Las lágrimas de impotencia se perciben en el rostro de la mujer que se declara como damnificada en la denuncia por estafa que realizó en el Segundo Juzgado de Instrucción. Ella es Claudia Flores que junto a su esposo esperaba cumplir el sueño de toda una vida pero, cuando se encontraba cerca de ello, la estafa se lo arrebató.
Compraron su casa y cuando intentaron habitarla estaba usurpada por parientes del vendedor
Luego de obtener una importante cantidad de dinero tras vender un terreno que heredó de su padre, Flores acepta la recomendación del mismo escribano que ofició en la transacción de la herencia por un agente inmobiliario de confianza -según relata- y emprenden la búsqueda de una vivienda acorde a sus necesidades y bolsillo.
Después de un tiempo, logran dar con un vendedor que tenía su casa a la venta ubicada en el Barrio Buenaventura Luna, en Rawson. "El escribano me dijo que se iba a encargar de chequear que todo estuviera en óptimas condiciones legales para hacer la compra y yo le creí", cuenta la mujer que agrega: "Una vez que nos dio el ok, firmamos un boleto de compra venta por 750 mil pesos más la deuda a cancelar que existía".
Tal y como detalla la pocitana que atraviesa su peor pesadilla, habían llegado al acuerdo de entregar una seña de 250 mil pesos y entregar otros 500 mil al momento que le otorgaran en manos la llave de la vivienda. "Así fue. Es más, llegamos hasta el lugar y fuimos testigos del camión de mudanza que se llevaba las pertenencias del vendedor. Entramos y la casa estaba vacía", detalla y prosigue: "Al día siguiente, fuimos con un albañil que realizaría algunos trabajos de refacción y cuando quisimos entrar no pudimos hacerlo porque alguien más había forzado la cerradura".
En su nueva casa habían cerca de 12 personas que habían "tomado" la vivienda, asegurando que les pertenecía y que no se moverían de allí porque "fue vendida sin su consentimiento". Es que los usurpadores y sus familias se identificaron como, nada más y nada menos, los hijos del vendedor.
"A nosotros nos habían informado que el hombre era viudo y tenía sus hijos grandes, con sus casas, que no existía ningún tipo de inconveniente. Nosotros confiamos en el escribano y nos falló", expresó entre lágrimas.
Desde septiembre de 2017 que les sucedió el incidente hasta los primeros días de enero que hicieron la denuncia en el juzgado a cargo de Pablo Flores no tuvieron ningún tipo de noticia sobre el motivo legal de por qué fue la casa usurpada ni tampoco una respuesta de las tres personas a las que denunciaron: el escribano, el corredor inmobiliario y el vendedor.
La denuncia completa