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jueves 7 de mayo de 2026

Sala III de la Cámara Penal

Masacre de Pedernal: dos de los acusados se abstuvieron de declarar

Se trata de María Cristina Gómez y su marido Nelson Chaparro. La primera, amante de la víctima, está señalada como la "carnada sexual" que usaron para atraer al fallecido y Chaparro es quien habría ideado el plan para asesinarlo.
Por Redacción Tiempo de San Juan
Este jueves se llevó a cabo una nueva audiencia por el crimen de Néstor Moreno, el hombre que fue ultimado de 28 puñaladas, el 13 de marzo de 2013 en Pedernal, Sarmiento.

Tras la declaración de dos de los acusados (Andrés Roselot y Eduardo Pedro Giménez) sólo restaba escuchar la versión de los hechos de María Cristina Gómez y su marido Nelson Chaparro. Sin embargo, ambos se abstuvieron de declarar ante el tribunal de la Sala III de la Cámara Penal. 

Es por esto que a los dos se les leyó lo declarado tanto en sede policial como judicial y la audiencia de éste martes terminó en menos de dos horas.
 
En cuanto a lo declarado por Gómez, ante la policía, ésta sostuvo que nunca estuvo en el lugar, al igual que Chaparro, éste, por su parte ya había reconocido tener problemas de vieja data con la víctima, aunque nunca admitió haber sido autor intelectual del crimen.  
 
El miércoles comenzará la rueda de testigos, que suman un total de 45,  con algunos policías que intervinieron luego del asesinato y otros testimonios pedidos por las partes. 

Si bien Chaparro y Gómez no quisieron declarar este martes aún tienen la posibilidad de hacerlo hasta antes de que comiencen los alegatos, por lo que ambos podrían hacer uso de este derecho más adelante, mientras se desarrolla el juicio. 

 

EL CRIMEN 

El crimen de Néstor Moreno habría sido perpetuado por su amante, María Cristina Gómez; el marido de ésta, Nelson D. Chaparro; Andrés Alejandro Rosselot y Eduardo Pedro Giménez. 

La disputa entre Moreno y Chaparro venía de vieja data cuando la víctima denunció al presunto asesino de cuatrerismo y éste perdió su puesto de capataz en la finca donde trabajaba. A ésta situación se le sumaba el amorío que mantenía con Moreno la mujer de Chaparro, María Cristina Gómez, que fue utilizada como carnada sexual para que los asesinos pudiesen atrapar a la víctima. 

Rosselot y Giménez conocían a Chaparro de las jineteadas y eran señalados en el departamento por dedicarse a la venta de caballos. Cuando Moreno los denuncio de cuatrerismo ambos perdieron su trabajo pero continuaron viviendo en dos carpas cercanas a la casa de Chaparro al que se encargaban de custodiar. 

Ese 13 de marzo Gómez habría llamado a Moreno para concretar un encuentro sexual a las 23, en zona de los Indios donde existe un árbol de gran porte, un Eucaliptus. Una vez en el lugar, Rosselot, Gimenez y Chaparro, habrían sorprendido y ultimado al hombre de 28 puñaladas, 7 de ellas en la cabeza y 2 hachazos que fueron que terminaron con su vida por un shock hipovolémico. Una vez concretado el macabro plan los presuntos asesinos subieron a Moreno en el asiento trasero del automóvil Megane, color blanco, en el que se movilizaba y lo arrojaron por un barranco del Dique Las Crucecitas, donde fue hallado por un lugareño, al día siguiente. 

El juez Maximiliano Blejman, del Cuarto Juzgado de Instrucción imputó a los cuatro por el delito de "homicidio  agravado por ensañamiento la alevosía y concurso premeditado de dos o más personas”. Por el delito que se les imputa todos podrían ser condenados a reclusión perpetua la máxima pena prevista en el Código Penal. 
 
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