Evaristo Molina no solo arruinó la vida de Yamila y la suya, también terminó con la de su familia. Su mujer, que lo acompañó en estos últimos años, lo abandonó y vendió la casa junto con el negocio a otra mujer, para ella escapar por las arduas amenazas que recibió.
La mujer del confeso asesino de Yamila Pérez vendió todo y se fue de la casa
Tiempo de San Juan, fue al domicilio ubicado en el interior del barrio Costa Canal, donde vivía Evaristo junto con su mujer, y que ahora habita otra señora llamada Carolina, “yo le compre la casa a ella, no sé donde vive ahora, se que se fue y me dejó todo para la venta de garrafas de gas”, exclamó apresuradamente desde adentro de la propiedad.
Según una fuente, la mujer decidió irse porque vivía amenazada, y para evitar problemas mayores escapó. También, ella decidió no hacerse cargo de lo que su marido hizo y que los encargados en buscar el abogado fueron dos hijos que son oriundos de la provincia de Mendoza.
Tiempo de San Juan, al hablar con los vecinos del caso rechazaron rotundamente decir algo sobre él, y no quisieron expresar una queja o algún detalle sobre la vida que llevaba Molina como vecino de todos ellos: “no voy hablar, no quiero meterme en quilombos”, dijo un vecino con recelo.
Yamila Pérez apareció descuartizada el domingo 17 de junio pasado, y tras varios allanamientos lograron atrapar a dos posibles sospechosos, Evaristo Molina y Ramón "Cunta" Sosa miembro de la banda de “Los Pastelitos”. Pero ante la larga investigación solo quedó un sospechoso, Molina, y el cual el jueves 5 de julio declaró ante el juez que él había sido el causante del terrible episodio.