Buscaba almacenes y quioscos chicos de todos los departamentos. Llegaba en moto y ofrecía un posnet para recargar SUBE, teléfonos y DirecTV, diciendo que venía de parte de un local de Santa Lucía. Los comerciantes, entusiasmados, dejaban sus datos y pagaban un adelanto de entre $500 y $800 y prometía volver en el mismo día con el aparto. Después de eso desaparecía sin dejar rastro.
Con este sistema un hombre de apellido Tello estuvo semanas estafando a comerciantes, hasta sumar al menos 60 personas que cayeron en su trampa. La policía recibió 5 denuncias e iniciaron una investigación, pero el hombre cubría sus rastros y no dejaba ningún dato personal, escudándose con el nombre del local, que no tenía nada que ver con la estafa.
El dueño del lugar señalado como origen de los posnet, de apellido Hueso, fue el primero en hacer la denuncia, porque llegaban “clientes” enojados a reclamar una terminal que ellos nunca vendieron. Luego se sumaron otras 4 personas que aseguraron haber sido estafadas.
Tello usaba la confianza de los almaceneros para realizar raid delictivo, que abarcaba Rawson, Chimbas, Capital, Santa Lucía, Pocito y hasta 25 de Mayo, entre otros departamentos. Pero fue uno de los estafados el que logró aportar el dato clave para detenerlo: el modelo y la patente de la moto con la que visitaba a sus víctimas.
Con este dato, la División de Defraudaciones y Estafas, bajo las órdenes de la Subcomisario Cintia Álamo, pudo identificar al sospechoso y realizó un allanamiento en la vivienda del hombre. Tello quedó detenido y la Policía pudo recolectar evidencias para llevarlo a la Justicia.
En la vivienda encontraron, además de la ropa que describían los almaceneros y la moto, las planillas con los datos de más personas que le entregaron plata a Tello. Esto redimensionó la gravedad de los delitos del hombre: había más de 60 personas que habían dejado sus nombres, direcciones, teléfonos y firmas. Junto a esos datos estaban detallados los montos que habían entregado, que sumaban más de $30.000.