"Si me preguntan qué significa para mí esta librería/café, contestaría que a lo largo de mi trayectoria universitaria se convirtió en un espacio de amor, compasión, empatía y contención", dice uno de los tantos cartelitos que están pegados en el negocio céntrico que nació como una librería y evolucionó a una cafetería que aloja a cientos de estudiantes.
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Entre papeles y algo más: las mil historias de los confidentes de los estudiantes
Está ubicada en la esquina de Entre Ríos y San Luis. Hace años se fundó como Librería Guadalupe y hoy además cuenta con la cafetería "Entre papeles y algo más".
"La cafetería surgió porque hay que ir innovando para que no caiga todo esto. Los chicos venían siempre y nos decían que teníamos que tener una cafetería. Charlamos con nuestra jefa Emilse y empezamos con todo esto que la verdad es muy lindo", cuenta Griselda.
Griselda, Federico, Romina y Betty son los cuatro trabajadores que se distribuyen en tres turnos para atender la librería y la cafetería.
"Hemos visto chicos recibirse, otros salir llorando porque les fue mal, hemos presenciado de todo", dice Griselda.
Fue durante una de sus jornadas laborales que le tocó ver a una estudiante de Enfermería, tirarle huevos a su propio padre quien por se recibía y ella describía como "su ejemplo". "Ese día nos emocionamos mucho", asegura Griselda.
Para Federico, en esos momentos de angustia también se sienten parte de las carreras de los chicos. "Por ahí vienen estresados porque tienen mucho que estudiar y uno les cuenta un chiste algo para hacerles pasar el mal momento", dice.
"Entre papeles y algo más" siempre está lleno de estudiantes y profesores. Las mesas de café se convierten, muchas veces, en mesas de trabajo donde se hacen afiches, trabajos prácticos y se estudia. Otras tantas, sirven para charlas de amigos, para festejar después de un parcial aprobado y para preparar el "combo" que espera a un nuevo egresado todos los días.