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lunes 11 de mayo de 2026

VOLANTE, ALCOHOL Y MUERTE

Una policía, con una tragedia calcada a la de Celeste Archerito

En el nuevo caso la víctima es una mujer policía. Un juez prohibió conducir al responsable de la muerte de la uniformada y los abogados le dieron batalla porque entiende que está prejuzgando. Por Gustavo Martínez Puga
Por Redacción Tiempo de San Juan

Es impresionante el parecido entre dos tragedias viales que le costaron la vida a dos sanjuaninas. Aunque un caso tuvo muchísima repercusión social y el otro no. Choferes ebrios, que se meten a la vereda, que chocan otras camionetas estacionadas, que impactan contra las casas y que en ese raid alocado terminan matando a chicas totalmente inocentes, llenas de vida hasta ese momento, con perfiles totalmente opuestos a los de los conductores que las terminan matando por sus maniobras imprudentes.
Otra increíble coincidencia es que ambos choques ocurrieron durante la mañana y fueron en Rivadavia, a no más de 2 kilómetros de distancia entre uno y otro. Incluso, en ambos hechos intervino la misma comisaría, la Seccional 28.
La tragedia de Celeste fue a las 10,20 de la mañana del 26 de agosto de 2009. La de la policía fue el 8 de diciembre de 2013, a las 6,40 horas.
Judicialmente, ambos casos parecen haber empezado a recorrer el mismo camino. Aunque socialmente uno fue un escándalo, el de Celeste Archerito, y su tragedia fue una bandera de lucha de su familia hasta que el conductor homicida terminó efectivamente preso. El otro caso, al menos por ahora, no tuvo esa reacción social, aunque legalmente va por los mismos pasos: al conductor alocado le prohibieron conducir mientras se investigan las características del accidente. Aunque esa medida fue resistida por los abogados (ver recuadro).
Las protagonistas de estas historias son María Celeste Archerito y Cintia Marcela Tejada. Celeste tenía 19 años y Cintia 20. Celeste se ganaba la vida trabajando en una veterinaria mientras estudiaba en la universidad para ser administradora de empresa y contadora. Cintia era agente de la Policía de San Juan desde hacía un año, una vocación que había elegido siguiendo la vocación de su padre, el cabo José Tejada. Tenía cuatro hermanos y conducta ejemplar en la familia y en la Policía.
Celeste se dirigía a estudiar con sus compañeras aquella mañana de agosto. Mientras caminaba por la vereda, apareció el Volkswagen Gol que conducía Gustavo Cortéz (27). Ese sujeto se cruzó de carril, chocó contra una camioneta Rastrojero estacionada, impactó a Celeste de frente y terminó incrustado contra la pared de un negocio. Ocurrió por Cabot hacia el Oeste, entre Sucre y San Luis, en la Villa Santa Anita, Rivadavia. Celeste murió horas más tarde por las heridas.
Cintia iba al puesto policial en el que trabajaba en su moto Skygo 110 cc. Lo hacía por calle Hipólito Yrigoyen (ex San Miguel) hacia el Sur. 50 metros al Norte del cruce con Cabot, en la Villa Flora, se cruzó de carril y la chocó de frente una flamante camioneta Ford Ranger conducida por Amir Masud (22), un joven riojano que viajaba acompañado de otros tres jóvenes.
En su alocada maniobra, la Ford Ranger derribo un árbol, chocó a una camioneta Toyota estacionada y se incrustó contra la pared de una casa. En el camino había atropellado a Cintia, la joven policía que murió al llegar al hospital por las heridas.
En el caso de Celeste, Cortéz conducía su auto en evidente estado de ebriedad. Lo mismo ocurrió con el caso de Cintia, donde la policía informó que el conductor estaba ebrio y debió intervenir cuando los vecinos lo quisieron linchar porque, en plena tragedia, sonrió ante la gente y dijo en voz alta que pronto iba a salir del calabozo.
Tras la tragedia, en el caso de Celeste la jueza Mónica Lucero le prohibió a Gustavo Cortéz conducir hasta que se le hiciera el juicio. En el caso de la joven policía, el juez Matías Perrón metió preso 15 días al conductor riojano y le prohibió conducir como condición para darle la libertad mientras se investiga el accidente.
El caso de Celeste terminó con una condena ejemplar por parte del juez Eduardo Gil: 3 años y 8 meses de prisión efectiva contra Gustavo Cortéz, quien aún está en un calabozo en la cárcel de Chimbas.
El caso de Cintia recién empezó a instruirse.

La polémica por la prohibición de manejar
El juez Matías Perrón le prohibió al riojano Amir Masud conducir, como condición para excarcelarlo mientras investiga el accidente. En el fuero correccional, un juez investiga y otro hace el juicio.
Pero esa medida del juez Perrón fue resistida por los abogados defensores del riojano, Rolando Lozano y Fernando Ramhé Quattropani, quienes le presentaron un recurso al juez para que revea su decisión y también le dijeron que se quejarán ante la Cámara Penal si no le permiten a Masud conducir mientras se investiga el accidente.
Los abogados usan como argumento el principio de inocencia. El juez Perrón consideró que, teniendo en cuenta las circunstancias en que produjo la tragedia, no es prudente que el riojano siga al frente de un volante.
Era casi seguro que el juez Perrón no iba hacer marcha atrás con su condición de que Masu no conduzca, por lo tanto la Cámara Penal debería resolver la situación y sentarán así un precedente.

 

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