ver más

martes 12 de mayo de 2026

A 25 AÑOS DEL CRIMEN DE UN OFICIAL

“Chocolate” González: sale toda la semana del Penal y trabaja

Es el único que queda de la Banda del Alvarito. Recorrió un largo camino criminal con fugas y robos. En la cárcel se recibió de Perito Mercantil, ahora trabaja en una agrupación piquetera, tiene hijos, una pareja y buena conducta. Por Gustavo Martínez Puga
Por Redacción Tiempo de San Juan

gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com

Con una gorra deportiva color blanco y el pantalón del equipo de gimnasia color azul claro remangado hasta la pantorrilla, debajo de la mesa asoma un yeso en forma de bota en el pie derecho: “Me atropelló un auto cuando iba en la moto. Tengo quebrado el pie”, se limita a comentar. Quien habla es nada más y nada menos que Eduardo González (43), conocido de toda la vida por su apodo, “El Chocolate”. Manso y tranquilo, dijo que no quiere dar entrevistas. Habla desde la cocina de una casa del barrio Costa Canal, en Concepción, y es el célebre integrante la Banda del Alvarito, el único de los cuatro que queda, quien goza de salidas del Servicio Penitenciario Provincial por su buena conducta, tiene un trabajo, una pareja y dos hijos, a 25 años del crimen del oficial de policía José A. Soria.
Por miedo a reprimendas, curtido por años de lucha con la policía, González dice que prefiere “no hablar por ahora”. Y promete más: “En su momento, voy a contar toda la verdad”. Su madre, una eterna batalladora legal, asiente la afirmación con un gesto positivo sobre lo que acaba de decir. Y selló la negativa a hablar públicamente. Con respeto, González pidió a este cronista dar por finalizada la charla, al sostener que “no tengo nada más que decir. Ahora voy a recibir a mi tío”, dijo, mientras salió rengueando hasta la vereda para despedir a Tiempo de San Juan y recibir a un tío que lo había ido a visitar porque se había enterado del accidente que había sufrido.
Desde el 9 de agosto último, González empezó a verse beneficiado con el régimen de semi –libertad: Sale de lunes a viernes para trabajar y los sábados para estrechar vínculos familiares. Así, sus únicos horarios dentro de la cárcel son por las noches y los domingos.
Para llegar a ese beneficio que le otorga la ley, González acreditó tener muy buena conducta y respetar el régimen progresivo de beneficios. El paso legal anterior fue la resolución del 20 de marzo de 2013, cuando le permitieron tener salidas transitorias los martes y los jueves. Ese fue mediante una caución juratoria, en la que su madre se responsabilizó por él y garantizó que iba a regresar a la cárcel. Y así fue.
Incluso, su madre fue quien le consiguió el trabajo en el área de mantenimiento de la Agrupación Piquetera Virgen de Fátima, en Chimbas. Ya en la cárcel González había hecho ese tipo de trabajo. Eso fue después de que estudió y se recibió de Perito Mercantil.
En estos 25 años que González lleva privado de su libertad, también logró encausar sus relaciones íntimas: logró tener una pareja estable y de esa relación tuvo dos hijos.
González es el único que queda en la provincia de la Banda del Alvarito, y es el que le puso el pecho pagando con años de su libertad las consecuencias de sus errores. De los integrantes de esa banda, Adolfo “El Perro” Garrido es el otro que, oficialmente, estaría con vida; pero está prófugo desde el 9 de agosto de 1998, y en Tribunales hasta ponen en duda de que viva. Garrido había empezado a salir con permisos por su buena conducta, pero se vio envuelto en una serie de asaltos a mano armada que luego, en el juicio, se probó que no había cometido. Pero Garrido, distinguido por sus enormes ojos claros, entendió el “mensaje policial”. Y ni bien volvió a salir transitoriamente de la cárcel, escapó para siempre.
Otros dos integrantes de la banda murieron. Incluso, antes de tener un juicio. El primero fue José “Alvarito” Álvarez, quien era buscado por la policía cuando se resistió a tiros a ir preso y cayó muerto por balazos oficiales en El Mogote, Chimbas, un 20 de julio de 1988, meses después del crimen del oficial Soria.
El otro que falleció fue Hugo Puebla, quien supuestamente sufrió un ataque hepático mortal mientras estaba en la cárcel detenido preventivamente mientras se le hacía el juicio.
Por este motivo fue que sólo “El Chocolate” González y “El Perro” Garrido fueron los únicos dos condenados a reclusión perpetua por la masacre del oficial Soria, cuyo cadáver nunca apareció, más allá de que encontraron su camioneta –la que habían ido a robar- llena de sangre y su pistola reglamentaria apareció en poder de esta Banda del Alvarito en San Luis.
Después de aquel hecho, González sumó otros delitos en condenas judiciales. Al igual que Garrido, en el ´97 había salido con permiso, le achacaron una agresión que le valió una condena. En el ´98, cuando salió con permisos, se fugó y estuvo cuatro años prófugo. Eso le valió otra condena. Y en el 20009, la Sala II de la Cámara Penal lo condenó como uno de los integrantes de la banda que robó a mano armada a la distribuidora Hebilla Hermanos. “Esta fue la última condena, se la dictaron en diciembre de 2009 y le dieron 8 años y medio de presión”, precisó su abogado, Horacio Merino.
Como ya tenía condena anterior, la justicia le computó una pena única de 15 años de prisión, la cual se cumplía en el 2025. Pero luego la jueza de Ejecución, Margarita Camus, revisó la sentencia y determinó que “El Chocolate” González deberá estar en prisión hasta el 26 de agosto de 2023.
Es decir que, si en 10 años más González no se envuelto en algún otro delito, estará totalmente libre.
 
Datos
Tras ser condenado por el crimen del oficial José Soria, González fue condenado por agresión, evasión y robo a mano armada.

En la cárcel, González se recibió de Perito Mercantil y realizó tareas de mantenimiento, el mismo trabajo que hace hoy en una agrupación piquetera.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar