Por Agostina Montaño
La desaparición de una boliviana que empezó como grandes crímenes
Yoselín Rojas, la joven de 21 años, desapareció dejando a su hija. Sus familiares creen que algo grave le pasó pero su esposo sostiene que “se fue con otro”. A un mes de la denuncia el misterio continúa. Por Agostina Montaño.
La historia de Yoselín Rojas tiene preocupantes similitudes con otros s crímenes de mujeres que conmocionaron a la provincia. Es que todos empezaron con una desaparición y la inmediata sospecha de que la mujer extraviada se fue con otro hombre. Y así fue en todos los casos hasta que aparecieron muertas o nunca lo hicieron.
Yoselín tiene 21 años y lleva más de un mes perdida. Su marido puso la denuncia en la Comisaría 5ta de Santa Lucía pero la policía aún no logra dar con la joven madre. A esto se le suma el drama de que la mujer desapareció dejando a una nena de 4 años al cuidado de su papá.
El marido de la joven, Juan Rojas Corrales, tiene 28 años, habló con Tiempo de San Juan y aseguró que su mujer tenía un amante. A pesar de que fue él quien radicó la denuncia el pasado 20 de marzo, dijo estar seguro de que su esposa está en Chile con otro.
"Yo varias veces le agarré el teléfono y sé que tenía algunos amigos por ahí. Por eso creo que se fue con alguno pero quiero que me diga dónde está y si está bien, más que nada por mi hija”, explicó Juan.
Mientras la policía busca desesperadamente a Yoselín, su familia amenaza a su marido desde Bolivia. "Me dicen que me van a venir a buscar porque creen que yo le hice algo, por eso quiero que aparezca para que aclare y se quiere separar que hagamos las cosas bien”, manifestó el hombre.
El matrimonio llegó a la provincia hace seis años en busca de oportunidades laborales y el marido de Yoselín se gana la vida trabajando en un horno de ladrillos ubicado en las calles Hernán Cortéz y Maipú, detrás del aeropuerto, en Alto de Sierra.
Según contó, desde que su esposa desapareció él tiene que llevarse a su hija al trabajo porque la pequeña no quiere quedarse con nadie. "Ella tiene miedo de que yo también la abandone por eso no se despega de mí y a veces la tengo que traer al trabajo”, explica Juan.
Por el momento la policía le cree al Juan y la hipótesis con la que trabajan es que Yoselín efectivamente se haya ido con un amante. Es por esto que el hombre aún no es sospechoso por la desaparición de su esposa. Es más, según informaron desde la comisaría ya empezaron a trabajar con el Ministerio del Interior, que realiza averiguaciones para ver por qué paso fronterizo podría haber escapado la mujer.
Ahora, su pequeña hija se pasa las mañanas jugando entre los hornos de ladrillo. "Mi mamá se fue en la moto”, dice segura la K.R, cuya identidad ha sido preservada por ser una menor de edad.
Es que a pesar de su corta edad (4 años) K.R recuerda con lujo de detalles aquella mañana del 20 de marzo en que su mamá debía llevarla a la escuela pero en lugar de hacerlo la dejó con una vecina, dijo que iba a comprar leche y nunca más se supo de ella.
Y así es que mientras su papá trabaja, la pequeña corre entre los hornos de ladrillos y juega con tierra, como todos los niños, cuando debería estar en la escuela
"A nosotros nos trajo la prima de Yoselín para acá. Yo a veces le quiero dejar a la nena para que la cuide y yo pueda venir a trabajar pero no quiere quedarse con nadie”, contó el padre de la niña.
Por ahora la policía no tiene rastros de Yoselín y la pista más firme es que podría estar en Bolivia nuevamente.
"Ella me decía que extrañaba a sus amigas y a su familia. Por eso yo le prometí que ya los íbamos a ir a ver”, explicó su marido.
Sin embargo el reclamo familiar desde el país vecino tiró abajo las versiones de que la joven pudiera estar en Bolivia. Para la policía pareciera ser que a Yoselín se la tragó la tierra, los días pasan y aumenta la incertidumbre sobre su paradero.
EL DÍA DE LA DESAPARICIÓN
El día que la joven desapareció iba a llevar a su hija a la escuela pero en lugar de eso la dejó al cuidado de una vecina y le dijo a la mujer que iba a comprar leche y volvía. Yoselín se fue en la moto que tenían con su marido pero nunca más la vieron otra vez. El rodado, sin embargo, fue encontrado horas más tarde por su esposo.
EL MISTERIO DE LOS MENSAJES
Juan Rojas Corrales dijo a este semanario que hace una semana atrás alguien le escribió desde el perfil de Facebook de Yoselín avisándole que la mujer estaba en Chile.
"Me dijo que era una amiga de ella, que tenía su contraseña y me pidió un teléfono para hablar conmigo”, detalló el hombre.
Sin embargo, él no creyó que eso fuera cierto y está seguro de que quien le escribió es la misma Yoselín.
"Yo le dije que no, que si quería que volviera y me explicaba que era lo que pasaba, no le creí”, contó el obrero.
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Como su marido no tiene con quién dejar a su pequeña hija la lleva a su lugar de trabajo, los hornos de ladrillo, donde la niña se pasa la mañana jugando.
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Desde que Yoselín Rojas desapareció, su marido asegura que la nena que tienen en común no quiere ir a la escuela y cuando no puede convencerla tiene que llevarla a su trabajo.
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Según Juan Rojas Corrales, marido de la mujer desaparecida, su esposa "se fue con otro”. Pero para la familia de la joven fue él quien le hizo algo y lo amenaza desde Bolivia.
OTROS CASOS QUE COMENZARON IGUAL
El caso de Yoselín Rojas guarda muchas semejanzas con otras desapariciones de mujeres que conmocionaron a la provincia. Todos comenzaron igual, con una madre que se ausenta dejando hijos y marido. Al igual que en el caso de Yoselín las primeras versiones siempre indican que ellas huyeron con otro pero la realidad es que la mayoría nunca apareció. Por otro lado están las que sí aparecieron, pero muertas y son crímenes que aún hoy continúan sin tener culpables.
Fabiana Castro: La joven estudiante de 26 años desapareció el 26 de mayo de 1993. Fabiana estaba casada con un gendarme y vivían junto a un pequeño de 6 años en Jáchal. Esa noche la mujer salió de la escuela nocturna en su bicicleta y nadie la volvió a ver. Si bien en un principio se especuló con que su marido podía haberla lastimado esto nunca se pudo comprobar. Del mismo modo corrieron versiones que indicaban que escapó con un camionero, cosa que tampoco pudo ser probada. A doce años, el paradero de Fabiana continúa siendo un misterio.
Marcela Alejandra Améstica: La adolescente de 15 años desapareció en 2010 de su casa ubicada en el barrio San Francisco, Chimbas. A cinco años su paradero continúa siendo un misterio para la policía. Los únicos datos sobre la filiación de Marcela son que tenía un piercing en la ceja y otro en el labio inferior, y el pelo teñido de un color rojizo. El año pasado la policía creyó haber encontrado el cuerpo de Marcela, en un avanzado estado de descomposición, tirado a la vera de la calle 11 y Costa Canal, Pocito. Sin embargo los resultados de ADN dieron negativo.
María Rosa Pacheco: La psicóloga desapareció el 2 de junio de 1996 al salir del sanatorio Almirante Brown. Días más tarde el auto de María Rosa apareció quemado junto a algunos huesos. En 1999 comenzó el juicio contra su marido Juan José Balmaceda y su hermano Jorge Balmaceda terminó por absolverlos debido a la falta de pruebas en su contra. La causa cayó en el Tercer Juzgado de Instrucción para continuar la investigación pero ahí quedó estancada. A 19 años de su desaparición, nadie sabe qué pasó con María Rosa.
Paola Vanesa Gil: La joven tenía 22 años cuando salió de su casa ubicada en el barrio Las Viñas, Santa Lucía, el 21 de octubre de 2004. Ese día Paola se fue con su novio Javier Robledo, quien dijo a la policía que la chica se fue sola después de una discusión. Antes de eso había sido novia de un famoso delincuente por lo que los investigadores siguieron esa línea pero no pudieron llegar a nada. Hasta se rumoreó que la joven podía estar en otra provincia pero al día de hoy su familia no sabe si Paola está viva o muerta.
Miriam Evelia Espeche: Miriam trabajaba como prostituta de noche y como empleada doméstica de día. Era mamá soltera y cuando desapareció el 9 de mayo de 2000 tenía 30 años y se había ido, como todas las noches, a trabajar. Un mes después, el 18 de junio, apareció degollada al costado de la Ruta 40, en la entrada a Mogna. La mujer estaba desnuda y colocada, en posición fetal, dentro de una bolsa de residuos. Más de 80 testigos declararon en la causa, pero al día de hoy el expediente sigue paralizado y nadie sabe quién mató a Miriam Espeche.
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