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sábado 21 de marzo de 2026

Personajes sanjuaninos

Noa, el multifacético payaso de la Peatonal sanjuanina

El joven, quien comenzó trabajando de animador por necesidad, se convirtió en un personaje infaltable del rincón céntrico.
Por David Cortez Vega

Lo que comenzó por necesidad, hoy es un trabajo que disfruta hacer. De lunes a sábado y durante la mañana y la tarde, Noa Argañaraz llega con su traje y pintura en la cara para convertirse en el payaso que vende globos en la Peatonal sanjuanina.

“La falta de trabajo me hizo terminar acá”, le comentó a Tiempo de San Juan. Antes de ser payaso, fue mecánico y electricista, dos de sus labores preferidas.

Noa se considera un apasionado de los trabajos pesados, como cargar objetos y “agarrar la pala”. “Me gusta trabajar. En la calle lo hago desde los seis años. Me gusta agarrar cualquier pala, pico. Lo que me pidan, lo voy a hacer”, expresó.

Por este motivo, el joven de 19 años arribó hace dos años a la esquina de Rivadavia y Tucumán para ser “el payaso de la Peatonal”. Dos chicas que conoce le comentaron que un hombre necesitaba un animador para vender globos. “Si tenés carisma y sabés vender, especialmente a los niños, podés trabajar”, le dijeron.

Sobre el contacto con la gente, aseguró que es muy bueno. Noa relató que le cae simpático a la gran mayoría de las personas que circulan por ese reconocido rincón de San Juan, siendo este hecho, un factor importante para vender globos con distintos detalles, que van desde el Hombre Araña, Mickey Mouse, Peppa Pig y equipos de fútbol.

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Las ventas crecen durante el fin de semana, cuando muchas familias sanjuaninas llegan al corazón de la Peatonal y los niños le piden a sus padres, abuelos o tíos algún globo. La contracara ocurre de lunes a jueves. “Entre semana, me va ‘maso’”, dijo.

No todo es color de rosas

Argañaraz también habló de algunas malas experiencias que vivió en la calle. “Hubo gente que quiso sacarme los globos. Algunos me prepotearon y hasta quisieron golpearme”, expresó.

Estos hechos le provocaron una gran impotencia. Principalmente porque atentan contra su integridad y fuente de trabajo.

La crisis económica y la inflación también impacta en su laborar diaria. “Antes, los globos valían $100 y ahora cuestan $500”, manifestó.

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