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miércoles 13 de mayo de 2026

MENORES VÍCTIMAS DE ATAQUES SEXUALES

El abuso del minero a sus tres hijos rompió las generalidades

Esta semana declaró su hija mayor, de 18, quien ofreció un estremecedor relato de los abusos sexuales que sufrió desde los 12. La niña de 9 años dijo con precisión dónde estaba el material pornográfico que le hacía ver. Y el varón de 14 comentó que se le metía a la cama. Por Gustavo Martínez Puga.
Por Redacción Tiempo de San Juan

gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com

En base a los testimonios y pruebas recogidas hasta el momento en el Cuarto Juzgado de Instrucción, Alfredo Gabriel Villegas, el minero de 38 años acusado de abusar sexualmente de sus tres hijos biológicos, es un caso muy pocas veces visto en los tribunales: por un lado, rompió con la generalidad de que el abusador no ataca a alguien de su propia sangre. Además, lo que más sorprende a los investigadores, es que haya atacado a sus tres hijos por igual: a la nena de 9, al varón de 14 y a la mayor de 18, rompiendo también con otra generalidad, que es que el abusador siempre se ensaña con una de sus víctimas y, además, lo hacen con una persona de un mismo sexo.

Por otro lado, la madre y ex pareja del sospechoso negó en la justicia conocer el infierno al que eran sometidos sus tres hijos cuando los mandaba a visitar a su padre. La mujer contó que varias veces se separaron y se volvieron a juntar, hasta que hace unos seis años se divorciaron definitivamente y hasta hubo una intervención judicial que fijó los días y horarios de visitas de los tres chicos para con el padre.

Y ese momento es cuando el sujeto habría aprovechado para cometer los abusos.
Villegas cayó preso cuando venía de trabajar en una mina, después de que su hija de 18 años se animara a denunciarlo en la policía por las violaciones con accesos carnales que había venido sufriendo desde los 12 años. La chica siempre se había guardado en su interior el calvario, pero no lo soportó más cuando vio que su hermanita de 9 estaba pasando por lo mismo que ella.

Eso fue cuando su padre estaba por bajar de las montañas y la más chiquita se puso muy mal al tener que ir a visitar a su padre. La chica de 18 logró que la de 9 le contara cómo la manoseaba, que le “hacía doler” sus genitales por los accesos y le hacía ver material pornográfico.

La justicia chequeó ese dato y se encontraron con que la menor no mentía. La nena orientó con precisión a los investigadores de la Comisaria 25 y la Brigada Sur hacia el tercer cajón del mueble blanco en el que Villegas guardaba material pornográfico que le hacía ver cuando lo visitaba. En ese cajón la policía secuestró revistas, películas y CD con material pornográfico.
Mientras que la chica de 18 años contó en el Cuarto Juzgado de Instrucción con lujos de detalles cómo su padre la había sometido sexualmente durante años; las veces que lo hizo; los lugares y la forma. Incluso, dijo que lo hizo hasta después de que ella había tenido a su primer hijo, a los 17.

Pero además de las dos niñas, Villegas también habría abusado sexualmente de su hijo varón, que tiene 15 años. Los primeros peritajes indicaron que en ese caso no hubo acceso carnal, pero sin abuso sexual.
Ahora sólo falta que esos dichos de los dos menores sean ratificados por ambos en la cámara gesell.

Polémica

Hasta ahora Villegas no prestó declaración indagatoria. En el juzgado esperan reunir todas las pruebas antes de escuchar su versión. Pero hay un punto que desató la polémica: el juzgado quiere que se pueda usar como prueba el perfil psicológico de Villegas. Pero su defensor, Ricardo Moine, planteó que eso no sea así. La fiscal habría resuelto denegar el planteo de la defensa y permitir que ese peritaje sea una prueba.
Para los investigadores judiciales es una herramienta muy importante, teniendo en cuenta que el abuso sexual es un delito que se comete sin dejar pruebas, en la intimidad y con amenazas y amedrentamiento contra la víctima. Por lo tanto, el perfil psicológico es una prueba elemental.

Otro caso
El caso de la nena de 13 años discapacitada está siendo investigado por la secretaria Gladys Capdevila, bajo la supervisión del juez Pablo Flores –Segundo de Instrucción-, debido a que el Cuarto de Instrucción no tiene juez por el ascenso de José Vega a la Sala II.

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