El Mogote, Chimbas, es una de las zonas más tranquilas del departamento. Prácticamente no hay aglomeraciones de viviendas y algunos tienen casas de fin de semana aprovechando que el lugar es apartado, fresco y tiene vistas privilegiadas del Pie de Palo, que copa todo el horizonte hacia el Este.
Una zona tranquila que quedó muda ante el horror
Con la calle Buenaventura Luna como acceso principal, los vecinos de la zona viven en casas repartidas geográficamente y no se ven medidas de seguridad muy estrictas: algunas rejas en las ventanas y puertas, pero nada de medianeras altísimas.
Ese remanso de paz fue el que este lunes amaneció manchado por el horror. Cerca de algunas de esas casas con rosales y decoración rústica alguien se encontró con la muerte en su peor versión: una mujer muerta, tal vez joven, totalmente desfigurada, con la cabeza destrozada.
En la mañana de este lunes, con el sol ya en alto, la niebla prácticamente desaparecía y la hermosa zona, que está salpicada de casas con espacios verdes, campos cultivados y baldíos, revelaba un panorama muy diferente al habitual. Es que uno de los terrenos abandonados, llenos de suciedad, casi una decena de policías rastrillaban buscando indicios de qué pudo haber pasado y sobre todo quién era la víctima, que hasta el mediodía seguía sin identificarse.
Las casas del lugar estaban cerradas y los pocos que estaban cerca de la zona, en la que no hubo decenas de curiosos como sí en otros casos, se negaban a hablar con la prensa. Algunos apenas se habían enterado de lo que estaba sucediendo. Las dos casas cercanas se encontraban en el interior del vallado policial, que tenía al menos una manzana de superficie. Otras que se encontraban cerca permanecían con ventanas y puertas cerradas y nadie circulaba en la zona. Los vecinos guardaban silencio, tras ser tocados por lo que parece ser uno de los crímenes más impactantes de los últimos años.
Incluso la Policía parecía desconcertada por trabajar en el lugar. Es que en las inmediaciones de Buenaventura Luna y callejón Muñoz nunca suelen ocurrir hechos delictivos. Incluso, apenas si recuerdan algún que otro arrebato, pero ha pasado un tiempo considerable de los mismos y no pueden precisar la fecha.