Carlos Martín Camargo fue condenado en junio pasado a 12 años de prisión después de aceptar la culpabilidad por el asesinato del boxeador Guillermo Romero, a quien le había jurado la muerte por broncas del pasado y luego cumplió con ello, encargándola a dos sicarios.
Unidos por la sangre propia y de otros: padre e hijo ¿asesinos?
En la actualidad, un joven con el mismo nombre está siendo juzgado como el principal sospechoso por el crimen de Emanuel Mayorga, cuyo cuerpo apareció sin vida y con el cráneo reventado después de una larga noche de juerga entre amigos, en una casa abandonada en Trinidad.
Sin embargo, tanto uno como otro no sólo comparten las acusaciones de asesinatos sino también la misma sangre pues, según fuentes judiciales, el acusado del atroz crimen ocurrido el 30 de diciembre de 2012 sería hijo del autor intelectual del asesinato por encargo de Romero.
Curiosamente y tras permanecer prófugo de la justicia durante cuatro años, el presunto homicida de Mayorga zafó de ser encontrado por la Policía que lo buscaba, por considerarlo el principal sospechoso del sangriento final en Trinidad, con otro nombre: se hacía llamar Alejandro Vargas. Ya sea por vergüenza o bien una artimaña de supervivencia para permanecer en libertad, esto quedó al descubierto cuando fue atrapado por la fuerza de seguridad en 2016 con elementos robados.
El joven delincuente sindicado como el homicida de Mayorga tenía un pedido de captura desde el 2012 y, a esa altura, quien sería su progenitor afrontaba la acusación por el crimen a sangre fría de Romero, ocurrido en 2011.