A una semana de cumplirse el año de la maniobra fatal que terminó con la vida de la agente de policía Sabrina Romano Peruzzi, el conductor del auto empezó a ser juzgado en el Tercer Juzgado Correccional. Y al inicio del juicio evidencio un cambio en su estrategia defensiva: ahora "no recuerda" nada de lo que ocurrió, aunque reconoció que estuvo bebiendo alcoholo minutos antes en un asado con familiares y amigos.
Antes, cuando se hizo la investigación del caso, el sujeto había contado cómo fue el choque. Pero ahora se limitó a decir que no se acordaba de nada de lo ocurrido, sólo que venía de un asado con amigos, que dobló por calle Progreso al Sur y que luego se despertó en el hospital.
El caso Francisco Eduardo Calvo es uno de los primeros en la justicia sanjuanina tras la modificación al Código Penal, en el cual se incorporó como agravante que el exceso de alcohol. Eso implica que ahora pueda ir preso efectivamente el conductor que atropelle y mate en estado de ebriedad. La pena arranca en 3 años de prisión.
Todo indica que la fiscal Claudia Salica hará un pedido de prisión efectiva contra Calvo. En caso de que haya una condena, la jueza Mónica Lucero decidirá si es de cumplimiento efectiva o no.
Calvo intentó mostrarse compungido durante la primera audiencia: sostenía un pequeño rosario en sus manos y trataba de tener la mirada hacia abajo. Pero cuando hubo parte del relato de los testigos que lo complicaban, cambiaba la actitud y miraba fijo al testigo y a la jueza.
En el momento que declaró, se dio vuelta y pidió "perdón" a la familia de la agente fallecida.
El 27 de abril de 2017 Francisco Eduardo Calvo viajaba en su Peugeot 405 por el Lateral Oeste del Acceso Sur, entre Boulevard Sarmiento y Calle 5, se cruzó de carril y chocó de frente a la agente de policía que se dirigía a su trabajo a llevar unas llaves que se había olvidado dejar.
Dos horas después del choque, el peritaje demostró que Calvo conducía con 1,89 gramos de alcohol por litro de sangre. El máximo es de 0,50 para los vehículos particulares.
En ese sentido, entre los testigos de este martes se destacó el relato del agente Gómez, el primer policía en llegar al lugar de la tragedia: “Cuando Calvo me hablaba le sentí olor a alcohol y me dijo que había estado tomando en un cumpleaños o algo así. Lloraba, se agarraba la cabeza”.
Al finalizar el relato, la jueza Mónica Lucero reprendió al agente de Policía porque no hizo el acta y registró a los testigos en el lugar de la tragedia, lo que provocó que la justicia ahora no tenga testigos directos que habrían ayudado a dilucidar el caso.
Un vecino de la zona también declaró en el juicio que estuvo con la agente Sabrina Romano Peruzzi antes de que se la llevara la ambulancia: "Estaba tirada en la acequia. La mochila y el chaleco de Policía quedado a algunos metros de ella. Hasta ese momento estaba con vida".
La agente Romano Peruzzi murió horas después, como consecuencia del impacto del auto que conducía Francisco Eduardo Calvo.
Los familiares de la joven agente fallecida estuvieron presenciando el debate y no quisieron hacer declaraciones ante la prensa. A la madre de la agente se la observó totalmente quebrada al escuchar los testimonios.