Se hizo una nueva acusación hacia Gerardo Cayetano Rivero: una testigo dijo haber visto que el hombre llevaba consigo un arma en el borde izquierdo de su pantalón, la cual al llegar al lugar del hecho, puso en posesión de Deolinda Godoy, quien comenzó a disparar hacia la muchedumbre, donde hirió de muerte al pequeño Kevin, el niño de 9 años que el 3 de mayo de 2011 cayó desplomado en una vereda del barrio Villa Paula, Chimbas, cuando observaba una pelea entre vecinos y una bala le perforó la cabeza.
Caso Kevin: Un nuevo testimonio complicó más a uno de los implicados
La segunda testigo de la audiencia del jueves, y la última del debate, Gloria Beatriz Millicay, fue la que complicó a Riveros. Mientras declaraba dijo que Deolinda sacó el arma de su bolso para efectuar los disparos, pero la fiscal María Teresa Ravetti le hizo recordar su declaración en la etapa de investigación del caso, en la cual había dicho que el arma con la cual se produjo el homicidio la tenía Riveros y se la dio a la mujer, quien comenzó a disparar. La testigo dijo recordar que de esa manera se produjeron los hechos, complicando aún más a Riveros, porque pasa de ser el hombre que conducía la moto a ser el hombre que tenía el arma homicida.
La primera testigo de la audiencia en la Sala II de la Cámara Penal, Marisa Roxana Borques, tía de Kevin, explicó el comienzo del disturbio, que Julio Carracedo- vecino del barrio - discutía agresivamente con Gloria Millicay, el hombre realizó una llamada diciendo "trae los fierros que acá se pudre".
A los pocos minutos de realizada la llamada, llegaron al lugar en una moto Gerardo Rivero y Deolinda Godoy –los dos imputados por el crimen-; la mujer que comenzó a gritar y a disparar hacia la muchedumbre que se había juntado en la casa de Carracedo, en el barrio Villa Paula, Chimbas.
De repente se escuchan gritos y la madre de Kevin embolsa a su hijo entre sus brazos, mientras gritaba "mataste a mi hijo, mataste a Kevin, hija de re mil p…".
“A LO TONTO”
Además la testigo aclaró que la acusada no comenzó a disparar hacia arriba, si no que lo hizo “a lo tonto”, hacia donde estaba la gente.
La testigo agregó que “Riveros es un hombre de llevar armas, de agarrarse a los tiros" por los alrededores del barrio y que ya tenía antecedentes de violencia y de uso inapropiado de armas de fuego.
La segunda testigo, Gloria Beatriz Millicay declaró que Julio Carracedo estaba muy alterado y no quería dialogar, que lo único que hacía era tirar amenazas de muerte y llamar a su contacto por teléfono, pidiéndole que le llevara “los fierros”, en alusión a las armas de fuego.
La testigo afirmó que en el momento que los agresores llegaron al lugar, ella se escabullió entre la gente, por miedo a que uno de esos balazos le produjera la muerte. Reconoció que Rivero se sacó el arma del borde izquierdo de su pantalón y se la pasó a Deolinda, quien comenzó a disparar.
“MAMÁ, NO QUIERO MORIR”
Escondida entre la gente, Millicay dijo que escuchó los gritos desconsolados de la madre de Kevin y se acercó para ayudarla y consolarla. Confesó que el niño decía "Mamá, no me quiero morir", y la madre, destrozada en llanto, trataba de consolar al niño herido con un balazo en la nuca.
Finalizada la etapa de testigos, el juicio unipersonal que lleva adelante el juez José A. Vega prosiguió con la incorporación de pruebas, entre las cuales se destacan: la investigación policial, el croquis ilustrativo, el informe médico de Rivero, el informe técnico pericial, el protocolo de la autopsia, el informe de criminalística, el informe psicológico de Riveros, entre otras.
El martes próximo, a las 9 horas, se realizarán los alegatos, con lo que finalizará el juicio por el crimen de Kevin.