Se probó que un obrero minero abusó sexualmente de sus tres hijos biológicos, pero el máximo tribunal ordenó liberarlo porque interpretó que hubo un error procesal. Y el fallo desató una cascada de escándalos, tanto en lo jurídico como en lo humano.
Pocas veces una decisión judicial desató tanto dolor y bronca, afuera y adentro del edificio de Tribunales. Y el escándalo se debe nada más y nada menos que a un fallo del máximo tribunal judicial de San Juan: la Corte de Justicia, quien resolvió liberar al obrero minero Alfredo Villegas porque la orden de detención judicial tiene horario posterior a que la policía privara de su libertad al sospechoso.
INTERPRETACIÓN
Y aquí es donde el escandaloso fallo de la Sala Segunda de la Corte de Justicia, hecho por Eduardo Balaguer, Juan Carlos Caballero Vidal y Adolfo Caballero, provocó una explosión interna en Tribunales: la Corte se apegó al derecho que tienen todos los integrantes de la sociedad a no ser detenido sin una orden judicial.
Pero también es cierto que el Código Procesal Penal prevé excepciones para casos donde el delito es vehemente, tal como la que argumentaron los dos jueces de primera instancia (José A. Vega, quien hizo toda la instrucción, y Maximiliano Blejman, quien cerró el caso) y el tribunal de la Sala II (Peluc Noguera, Ernesto Kerman y Silvia Peña) que dejó firme el fallo cuando fue apelado.
La Corte optó por lo primero y decidió declarar nula la detención y la requisa en contra de Alfredo Villegas hecha el 30 de octubre de 2012 a las 3.30 en la Terminal de Ómnibus, cuando venía de trabajar en una minera. Y ordenó la inmediata libertad, tras 22 meses en prisión.
La policía de la Seccional 25 detuvo a Villegas porque en la siesta anterior había sido denunciado por su ex mujer y su hija mayor por el abuso sexual que decían haber sufrido sus tres hijos biológicos (la mayor desde los 12 a los 18 años; la del medio a los 15 años y el varoncito a los 10 años). El caso saltó cuando la hija del medio (M., quien tenía 15 años y el himen deflorado de vieja data) se quebró en llanto el 29 de octubre de 2012 porque iba a tener que ir a ver a su padre al otro día. La mayor entendió de qué se trataba porque ella ya lo venía pasando desde hacía seis años: la había violado en reiteradas oportunidades.
La liberación de Villegas por parte de la Corte conmocionó a los sanjuaninos.
Es que en la etapa de instrucción, mediante exámenes científicos, se había logrado probar que Villegas abusó sexualmente de sus tres hijos; que los chicos no mentían; que el perfil psicológico del obrero minero era el típico de un abusador; que en un principio se negó a colaborar con la justicia.
CONTRADICCIÓN
En lo jurídico también ese fallo de la Corte explotó hacia adentro: jueces, fiscales y defensores no tardaron en sacar a relucir que la misma jurisprudencia que habían citado en el fallo para liberar a Villegas se contradecía con lo que habían resuelto.
Allí se cita el caso de Eros Martínez Otarola, un joven que está procesado por intentar robar y matar a su vecino. En ese caso, como en el de Villegas, la defensa también planteó que la policía detuvo y allanó sin orden judicial.
Sin embargo, allí la Corte falló que “la actuación policial previa solamente tuvo una finalidad preservativa de los lugares a fin de no frustrar los fines de la investigación”, dice la Sala Segunda de la Corte, que en ese momento la integraban Adolfo Caballero, José Soria Vega y Ángel Medina Pala.
Incluso, la resolución para negarle el planteo a Martínez Otarola, la Corte dice que “denotan el fiel cumplimiento de la obligación policial, de investigar por iniciativa propia un delito de acción pública”.
Eso es lo que exactamente hizo la policía en el caso Villegas, donde estaban dadas todas las pruebas de que Villegas era el autor del abuso de sus hijos y por eso procedieron a detenerlo. Pero, en ese caso, para la Corte pesó más que la orden judicial no se hubiera emitido antes de que se efectuara el acto.
LA VEÍAN VENIR
Como el abogado de las víctimas, el defensor oficial Carlos Reiloba, veía venir cuál podía ser la resolución de la Corte, debido a que el caso de Villegas excepcionalmente fue admitido por el máximo tribunal para ser revisado siendo que aún no había una condena en su contra, presentó un escrito en el incidente de nulidad diciendo que “cuando hipotéticamente el procedimiento impugnado fuera nulo, no se entiende de qué manera beneficiaría dicha nulidad al procesado, ello en tanto que en el procedimiento de secuestro atacado por la defensa no se secuestran efectos que lleven a sostener la acusación”.
De esa forma, el querellante Reiloba ya le estaba pidiendo a la Corte que si anulaba la detención por la falta de una orden judicial, todas las otras pruebas que se habían producido en contra de Villegas no tenían vínculo con ese punto y esas pruebas demostraban que es el autor de los abusos.
La presunción que tenía el defensor oficial Reiloba, que finalmente se concretó, se basó en que detrás del caso de Villegas estaban los mismos protagonistas del caso Juan Manuel Castro, donde la Corte tomó la misma decisión: anular la detención y todo lo actuado porque no hubo orden de detención judicial.
A diferencia del caso Villegas, con la detención sin orden de Castro sí se juntaron pruebas que luego se usaron para tratar de incriminar al sospechoso.
En el caso de Juan Manuel Castro, quien hoy en día tiene una demanda civil contra el Estado provincial por esa detención ilegal, intervinieron los abogados Fernando Castro y Federico Petrignani Camargo. Éste último es el mismo que defendió a Villegas y siguió el mismo camino judicial que Castro, basando su planteo de nulidad a favor de su cliente en un error del proceso judicial.
Más allá de que si hubo o no error procesal, y si se debe o no a una determinada interpretación que los jueces hacen de la legislación, el mensaje que la Corte dejó en los sanjuaninos con el caso Villegas es el de bronca e impotencia por la liberación de un sujeto judicialmente comprometido y el estado de desprotección en el que quedaron las víctimas, ya que no hubo ninguna orden de restricción para con ellas.
El dolor en carne y hueso por un fallo increíble
El dolor de la madre de los tres niños abusados, quien es hija de un desaparecido; jueces y policías que mastican bronca porque dicen que la Corte interpretó ciegamente el caso y la jurisprudencia del mismo máximo tribunal donde resolvió distinto.
Por Gustavo Martínez Puga
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