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martes 12 de mayo de 2026

TRAS UNA JUNTA MÉDICA

Polémica: Raptó y abusó de una nena y es inimputable

Raptó y abusó de una nena de 7 años cuando iba a la escuela con su hermanito. Pero no lo podrán condenar: dicen que tiene la mente de un niño de entre 7 a 10 años. Por Gustavo Martínez Puga
Por Redacción Tiempo de San Juan

gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com

“No comprende la criminalidad de sus actos. Su mente es como la de un niño de entre 7 y 10 años. Necesita un tratamiento porque sin medicación es peligroso, tanto para sí mismo como para un tercero”. Así concluyó la Junta Médica a la que la Justicia recurrió como segunda opinión, después de que un perito oficial no había sido convincente sobre la situación mental de Miguel Gustavo Brizuela, el sujeto de 29 años que protagonizó un caso que enardeció a la comunidad y tuvo trascendencia nacional: raptó en su bicicleta y luego abusó sexualmente en su casa de una nena de 7 años, en momentos que ésta iba a la escuela con su hermanito de 10 años.
El hecho ocurrió en la mañana del jueves 1 de agosto último en Rawson. Brizuela tomó por sorpresa a los hermanitos. Engañó al niño de 10 años diciéndole que su madre necesitaba que regresara con urgencia. Y ahí aprovechó para llevarse a la nena en su bicicleta. Fue hasta su casa ubicada en el barrio Hualilán II, a 2 kilómetros de la escuela, ató a la nena con un cinto; la manoseó y la baboseó. Dos horas más tarde volvió a subir a la nena a la bicicleta y se dirigió hacia el lugar del que la había sacado. Ahí fue descubierto por uno de los cientos de policías que salieron como un enjambre al rescate de Tatiana.
Ante el último diagnóstico médico, María Teresa Ravetti de Ramet, a cargo de la Fiscalía de Instrucción N°4, le pidió al juez Maximiliano Blejman, del Cuarto de Instrucción, que declare la inimputabilidad de Brizuela. Ahora falta que el magistrado resuelva, aunque legalmente no tiene alternativas y resta saber qué condiciones impondrá antes de ordenar que se archiven los delitos penales contra Brizuela.

“NO SE LO PUEDE PROCESAR”
“Jurídicamente no se puede procesar a una persona que no comprende la criminalidad de sus actos. Yo comprendo que es un tema muy polémico, pero no podemos ser más papistas que el Papa. Como funcionarios no podemos cometer una ilegalidad”, precisó la fiscal Ravetti.
El caso de Brizuela es un dolor de cabeza para las autoridades judiciales. Sobre todo ahora que tienen que ponerlo en libertad.

SIN LUGARES
Ante el eminente dictado de inimputabilidad, el juez Blejman estudiaba de qué forma seguía el futuro de Brizuela. Una alternativa que se barajaba era la de someterlo a un tratamiento psiquiátrico y, una vez encaminado, empezar a darle la libertad en pequeñas dosis y bajo la tutela de su tío, el único pariente con vida que tiene el sujeto.
Por otro lado, otra complicación que tenían en el Cuarto Juzgado de Instrucción era el lugar en el que debía seguir alojado momentáneamente Brizuela. Es que en el Hospital Mental de Zonda, donde se encuentra actualmente, los médicos informaron que “no es recomendable” por el peligro que corre Brizuela al estar en contacto con otros enfermos más graves. Mientras que en el Servicio Penitenciario Provincial, donde ya estuvo detenido en un principio y fue sacado por su protección, tampoco tienen un lugar adecuado para este tipo de internos.
Una idea que estaba dando vueltas es la de colocarle a Brizuela una tobillera electrónica, con la cual se le limitaría su radio de circulación dentro de los límites de su hogar. De todas maneras, ése sistema no garantiza que el sujeto no vaya a atacar de nuevo.
Brizuela es un sujeto que está casi solo en la vida. Su madre y su abuela fallecieron y quedó al cuidado de un tío. Dicen que es una persona “dócil que respeta las consignas” que le dan. Incluso, llegó hasta los últimos años del nivel secundario, donde le quedaron algunas materias para recibirse. Antes de protagonizar el rapto y el abuso sexual, Brizuela trabajo en un locutorio y podía hacerlo correctamente. Estos datos no hicieron más que confundir a las autoridades judiciales a la hora de declarar su inimputabilidad.
El caso de Brizuela fue polémico desde un principio.
Fuentes judiciales precisaron que, al principio, el psicólogo del Poder Judicial, Julio César Millán, había dicho que Brizuela sí comprendía sus actos. Pero luego hizo un estudio más riguroso y determinó que sufría “bradipsiquia”, que es una especie de lentitud en su razonamiento; y también “bradilatia”, cierta pesadumbre al hablar.
Ante esa situación confusa, el juez Blejman decidió sacar a Brizuela del Penal de Chimbas, enviarlo al Hospital Mental de Zonda y allí someterlo a una nueva junta médica más profunda. Esa junta confirmó que el sujeto es inimputable.

Datos
Dicen que es una persona “dócil que respeta las consignas” que le dan. Incluso, llegó hasta los últimos años del nivel secundario.

Una idea que estaba dando vueltas es la de colocarle a Brizuela una tobillera electrónica, con la cual se le limitaría su radio de circulación dentro de los límites de su hogar.

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