Un albardonero quiso hacerse unos pesos como remisero en la plaza de Albardón y levantó a los pasajeros equivocados. Los dos sujetos que subieron a su auto resultaron ser dos asaltantes, uno de los cuales lo tomó cautivo, lo llevó hasta la “Cueva del Chancho” en Chimbas y le robó el auto, el que aún no aparece.
Asaltan a remisero, lo toman cautivo y el auto aún no aparece
El auto Renault 12 que conducía Adolfo José Montaña (37) aún es buscado por los policías de las comisarías 18va de Albardón y 17ma de Chimbas. El vehículo es color azul Francia y desapareció en el interior de la conflictiva villa situada cerca de las calles Tucumán y Rodríguez, en Chimbas.
Montaña suele hacer viajes en su auto como remisero por todo Albardón. Entonces no era nada extraño que levantara a esos dos desconocidos que hacían señas a los remiseros en la plaza del departamento. “Supuestamente iban a buscar a una chica a Campo Afuera, pero apenas subieron uno se me puso atrás, muy pegado a mi asiento. En un momento me pregunta cuánto iba a costar el viaje y yo les dije, 50 o 60 pesos. Y el que iba detrás me respondió: ¿50 0 60? y puso el arma a un costado mío. Yo ya pensaba, aquí me hacían boleta”, relató el chofer.
Ese primer recorrido terminó en el barrio Villicum, Campo Afuera, donde uno de los desconocidos fue a un kiosco a comprar bebidas alcohólica y se retiró sin pagar. Luego hubo una discusión entre los dos delincuentes hasta que el sujeto que tenía el arma se molestó y ordenó al chofer continuar la marcha, mientras que el cómplice quedó a pie con dos botellas en la mano.
El delincuente armado ordenó a Montaña que tomara para la ruta 40 y luego hacia Chimbas. El viaje acabó en el interior de la “Cueva del Chancho”. Ahí, el ladrón obligó al chofer a descender del coche. “Me pidió las llaves del auto y la plata, quería la plata. Después me pidió las zapatillas. Esas zapatillas me había regalado mi madre y cuestan como 3.000. No se las quería dar. En eso que me agacho para darle las zapatillas, empecé a correr…De ahí no me acuerdo más porque ni miré para atrás. Corrí por un descampado y después me caí. Pensé que me había baleado, pero me toqué y no tenía nada. Así seguí escapando hasta que llegue a la ruta 40 y pedí ayuda”, contó el albardonero.
Minutos después el lugar se llenó de policías, pero no lograron dar con el asaltante ni con el coche.