miércoles 13 de mayo de 2026
El resultado de las muestras de ADN a evidencias halladas en la heladera en la que apareció el cadáver de Ariel Tapia, el niño de 12 años que apareció muerto a 60 metros de su casa en ese aparato al quinto día de estar desaparecido, son la nueva bisagra en la investigación para resolver el enigmático caso.
Así lo afirmaron fuentes de la investigación policial. Es que los primeros resultados forenses hechos en Salta arrojaron, después de 12 días, que el niño murió asfixiado. Y descartaron que hubiera sido asesinado con un arma de fuego, un arma blanca o que haya sufrido estrangulamiento. Por eso el caso aún está lleno de dudas, a 16 días del hallazgo del cadáver.
Lo único que sigue en pie respecto de la posible causa de muerte es el único dato que surgió en la tarde-noche del mismo jueves 6 en que lo hallaron: un golpe en el mentón.
Hasta ahora, los investigadores policiales están convencidos de que están ante un homicidio. Y que Ariel fue puesto adentro de la heladera sin conciencia y que murió por asfixia, como dice la autopsia. Llegan a esa conclusión por la postura fetal y con la cabeza hacia abajo, tal como fue hallado y la falta de lesiones en sus manos y en sus rodillas que demuestren que el menor haya intentado escapar del interior del viejo aparato.
Por eso ahora los investigadores apuestan todas sus fichas al resultado de los otros peritajes: el de los ADN a los cabellos y sangre que hallaron en la heladera. En la policía no se juegan por ninguna hipótesis.
Una vez que tengan el resultado de las muestras de ADN sabrán si el cadáver de Ariel fue llevado hasta la heladera por el vecino sospechoso, Jorge Godillo; por el novio de su madre, Franco Sifuentes; por su hermano mayor, Ezequiel; o por su madre Alejandra Silva; o por ninguno de ellos. Todo depende de esos ADN que están haciendo en Salta.