"Pájaro que come vuela” dice la canción de Rodrigo y así le pasó a Lucía, una chica de 25 años que vino de La Rioja con proyectos, como cualquier otra de su edad, que buscaba un cambio de vida. Sin embargo el destino le jugó una mala pasada cuando conoció a R.M, de 32 años, que la dejó presa, sin trabajo y sin plata.
El drama de la mujer que robó por amor: abandonada y ahora presa
Una historia de amor que comenzó como cualquier otra pero terminó mal. Ella confió en él, robaron juntos una casa de familia; luego él escapó con el botín y dejó a su novia detenida.
Todo comenzó cuando a poco tiempo de estar en San Juan, Lucía consiguió trabajo como empleada doméstica en una casa de una familia de Rawson, ubicada por calle España pasando República del Líbano.
Lo que ella no sabía es que su novio, el hombre en el que ella confiaba, terminaría traicionándola, que sus proyectos se vendrían abajo y que terminaría detenida en la Brigada Femenina por el robo de 25.000 dólares, unos $390.000.
R.M le sugirió que robar a la familia que la había contratado sería una buena idea. Con la promesa de un viaje lejos, donde no pudiesen encontrarlos, y la posibilidad de lograr estabilidad económica, R.M la convenció para cometer el delito. ¿El Plan? Fingir un robo de película, de esos que salen en los diarios, donde la gente termina maniatada y la casa revuelta.
Fue así como RM consiguió lo que quería: Acceso a la vivienda de la familia con la complicidad de la única persona que conocía cada rincón de la casa, Lucía.
Pero no existe ningún crimen perfecto y fue tal la precisión con la que planearon cada detalle que a los policías de la Brigada Sur este robo les llamó la atención desde el principio.
"Llegamos y la encontramos a ella atada con alambres, nos dijo que unos hombres habían entrado por la fuerza y la habían maniatado”, dijo a Tiempo de San Juan uno de los policías que estuvo a cargo de la investigación.
Otra cosa "curiosa” que observaron los investigadores es que el dinero estaba muy bien escondido, en un tarrito, en la habitación de uno de los niños de la familia, en el que guardaban dólares para un viaje de egresados, y otro fajo en un secreter, en la pieza del matrimonio.
"Habían revuelto la mesada de la cocina y un modular, lugares donde habitualmente la gente no guarda plata”, manifestó uno de los policías que intervino en el procedimiento.
Hasta entonces, Lucía negaba todo y acusaba a los obreros a los cuales describía como dos hombres con casco amarillo que habían entrado por la fuerza.
Pero lo que los delincuentes no tuvieron en cuenta es la presencia de la vecina "chismosa”, esa que sale a regar la vereda a las seis de la mañana y sabe quién entra y sale de las casas linderas.
Fue de esa manera que llegaron al meollo de la cuestión "una vecina nos dijo que ella le había abierto la puerta al novio y lo había hecho entrar”, explicó el policía. Es así que, sin fiarse del todo de la versión de la vecina, los policías comenzaron a sospechar de Lucía, la empleada, y decidieron interrogarla.
La chica terminó por quebrarse y confesar el hecho, pero a pesar de todo protegió a su novio hasta las últimas consecuencias dándole tiempo para escapar. "Nos dio un nombre que no era”, dijeron los investigadores.
R.M le había prometido a la chica que la esperaría en una vivienda, donde le dejaría un celular para comunicarse y parte de los 25 mil dólares para que ambos pudieran escaparse, Lucía le creyó.
Sin embargo, cuando se vio descubierta tuvo que admitir la verdad y le contó a los policías dónde se juntaría con pareja. Con la complicidad de Lucía, los investigadores decidieron tenderle una "cama” al delincuente para poder dar con el ostentoso botín en dólares.
El resto es historia conocida: en la casa donde la había citado su pareja Lucía no encontró nada. El dinero no estaba y su novio se había fugado sin dar explicaciones, ni una carta que explicara lo sucedido, ni un mensaje en el celular pidiendo disculpas, la casa estaba completamente vacía.
La mujer fue trasladada a la Brigada Femenina donde permanece desde hace dos semanas detenida como la única sospechosa por el robo a la casa de familia en la que trabajaba.
R.M no apareció y la policía lo busca intensamente, aunque creen que con el dinero robado pudo haberse ido del país. La vida de Lucía cambió y no como ella lo esperaba, pero a partir de ahora ya nada volverá a ser lo mismo.
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