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miércoles 13 de mayo de 2026

DELITOS DE LESA HUMANIDAD

El albañil y la modelo, las víctimas que esperan al teniente Cardozo

Las historias del albañil Nicolás Farías y la modelo Marianne Erize, dos víctimas fatales en la provincia del terrorismo de Estado del último golpe militar y su vínculo con el teniente Eduardo Daniel Cardozo, quien estaba prófugo desde hacía un año y fue atrapado en Mendoza. Por Gustavo Martínez Puga.
Por Redacción Tiempo de San Juan


Por Gustavo Martínez Puga
gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com

A las 3 de la mañana del 27 de agosto de 1976, un grupo armado de militares cayó a una casa del barrio Güemes, en Rawson, buscando a un tal Gabriel de la Fuente. Nadie en la casa se llamaba así. Igual los borcegos dejaron sus marcas en los cuerpos de todos los integrantes de la casa.

Después de revolver todo, los sujetos salieron llevándose a la rastra, de los pelos, a Nicolás Alberto Farías, quien vivía allí pero era la casa de sus suegros. El procedimiento fue un escándalo que despertó a todo el vecindario. Muchos vieron las caras de esos sujetos que sacaron por la fuerza y con total impunidad al joven albañil de 21 años que militaba en la Juventud Trabajadora Peronista.

Entre los integrantes de ese grupo de tarea, hay testigos que vieron al teniente Eduardo Daniel Cardozo, quien fue atrapado el lunes en Mendoza después de estar un año prófugo y con un pedido de captura de 100.000 pesos por su vínculo a delitos de lesa humanidad cometidos durante su estadía en el RIM 22 a partir del golpe militar de 1976.

Pero hay otro dato que lo vincula a la historia de Farías, quien por esos días era padre de un niño de 1 año y su esposa, Victoria Esperanza Ortíz, estaba embarazada de 5 meses. Ese otro dato tiene que ver con el comunicado oficial que emitió la Octava Brigada de Infantería del Ejército Argentino, con asiento en Mendoza, cuando informó oficialmente que Farías había sido abatido en Zonda cuando se resistió a la voz de alto en un operativo callejero.

Ese comunicado decía que Farías venía conduciendo un auto junto a otros subversivos que se dieron a la fuga, lo que cuesta creer que todos escaparan menos él. Pero hubo otro dato que llena de impotencia: Farías no sabía conducir, no tenía carnet de conductor y se manejaba en bicicleta.

En ese momento su cadáver fue depositado como un NN en la morgue del Hospital Rawson.
Después de mucho buscar por las comisarías y hospitales, un día, así como al pasar, en el Penal de Chimbas le dijeron al suegro de Farías que buscara en la morgue del Rawson.

Allí estaba el cadáver del albañil, con ropa que no era de él, con las puntas de los dedos moradas y un balazo en la cabeza, la marca típica de una ejecución.

El paso del tiempo terminó dejando al descubierto que ese tipo de procedimientos, como la forma en que entraron a la casa del barrio Güemes, eran artimañas de los militares.

Ojos de Vidrio
Ahora se espera que Cardozo sea sentado en el banquillo de los acusados por el caso del joven albañil. Por su vínculo a los Ojos de Vidrio, como llamaban los soldados de bajo rango y los penitenciarios de Chimbas a los oficiales como Cardozo, que integraban los grupos de Inteligencia que hacían los procedimientos ilegales, también se espera que el teniente Cardozo sea enjuiciado por otros delitos. Entre ellos figuran las detenciones ilegales y las torturas a políticos, como el mismísimo gobernador José Luis Gioja.

Pero así como el de Farías, otro caso que espera justicia por el accionar de Cardozo en San Juan es el de la modelo francesa Marianne Arize, secuestrada también por un grupo de tareas en la puerta de la bicicletería Palacio, en Trinidad, cuando tenía 22 años.

El vínculo con Cardozo fue en los momentos de detención en el Penal de Chimbas de la bella franco-argentina que militaba en las villas ayudando a los más pobres. Hubo testigos, soldados y penitenciarios, que fueron testigos del espantoso relato de Cardozo, quien se ufanaba cobardemente de haberse “comido” a la modelo, en alusión a las violaciones de las que fue víctima la joven. También hay testigos de esa época de que se la “disputaban” con otro militar que está siendo juzgado en la provincia, Jorge Olivera.

De esos testimonios hay uno que es clave: el del conscripto desaparecido Jorge Bonil, quien le confesó esos hechos a Eloy Camus –nieto del gobernador del mismo nombre-. “Esa confesión me la hizo el soldado Bonil en 1976, durante mi baile de egresados de la Escuela Industrial. Después yo lo declaré en la Octava Brigada de Infantería del Ejército Argentino en 1985, tras el regreso de la democracia, cuando empezaron a recibirse las denuncias por la represión ilegal”, contó Camus.

Al igual que Olivera, Cardozo debiera estar siendo juzgado en el Tribunal Oral Federal. Pero como la Cámara de Apelaciones de Mendoza lo liberó en un fallo bochornoso, zafó de ser juzgado. Pero luego la Cámara de Casación Penal revocó su libertad y ordenó detenerlo. Ya era tarde: se había fugado, al igual que Eduardo Vic, Juan Carlos Coronel y Carlos Malatto, quien se exilió en Italia. Los tres aún están prófugos por los delitos que se cometieron en San Juan durante la última dictadura militar.
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