Por Gustavo Martínez Puga
La lista de Pérez
La principal hipótesis apunta a que los asesinos buscaban un misterioso listado con nombres de trabajadoras sexuales y de hampones, a quienes el hombre asesinado de 20 puñaladas les temía. Por Gustavo Martínez Puga.
Hasta los pequeños portarretratos estaban rotos en sus partes traseras. La casa ubicada en El Cano y Pergamino había sido revuelta por completo, no había quedado rincón, mueble, colchón o cuadro sin revisar por los delincuentes. Eso llevó a pensar al juez Benedicto Correa que los autores de la masacre producida en el Barrio Edilco, Trinidad, fueron a buscar algo puntual. Y con el transcurso de los días los datos que se fueron recabando en la investigación policial le fue dando la razón al juez y hoy es la principal hipótesis: todo indica que buscaban una lista que Juan Carlos Pérez había hecho con los nombres de las trabajadoras sexuales que solía contratar y de hampones con los que se había topado en ese submundo en el que había caído desde la muerte de su esposa, hace un año.
Incluso, el hombre de 72 años le había hecho saber a su entorno que si algo malo le pasaba, en esa lista iban a encontrar a los responsables.
Y efectivamente algo más que malo le pasó: lo asesinaron con golpes en la cabeza, 20 puñaladas por la espalda y por el frente, todas en el torso. Con total frialdad, dejaron el cadáver sobre una cama y lo taparon con una colcha. Eso ocurrió para el Día del Trabajador, el viernes 1 de mayo. Tres días después, cuando el olor nauseabundo inundó hasta la casa de los vecinos, éstos llamaron a uno de los hijos y se encontraron con el macabro hallazgo.
LOS NOMBRES
Pero lo que no encontraron fue esa lista. Y, al cierre de la edición, seguía sin aparecer.
Además de los nombres de las trabajadoras sexuales, fuentes de la investigación dicen que allí estarían identificados los hombres que regentearían a esas mujeres y la de sujetos que habrían provisto de drogas a las mujeres que solía contratar Pérez.
Los investigadores creen que las trabajadoras sexuales habrían llevado a Pérez a comprar drogas, que se las habrían hecho pagar, y creen que en esas circunstancias el hombre de 72 años habría tenido algún tipo de enfrentamiento con las mujeres y con los hampones a los que ellas lo llevaban.
Tal vez ese es el motivo de la sensación de inseguridad que lo había invadido en los últimos días, cuando decidió reforzar las puertas, ventanas y el frente de la casa con rejas.
Tras enviudar, Pérez había mantenido una relación distante con sus hijos, a quienes ya casi no visitaba, según pudieron averiguar fuentes policiales. Por lo que vivía sus días en soledad en esa casa del Barrio Edilco que lo hallaron asesinado.
Pérez se ganaba la vida con la compra y venta de automóviles, por lo que en un primer momento se pensó que los delincuentes podrían haber ido a buscar dinero de alguna operación económica de último momento.
Pero esa posibilidad fue descartada oficialmente. Y el dato que los delincuentes buscabanuna misteriosa lista con nombres tomó más fuerza cuando el auto Renault Clío que le habían robado a Pérez apareció intacto, abandonado en Caucete.
Luego se probó que de la casa de Pérez sólo habían robado un televisor y un martillo neumático, nada importante económicamente como para masacrarlo de la forma que lo hicieron.
LO ENTREGARON
Así, a medida que el móvil del crimen apuntaba cada vez más a esa misteriosa lista de nombres, en la escena del crimen hubo otro indicador de que a Pérez lo habían entregado a los asesinos: todas las aberturas de la casa, puertas y ventanas, estaban cerradas desde adentro.Ninguna de ellas había sido violentada.
En un primer momento nadie se explicaba cómo habían entrado o salido de la casa para matar a Pérez. Hasta que uno de sus hijos descubrió que el portón del fondo no estaba con candado, sino que solamente estaba cerrado desde adentro.
El candado de ese portón estaba enganchado de una cadena y hasta con la llave puesta.
Los investigadores deducen que Pérez fue entregado a sus asesinos por alguien que estaba en el interior de la casa junto a él. Por eso es que desde un primer momento se salió a buscar una joven trabajadora sexual, con quien Pérez se había estado mostrando con frecuencia en los últimos días y muchos hasta creían que era su novia. La chica había desaparecido de sus lugares habituales y eso aumentó las sospechas sobre ella.
Como parte de la estrategia investigativa, es de esperar que el juez Correa detuviera a esa joven trabajadora sexual (el viernes cayó una persona) y todo su entorno. Pero lo que es difícil que ocurra es que aparezca el listado con los nombres que pacientemente había hecho Juan Carlos Pérez, lo que tal vez le terminó costando la vida.
DESTACADO
Los vecinos del Barrio Edilco increparon a los fotógrafos y camarógrafos para que no les registraran sus rostros.
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