Por Agostina Montaño
Tiene 15 años y una bala perdida lo dejó paralítico para siempre
Adrián Jácamo era como cualquier pibe de 15 años. Le gustaba jugar a la pelota, salir con sus amigos y escuchar música. Pero hace dos meses su vida cambió para siempre cuando una bala perdida le impactó la espalda dejándolo paralítico. Todo ocurrió el pasado 13 de agosto cuando Adrián salía del Híper Libertad a donde había ido a pasar la tarde con un grupo de unos 20 chicos.
Uno de los amigos que había ido con Adrián se encontró con un rival en la puerta del hipermercado y comenzaron una violenta pelea. El otro adolescente, también de 15 años, tenía una vieja bronca con el amigo de Adrián y ese día iba con su novia y armado.
Cuando el menor sacó el revólver todos empezaron a correr pero Adrián no. "Como no tenía nada que ver se dio vuelta y se empezó a alejar de la pelea caminando”, cuenta a Tiempo de San Juan Miryam Vega, mamá de Adrián. Hubo un solo disparo y fue a parar a la médula ósea del joven que ahora estará postrado en una cama por el resto de su vida.
En una casa que le prestan en el Lote 2, Rivadavia, Miryam cuida de su hijo discapacitado y de cinco nenas más, todas más chicas que Adrián.
Son esas nenas, que tienen entre 5 y 13 años, las que acompañan a su hermano y controlan desde la hora del remedio hasta el ánimo del adolescente.
El piso de la casa de los Vega es de tierra y por eso al menor le cuesta mucho movilizarse en su silla de ruedas.
"Le donaron una silla de ruedas que era de su abuelo que falleció, pero acá no la puede usar, esta casa no está adaptada”, comenta la mamá de la familia.
Adrián, al principio, no quiere que le saquen fotos, le da vergüenza mostrarse así pero conserva la esperanza.
"Su ánimo es cambiante, él está esperando un milagro pero tiene días en los que no quiere ni que lo miren”, relata su mamá con lágrimas en los ojos.
Además de no poder caminar, el adolescente tiene que usar una sonda y pañales para hacer sus necesidades, lo que complica aún más situación económica de la familia.
Por fin llega una de las amigas de Adrián y lo convence de sacarse una foto para el diario. "¡Dale, che! que capaz con esto te alguien los ayuda a vos y a tu mamá, ya no pueden seguir viviendo en esta casa”, dice la mujer para convencerlo.
Adrián accede y se muestra de buen humor e inclusive se anima a hacer chistes cuando esta periodista le acerca la mano para saludarlo. "Yo a las chicas las saludo con un beso”, dice desatando la carcajada de todos en la habitación.
En frente de su cama tiene un televisor y Miryam dice que así está todos los días porque desde que pasó todo "no quiere salir ni a la puerta”.
La pareja de menores que le disparó ya fue puesta en libertad porque ambos tenían menos de 16 años y son inimputables.
"Yo no quiero ojo por ojo, diente por diente, no soy así”, dice la mamá de Adrián y agrega "quiero que los padres se hagan cargo”, afirma, y llora.