Luis Héctor Ochoa, un paraguayo que vivía en el Callejón Díaz, en Los Berros, Sarmiento, quien en el 2008 se casó por primera vez luego de “enamorarse perdidamente” de María Isabel Heredia, también oriunda de aquella localidad sarmientina.
Los dos “tortolitos” convivieron juntos un par de años hasta que, lamentablemente, la relación dio para más y Ochoa tomó la determinante decisión de irse del hogar que compartían en Los Berros. A partir de ese momento, el “picaflor” Ochoa comenzó a rehacer su vida lejos de su primera esposa de quien nunca se divorció legalmente.
Fue en esa “búsqueda” que encontró nuevamente el amor luego de conocer a Sandra Mónica Pedernera, de 45 años (nuevamente mayor que él), en 2012. Con ella, repitió la historia de su primera mujer: contrajo matrimonio al poco tiempo de conocerse con Pedernera, se fueron a vivir juntos pero al poco tiempo, el amor se le fue y decidió separarse de su segunda esposa.
Ochoa además de separarse, se perdió de la vida de Pedernera de un día para el otro. Ella, todavía enamorada, decidió buscarlo “ya que nunca le dio un por qué de la separación”, según contó en su momento. Entonces, Sandra decidió dirigirse hacia la Central de Policía y exponer ante los uniformados lo que estaba sucediendo: “mi marido se fue de la casa sin decirme nada y no volvió más”, les habría dicho a los policías que la atendieron.
El ya proclamado “bígamo” Ochoa, se había desaparecido de su segunda mujer tal cual lo había hecho con la primera. Sin embargo, el metalúrgico días después le llamó a Pedernera para confirmarle la definitiva separación: "lo nuestro ya fue, no quiero saber nada con vos, me fui a vivir con mis padres”, le dijo el metalúrgico mediante una llamada telefónica.
Pero, como si fuera poco, algunos días más tarde Sandra recibió un segundo llamado. Esta vez era la primera esposa de Ochoa, María Heredia, quien le contó que el picaflor paraguayo aún seguía casado con ella. Ambas mujeres quedaron en estado de shock ya que el hombre había contraído matrimonio con ambas sin divorciarse con la ninguna de las dos.
Ante esta sorpresa, las mujeres del bígamo decidieron exponer esta situación nuevamente ante la policía. Ochoa estaba faltando a la ley, concretamente, cometía un delito contra el estado civil, penado –como se dijo anteriormente- por el Código Penal.
Fue por ello que, personal policial de Seguridad Personal, en ese entonces al mando del subcomisario Gregorio Díaz (actualmente, comisario de la Regional Capital), salieron en búsqueda del metalúrgico por la localidad de Los Berros.
Tras algunos allanamientos, el jueves 13 de agosto de 2015, a Luis Héctor Ochoa lo detuvieron en el interior de una vivienda, que sería la de sus padres, del barrio Rivadavia, de la ya mencionada localidad sarmientina.
Una vez detenido, personal policial que lo trasladaba le preguntó qué cómo pudo llegar a hacer semejante barbaridad, a lo que Ochoa respondió firmemente: “si encuentro otro amor, me voy a casar otra vez”. Quedó alojado unos días en los calabozos de la división Seguridad Personal, de la Central de Policía y la causa recayó en el Primer Juzgado de Instrucción, a cargo del juez Alberto Benito Ortiz. Fuentes del caso alegaron que el “bígamo paraguayo se quedó sin el pan y sin la torta”, es decir, habría terminado separándose de ambas.