Fue con ayuda de los vecinos que Rosales pudo controlar las llamas, pero ya era demasiado tarde, el fuego había quemado parte de la vivienda, un freezer, el automóvil y toda la ropa de sus hijos que estaba en el tendedero.
Rosales declaró que en la madrugada del incendio, estaba junto a su familia durmiendo y que no escucharon nada hasta que los vecinos vinieron a despertarlos. La Policía sospecha que los malvivientes intentaron ingresar a la vivienda para robar pero como no pudieron hacerlo, quemaron el auto como venganza.
Si bien la familia no sufrió ningún tipo de daño físico, sí perdieron toda la ropa y calzado de los niños que quedaron con lo puesto. A esto se le suma que el albañil es el sustento económico de su familia y que ahora está enfermo, sin trabajar por una neumonitis.