Un juicio que se viene dilatando desde hace siete años nuevamente fue suspendido para el próximo 11 de junio. Según fuentes judiciales el problema esta vez se suscitó en la defensa del principal sospechoso de asesinar al boxeador Guillermo Romero. Se espera que una vez por toda Carlos Martín Camargo (37) sea sometido ante el tribunal de la Sala II de la Cámara Penal, señalado como el mentor del asesinato de un hombre que era vecino del barrio Colón, Santa Lucía. Martín Camargo es un hombre que estuvo mucho tiempo en calidad de prófugo. Cayó cuatro años después del crimen y costó que se dictara el procesamiento por no haber sido el autor material, sino intelectual del hecho. Desde el 15 de mayo se esperaba que sea fuera sometido ante el tribunal, integrado por José Atenágoras Vega, Ernesto Kerman y Juan Carlos Peluc Noguera.
Asesinato del boxeador sanjuanino: Volvieron a suspender el juicio
Recién en noviembre de 2015 se concretó el procesamiento de Camargo, por decisión del juez Maximiliano Blejman (del 4to Juzgado de Instrucción) que trabajó el caso con detenimiento. El hecho se produjo cuando dos personas se presentaron en la casa de Guillermo, en Santa Lucía, y lo ultimaron de un disparo. Ocurrió en febrero de 2011. Sin embargo no había evidencia material que hiciera suponer que Camargo fuera el asesino. Este sospechoso pasó cuatro años prófugo y finalmente, se entregó a la Justicia en julio de ese año, en Mendoza. Si bien había varias personas que lo señalaban como el instigador del asesinato, no había pruebas suficientes para acusarlo directamente.
Es que Camargo no estuvo en la escena del crimen, según cree la Justicia. Pero pese a esto, dio muchos pasos en falso antes de que se consumara la tragedia. El sujeto había lanzado una batería de amenazas de muerte contra el boxeador y ese fue un indicio para la investigación. Es cierto que en el lugar del hecho no estuvo. Su coartada era que había estado visitando a un tío en el Servicio Penitenciario y como había registro de su ingreso en el libro de visitas, pudo zafar por mucho tiempo de la sospecha de su autoría material. Pero si bien Camargo no manipuló el arma mortal, Blejman trabajó en la recopilación de pruebas y testimonios que lo señalaban como el "ideólogo" del homicidio agravado.