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sábado 4 de abril de 2026

Cerca de la terminal de Ómnibus

El hijo de un ex comisario y su cómplice, procesados por la muerte de un trapito Trapito asesinado: testigo protegida y una prostituta, claves en la investigación

Javier Porras, hijo de un ex comisario, y Fabián Ariel Sánchez, fueron procesados por la muerte de un cuidacoches cerca de la Terminal. La acusación: homicidio agravado por ser cometido de modo alevoso y por concurso premeditado de dos o más personas.
Por Redacción Tiempo de San Juan
La Justicia procesó a dos personas por la muerte de Paulo Ariel Sanginez, de 31 años, un trapito que falleció el 19 de febrero luego de ser brutalmente atacado y agonizar tres días en el Hospital Rawson. 
 
El juez Martín Heredia Zaldo, titular del Cuarto Juzgado de Instrucción, acusó de homicidio agravado por ser cometido de modo alevoso y por concurso premeditado de dos o más personas a los detenidos Jorge Javier Porras de 34 años e hijo de un ex comisario inspector de la Policía, y a Fabián Ariel Sánchez, de 39 años. 
 
El tercer imputado que tiene la causa es un prófugo Cristian Alberto Sánchez.
 
Repasá la nota de Tiempo de San Juan sobre la muerte de Sanginez:
 
HOMICIDIO

Trapito asesinado: testigo protegida y una prostituta, claves en la investigación

Uno de los detenidos por el asesinato de Pablo Sanginez es hijo de un ex jefe de policía y fue sospechoso en el crimen de Ariel Tapia. Una testigo, que ahora está protegida, fue clave para esclarecer el crimen. Por Agostina Montaño


Dos sujetos, uno hijo de un ex jefe de la Plana Mayor de la Policía; el amor a una prostituta, y una testigo protegida, las claves del crimen de Pablo Sanginez, que de a poco comienza a esclarecerse para el personal del Cuarto Juzgado de Instrucción.

 

A Pablo lo golpearon brutalmente y lo dejaron tirado en la Terminal de Ómnibus, ensangrentado, el pasado 16 de febrero. El cuidachoches, que era conocido en la zona por limpiar parabrisas en los semáforos de Avenida Hipólito Yrigoyen y Avellaneda, murió 72 horas después .

Sólo, sin familia y viviendo en la total marginalidad parecía ser un crimen que corría el riesgo de quedar impune. Pero una testigo que vio lo que le hicieron y ahora está protegida por la policía, fue quien destapó la olla y contó lo que pasó esa noche con el trapito de 30 años.

Gracias a esta declaración, la semana pasada la policía logró detener a dos sujetos, cada vez más complicados, señalados como quienes golpearon a Sanguinez hasta matarlo.

Uno de ellos de apellido Porras, es hijo de un ex jefe de la Plana Mayor de la Policía de San Juan. Es más, fuentes judiciales, aseguraron a Tiempo de San Juan que el joven es conocido en la Central de Policía no sólo por su progenitor, sino también por su largo prontuario de antecedentes penales. Porras inclusive llegó a ser un sospechoso en el crimen de Ariel Tapia (ver recuadro).

El otro, de apellido Sánchez, es el segundo implicado, también trapito como la víctima y hermano del tercer sospechoso que al cierre de esta edición aún se encontraba prófugo de la Justicia.

¿Por qué mataron al trapito?

El motivo de la discordia, según fuentes judiciales, era una prostituta, novia de Pablo con la que solían verse en una bodega abandonada cercana a la terminal. Ese lugar, con dos colchoncitos tirados en medio de los escombros, una fogata y restos de basura y ropa, era la casa del cuidacoches.

Y justamente habría sido ese problema "territorial” con Porras y Sánchez lo que desencadenó en la muerte del trapito.

En Tribunales, la testigo protegida declaró que esa noche Pablo estaba con su novia en la bodega y Sánchez llegó al lugar para su juntada habitual de amigos. El cuidacoches lo corrió y Sánchez se fue enojado a "ponerle las quejas a su amigo Porras”.

Porras, Sánchez, su hermano y quien ahora es la testigo protegida, volvieron más tarde, según ella misma declaró, para buscar venganza.Sin embargo, no lograrían su propósito en el lugar abandonado sino horas más tarde en la terminal.

Fue tal la golpiza que los tres hombres le dieron al cuidacoches que murió dos días después.

Porras, un pasado complicado

El detenido, hijo de un jefe de la Plana Mayor de la policía, también estuvo como sospechoso del crimen de Ariel Tapia, el niño que desapareció en 2012 y apareció muerto en una heladera.

Fuentes policiales, explicaron a Tiempo de San Juan, que cuando Ariel apareció muerto había dos investigaciones paralelas, una de la División Homicidios y otra de la Comisaría 29. Esta última sección fue la que sospechaba de Porras, por ser un delincuente conocido en la zona.

Sin embargo, no hubo pruebas suficientes para detener a Porras y quedó desvinculado del crimen. Según la policía, Porras, es conocido en el ambiente delictivo y tiene varias entradas a las comisarías. Si bien es dueño de uno de los carritos pancheros de la Terminal, fuentes judiciales, dicen que elige la vida de la marginalidad que no condice con sus ingresos.


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