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martes 12 de mayo de 2026

de terror

Roba, lo filman, lo excarcelan y ahora va y mira fijo a sus víctimas

Increíble: atacó dos veces el mismo negocio y, tras ser liberado mientras le hacen el juicio, fue al comercio y se pasó un largo rato mirando a la cara de los empleados y dueños. Podría ser declarado en rebeldía porque no respondió a una de las citaciones. Por Gustavo Martínez Puga
Por Redacción Tiempo de San Juan

gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com

Los dueños y los empleados del local comercial The Point, donde venden indumentaria de alta montaña, no lo podían creer: el sujeto que habían filmado robándoles, al que la policía había atrapado en pleno hecho delictivo la segunda vez que los atacó, estaba parado frente a ellos; mirándolos a los ojos durante un largo rato. Indignado, uno de los dueños fue al edificio de Tribunales a pedir una explicación a la Justicia. Y se la dieron, aunque nunca la digirió: un tribunal ordenó cambiar la calificación que le había dado el juez de primera instancia y eso había hecho que el ladrón debiera ser excarcelado hasta que se le haga el juicio.
Lejos de apaciguarse por el delito que lo procesaron, una vez libre, el sujeto fue al negocio en el que fue filmado y atrapado in fraganti y durante un largo rato se quedó mirando a los ojos a los empleados y a los dueños. Éstos se quedaron estupefactos porque aún tienen ese rostro grabado en sus mentes como la cara del sujeto que les entró dos veces a robar.
Increíble. Pero real, muy real. Ahora existe una posibilidad de que el delincuente vuelva a ser privado de su libertad. Es porque lo fueron a buscar al domicilio que dio cuando fue excarcelado y no había nadie. Deben citarlo nuevamente. Si por segunda vez no hay nadie en el domicilio, será declarado en rebeldía y eso lo regresaría tras las rejas. Pero si se presenta seguirá libre.
El delincuente en cuestión es Víctor Hugo Chávez, de 20 años y con un prontuario policial cargado. Fue procesado en el Cuarto Juzgado de Instrucción, a cargo de Maximiliano Blejman, por el delito de robo doblemente agravado, por ser cometido en lugar poblado y en banda y con la participación de menores de edad.
Pero la defensa de Chávez apeló ese fallo ante la Sala III de la Cámara Penal. Y en agosto último el tribunal superior resolvió que estaba mal puesta la calificación legal del uso de menores de edad como agravante. Y ordenó hacer de nuevo el fallo, lo que permitió que Chávez fuera excarcelado.
Después de eso fue cuando el sujeto, aunque estaba procesado y esperando a que le hagan el juicio, se plantó en el local comercial ubicado en calle Catamarca pasando Laprida, y después de hacerse el interesado por algunas prendas, se quedó mirando a los ojos a los empleados y a los dueños.
Para sus víctimas, no había lugar a dudas: era él. El mismo sujeto cuyo rostro había quedado dos veces registrado en los dos robos que habían sufrido y filmado mediante las 13 cámaras de seguridad que tiene el negocio.
El primero de los hechos se había producido el 1 de mayo de 2012. Y el segundo se produjo tan solo cuatro días después. Al parecer, Chávez y sus cómplices se cebaron al ver la facilidad con que habían ingresado al local de indumentaria deportiva. Y creyeron que no iban a ser atrapados.

SONRÍE, TE FILMAN


El 1 de mayo de 2012, entre las 4.45 y las 5.30, las cámaras registraron el momento en que Chávez, junto a un menor y a otro sujeto, atacó el negocio. Según el procesamiento, Chávez trepó hasta el nivel superior del local y con un elemento contundente perforó el vidrio del ventanal Sur mientras sus cómplices aguardaban en la vereda.
Las cámaras registraron el momento en que el vidrio le provocó un corte en una de sus manos y se ve cuando Chávez sustrae varios pares de zapatillas. Dice el fallo que, viendo la facilidad y la posibilidad de incrementar el botín, fueron a buscar a otro menor y regresaron al negocio.
Allí se ve a Chávez caminar agachado por entre los pasillos para no ser detectado por los sensores infrarrojos de movimiento del sistema de alarmas. Las cámaras muestran cuando Chávez arroja hacia la vereda diversas prendas de vestir y pares de zapatillas que cargaron en un bolso para luego escapar en remises no identificados.
Cuatro días más tarde, el 5 de mayo del 2012, entre las 6.15 y las 7.10, Chávez junto a un menor y a otro sujeto identificado como Ezequiel Meglioli –procesado por encubrimiento-, es registrado nuevamente por las cámaras del lugar. Se ve que, primero, merodeó. Y luego atacó de nuevo. Como la primera vez, se subió al piso superior e intentó romper el vidrio con un ladrillo. Pero falló. En ese momento, la banda liderada por Chávez intentó escapar, pero la policía ya los estaba esperando en la vereda. Así es que debieron bajar del techo y quedaron presos in fraganti.
El juez que investigó los hechos entendió que Chávez había usado a los menores de edad para no quedar preso él, ya que sabía que si atrapaban a los menores, éstos debían ser excarcelados. Pero le agravó la figura penal. Pero los jueces de segunda instancia dijeron que eso es incorrecto.
Ahora queda una posibilidad para que Chávez no regrese a mirar a los ojos a los empleados y dueños del local The Point. Pero esa posibilidad depende sólo de él: que viole las condiciones de la excarcelación no presentándose a la segunda citación que le hagan. Eso lo declararía en rebeldía y debería ser buscado por la policía para caer nuevamente tras las rejas.

Por qué zafa
Víctor Hugo Chávez debió ser excarcelado al cambiar la figura penal por orden de la Sala III de la Cámara Penal. Como ése tribunal consideró que la participación del menor en el robo no estaba probada, hizo que debiera cambiar la calificación legal del juez de primera instancia, y que quedara sólo en robo agravado por ser en un lugar poblado y en banda.
Como el mínimo de esa pena es de 3 años, el delito es excarcelable.
Con la figura del uso del menor, el mínimo superaba los 3 años, por eso el juez de instrucción lo había dejado preso en un principio y lo tuvo que liberar luego.

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