Por Ana Paula Zegaib
Gatillo fácil en San Juan: Pocos, conmocionantes y confusos
La muerte de un joven en Pocito por un disparo oficial por la espalda generó una revuelta vecinal. Solo hay dos casos similares ocurridos en San Juan en los últimos 15 años que conmocionaron a los sanjuaninos.
Por Ana Paula Zegaib.
La opinión pública se vio revolucionada esta semana tras el caso de Carlos Hidalgo, el joven que murió de un balazo policial por la espalda en el barrio Teresa de Calcuta. Esa misma conmoción fue la que se generó en dos casos anteriores que tomaron estado público en los últimos 15 años en San Juan. Uno de los registros es del año 1998 y el otro del 2007, ambos tienen puntos en común con el del joven Hidalgo del barrio pocitano.
Mientras tanto en el barrio los ánimos aún están que arden, la interna entre las familias del conflicto que originó todo continúan y además se teme por las posibles represalias contra la policía del puesto del barrio.
En la Villa Pontoriero
Guillermo “Willy” Aguirre, murió el 8 de septiembre de 1998 en un confuso episodio con el oficial ayudante Alberto Néstor Rivero del Comando Radioeléctrico. Willy tenía 17 años y murió con un balazo policial en la espalda en un presunto tiroteo que se dio alrededor de las 2 de la madrugada, en una canchita de fútbol de la Villa Pontoriero. Aguirre caminaba con un amigo por la zona, pero un testigo los involucró en un intento de robo que hubo en el barrio Enfermera Medina y automáticamente los colocó en la mira de los oficiales del Comando aquella noche. Las versiones hablaron de una persecución en la que Aguirre terminó muerto.
La familia de "Willy" siempre señaló que el chico fue víctima de un gatillo fácil y que además le plantaron el arma con la que el chico supuestamente tiroteó a la policía en aquel episodio. El caso finalmente prescribió en el 2006 porque se excedieron los plazos de la investigación. Nunca se supo si el joven fue víctima de gatillo fácil o el policía se defendió en medio de un tiroteo.
En el Penal de Chimbas
Otro caso fue en noviembre del 2007 cuando "El Caimán" Fernández, el tucumano conocido por el robo a la joyería TIC TAC, murió tras dos balazos que recibió del arma de uno de los penitenciarios del Penal de Chimbas durante una operación de fuga que planeó Fernández junto a otro recluso. En principio se dijo que el “Caimán” murió por una riña con otros internos, pero luego los informes médicos manifestaron que el hombre tenía una herida de bala en el abdomen y otra en el brazo. El caso nunca se esclareció.
Estos dos casos fueron el centro de la opinión pública en los momentos en que sucedieron y conmocionaron a la sociedad sanjuanina tal como ocurre por estos días con la muerte de Hidalgo. Por otra parte, los dos casos presentaron aristas confusas y versiones encontradas lo que coincide también con lo que sucede hoy. Tanto el caso de 1998 como el de 2007 empezaron como claros casos de gatillo fácil, pero se diluyeron y quienes dispararon las armas finalmente no fueron condenados.
Ahora resta saber si este último episodio generado hace días, pero que aún no deja de provocar conflictos en el barrio, termina por esclarecerse como un verdadero caso de gatillo fácil o es uno más de la corta lista de “los que no fueron”.
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