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sábado 4 de abril de 2026

de biógrafo

El “sanjuañol” prófugo: ¿chivato?, y protagonista de una fuga de película

Cuando fueron condenados, los cómplices de Fernández dieron a entender que el hombre pudo abandonar el país apañado por las autoridades, por delatar a los que integraban la asociación ilícita.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Carlos Fernández, el español que residía desde hace una década en San Juan y que cayó ayer en manos de la Policía Federal, buscado por causas de corrupción en Marbella, fue acusado por su “compañeros”, un par de años atrás, de ser “el que dio el chivatazo en el caso Malaya”.

Llevaba prófugo de la justicia desde el 27 de junio de 2006. Sus compañeros de banquillo siempre tuvieron muy claro que fue él la persona que “nos vendió a cambio de su impunidad y de que la policía le dejara intacto”, según afirmó uno de los condenados años atrás, cuando se sustanció el juicio. “La ley es una vergüenza. Debería habérsele juzgado e impuesto pena aunque no se haya personado. Y cuando lo encontrasen que la cumpliera. Por esa regla nos hubiéramos fugado todos y hoy no tendríamos que ingresar en prisión”.

El hecho de no haberse sentado en el banquillo ha impedido que la sentencia incluya una condena en su contra, pese a que en las conclusiones del fiscal se asegura que, por los hechos que se juzgan en este caso, cometió los delitos de malversación de caudales públicos, prevaricación administrativa y cohecho pasivo, por los que podría haber sido condenado a entre ocho y diez años de prisión.

En la oportunidad, la exalcaldesa Marisol Yagüe se quejó durante su declaración ante el tribunal que juzga el caso Malaya de que Fernández estuviera viviendo a cuerpo de rey en un país sudamericano. En la sentencia dictada en ese momento, promediando el 2015, por el Tribunal Supremo se aplicó a los concejales en su misma situación un tipo delictivo más grave. Es decir, los 13 exconcejales acusados en el proceso por haber cometido cohecho han visto aumentada su pena por ese delito de dos a tres años y medio al considerar el Supremo que los actos por los que cobraron sobornos fueron ejecutados, al contrario de lo que consideró la sentencia original dictada por la Audiencia de Málaga. Carlos Fernández era uno de ellos. El juez instructor encontró indicios de que también figuraba en la contabilidad en la que Juan Antonio Roca apuntaba los sobornos que pagaba a los políticos.

Además de Malaya, Carlos Fernández tiene otras causas, entre ellas el cumplimiento de una sentencia firme por apropiación indebida, por la que fue condenado a dos años de prisión.

Una fuga delirante

Hace once años que la policía se presentó en casa de los padres de Carlos Fernández en Cabopino (Marbella) para detenerlo. No lo encontraron en Villa Carmencita porque estaba haciendo el Camino de Santiago y le ordenaron que se presentara en la comisaría más cercana. “Yo hablé con él al poco tiempo y ya me anunció que se haría la segunda tanda de detenciones de Malaya. ¿Cómo sabía los nombres de los arrestados si aún no había ocurrido? A los pocos días nos detuvieron", explicó uno de los condenados. "El número de teléfono desde el que me llamó era del extranjero con prefijos. Ya debía haberse fugado. Y la Policía sabe muy bien donde está”.

De hecho, su familia, cada cierto tiempo, informa sobre su hijo. Sin ir más lejos su padre, Manuel Fernández, declaró en 2015 a la prensa que: “Mi hijo se ha exiliado de este país. Cuando alguien no está de acuerdo con el sistema, pues se va. Eso es lo único que ha hecho Carlos, porque él es inocente. Si los demás han querido cumplir una prisión preventiva están en su derecho pero él no iba a pagar por algo que no ha cometido”. Su progenitor dijo que le ve asiduamente y su hermano Tony alardea de que "tiene muchas amistades". "Cuando era concejal se movía muchísimo, por Dubai, por los Emiratos Árabes… Carlos tiene gente muy poderosa que está con él porque valoran su lealtad", aseguraba en 2014. Entre estas idas y venidas del prófugo, el hermano contó que estuvo en la “beatificación del Papa” y que se movía por Marruecos y Argentina. La familia llegó a afirmar que no ve al exedil tan asiduamente como le gustaría pero revelan que ha entrado en algunas ocasiones en España, la última vez hace un par de años con motivo del funeral de un amigo.

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