Una púa hecha a mano con una tarjeta SUBE. Una guitarra sin correa y elegida casi al azar. La presión de ser padre primerizo. Y una madre que no se rindió hasta verlo cantar en el Centro Cultural Conte Grand. Con todo eso y más, Jaime Muñoz Cantos llegó hace más de un mes al casting de La Voz Argentina, donde fue seleccionado entre miles de sanjuaninos para estar en el escenario mayor de Telefe, donde terminó conquistando a Lali Espósito con un sentido tango que desarmó a todos.
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Quién es Jaime, el tanguero boxeador que audicionó con una púa hecha con la SUBE y conquistó a Lali en La Voz Argentina
Creció entre guitarras y tonadas cuyanas. Sin embargo, rompió la tradición familiar para transformarse en tanguero. A los 18 años es papá, boxeador y ahora también el segundo sanjuanino en llegar al reality más visto del país. Su historia.
Tiene 18 años, es de Chimbas, y su vida parece una una película de superación, música y lucha. “Yo estaba totalmente alejado de la música cuando apareció lo del casting. Trabajaba mucho en una concesionaria de autos porque iba a ser papá y necesitaba mantenerme a mi familia. No tocaba, no cantaba. Estaba en otra”, cuenta Jaime desde la intimidad de su hogar, entre guitarras y parlantes.
Su historia arranca en la Villa Unión, en la casa de sus abuelos, donde creció rodeado de instrumentos, tonadas y encuentros familiares donde la música era tan cotidiana como el mate o el pan casero. “Toda mi familia canta. Mi viejo ganó Cosquín en 2017, fue telonero del Chaqueño, enseñó a tocar a mi tío. Mi hermana toca el violín, mi hermano la batería. Pero todos son más del folclore cuyano. Yo elegí el tango, porque tiene una carga emocional diferente. No se puede cantar así nomás, hay que sentirlo”, dice.
El día del casting llegó de sorpresa. “Mi vieja me venía insistiendo. Yo no quería ir. Estaba cansado, trabajando, no tenía ni púa para la guitarra. Me dice `vamos igual`. Me corta una SUBE con la tijera y me hace una púa casera. Me acompañó hasta allá, y en el camino, por esas cosas mágicas que tiene la vida, una chica me regaló una púa y otro me prestó una correa. Fue todo muy loco”.
Y lo más loco es que entre las miles de personas seleccionadas para audicionar frente al jurado, Jaime fue una de las pocas que pasó a la prueba de cámara. “En los castings te frenaban a los 15 segundos si no gustabas. Pero yo canté Pasional, con una introducción larga en guitarra, y me dejaron terminarla. Cuando terminé, la gente que estaba atrás aplaudió. Ahí supe que algo bueno había pasado”.
Además de "Pasional", un tango creado en 1957 por Mario Soto, el sanjuanino también cantó "Y todavía te quiero", ambos tangos popularizados por Jorge Falcón. Para la audición a ciegas eligió "Desencuentro", y fue ese el que le abrió las puertas del programa más visto del país. “Lo había puesto en una lista de diez temas sin pensar que lo iban a elegir. Pero cuando me avisaron, me lo aprendí en un día. Lo ensayé mil veces. Y así fue”.
Cuando llegó el momento de elegir equipo en La Voz, dudó. Pensaba ir con Soledad Pastorutti, pero Lali fue la primera en darse vuelta. “Me habló como 15 minutos fuera de cámara. Me convenció. Fue la primera que confió en mí, que me dio la oportunidad. Por eso me fui con ella. Soy del Team Lali”.
Ahora Jaime espera lo que viene con los pies en la tierra. “Si paso a la siguiente ronda, buenísimo. Pero si no paso, yo ya gané. Me escribieron de todas partes, de San Juan, Córdoba, Tucumán, hasta de España. Esto ya me abrió muchas puertas. Acá en la provincia ya se está hablando mucho de mí, y eso ya es un montón”.
El otro costado de Jaime, los guantes
Lo que muchos no saben es que antes del tango, la vida de Jaime pasó por los guantes. A los 13 años, con problemas familiares que lo alejaron de la música, encontró en el boxeo su refugio. “Fue mi cable a tierra. Me ayudó a enderezarme. Competí en los Juegos Evita 2022 y 2023, hice 19 peleas amateur. Me aferré mucho al boxeo porque me hacía bien. Pero ahora lo dejé. No se puede hacer a medias y con un bebé recién nacido, hay otras prioridades”.
Su hijo, Bautista León, tiene dos meses y es otro motor fundamental en su vida. Vive con su pareja, Araceli, en Chimbas, y sueña con que este camino musical le permita “abrir puertas” y poder sostenerse haciendo lo que ama.