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domingo 22 de marzo de 2026

Historias que nacen en el potrero

Entre "leones": quién es el niño que salió de Trinidad y lo busca Estudiantes para cumplir su sueño de jugar en Primera

Gabriel Ponce juega como enganche, fue figura en un torneo de Desamparados y ya fue visto por los cazatalentos de Estudiantes de La Plata. Detrás del talento hay algo más fuerte que lo mantiene firme: el deseo de ayudar a sus abuelos y cambiarles la vida. Su historia.

Por Redacción Tiempo de San Juan

En San Juan, donde el fútbol se aprende primero en el barrio y después en la cancha, hay historias que empiezan como un juego y con el tiempo se transforman en algo mucho más profundo. La historia de Gabriel Leandro Ponce César es una de esas, porque combina talento, esfuerzo y un objetivo claro que va más allá de lo deportivo. Con apenas 10 años, “Gabi” —o “Chichi”, como le dicen sus amigos en la cancha— ya muestra personalidad dentro y fuera del campo, algo que no es tan común a su edad y que empieza a llamar la atención de quienes lo ven jugar. Ese talento que nació en las canchas sanjuaninas ya empezó a dar sus primeros frutos: fue visto por veedores de Estudiantes de La Plata y hoy comienza a dar sus primeros pasos en un camino que lo acerca a su gran sueño de formarse en la cantera del Pincha.

Va a 5° grado, le gusta matemática y también disfruta del recreo como cualquier chico. Sin embargo, su rutina siempre tiene un punto en común: la pelota. Cuando no está entrenando, juega en su casa todo lo que puede, repite movimientos, imagina jugadas y se mantiene en contacto constante con el fútbol. Si tiene tarea, la hace, pero siempre con la idea de volver rápido a lo que más le gusta. Esa constancia en lo cotidiano también explica por qué va creciendo paso a paso.

Después de cada partido, hay una escena que se repite y que forma parte de su esencia. Volver a casa, sentarse con su familia y compartir una comida. El arroz con pollo de su abuela o las milanesas con arroz blanco de su mamá no son solo sus platos favoritos, sino también un momento de conexión, de charla y de contención.

Sus primeros pasos

Gabi empezó a jugar al fútbol a los 2 años en el Club Juventud Unida Cabral, donde dio sus primeras patadas a la pelota sin imaginar todo lo que vendría después. Con el tiempo, su formación continuó en Trinidad, un lugar donde siguió creciendo y sumando experiencias dentro de la cancha. Esos primeros años estuvieron marcados por la inocencia propia de la edad, pero también por situaciones que hoy recuerda con una sonrisa.

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Sus inicios con a penas 2 años en el Club Juventud Unida Cabral

Una de las anécdotas más claras de ese comienzo es que corría para el arco equivocado y festejaba goles en contra. Sus papás, desde afuera, le gritaban para indicarle hacia dónde tenía que ir, acompañándolo en ese aprendizaje inicial. Con el paso del tiempo, no solo entendió el juego, sino que empezó a destacarse. Ese crecimiento también se reflejó en su posición: comenzó como número 10, pasó a jugar como 7 y hoy volvió a su rol natural de enganche, donde se siente más cómodo y puede desplegar mejor su juego.

En ese proceso formativo hubo personas importantes, y una de ellas fue la profe Anita, de Promocional. Gabi la recuerda como una de las que más lo marcó, no solo por lo que le enseñó en lo futbolístico, sino también por el acompañamiento en sus primeros años dentro del deporte.

El torneo que lo puso en el mapa

Entre todos los partidos que jugó, hay un recuerdo que se mantiene más presente que el resto. Fue en el torneo de verano de Desamparados en 2023, una competencia que reunió a distintos equipos y donde Gabi tuvo un rendimiento destacado durante toda la semana.

Lo particular de ese torneo es que no fue elegido mejor jugador en un solo partido, sino a lo largo de toda la competencia. Su nivel se mantuvo en cada encuentro, lo que hizo que terminara siendo reconocido como el mejor jugador del torneo. Ese logro significó mucho para él, porque fue una forma de confirmar que el esfuerzo que venía haciendo tenía resultados concretos.

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Además, ese reconocimiento le dio confianza, lo motivó a seguir entrenando con más ganas y lo ayudó a empezar a creer que podía dar un paso más en el fútbol. Fue, sin dudas, uno de los momentos que marcó un antes y un después en su corta trayectoria.

Ese crecimiento personal también se refleja en lo colectivo: Gabi forma parte de la reconocida "La Famosa 2016 de Trinidad”, una categoría que en el ambiente es conocida por ganar todo lo que juega. Partido tras partido logran meterse en Copa de Oro y, en muchos torneos, terminan consagrándose campeones. Dentro de esos logros aparece el título en el Maradonita junto a gente de Estudiantes de La Plata, además de haber sido parte del selectivo de EDLP 2025, experiencias que lo siguen posicionando y mostrando su proyección.

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"La famosa 2016 de Trinidad"

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Campeones en el Maradonita con EDLP

El salto que ilusiona

El momento en que su historia empezó a tomar otro rumbo no llegó en una cancha, sino en su casa. Fueron sus padres quienes le contaron que había un club interesado en él, algo que para cualquier chico puede generar nervios, pero que en su caso despertó entusiasmo y muchas ganas de que se concretara.

Lejos de sentir presión, Gabi se mostró feliz por la posibilidad de crecer y de tener una nueva oportunidad. Ese interés se transformó en algo concreto cuando fue a una prueba en el estadio Bicentenario, acompañado por su mamá. Allí fue visto por gente de Estudiantes de La Plata, en un contexto donde muchos chicos buscan mostrarse, pero pocos logran destacarse.

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El dia de la prueba con EDLP

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Ese día quedó marcado como uno de los más importantes de su historia reciente. A partir de ahí, cada entrenamiento y cada partido empezaron a tener un valor distinto, porque ya no era solo jugar, sino también seguir preparándose para lo que puede venir.

Sus sueños, su motor

Cuando se le pregunta qué quiere para su futuro, Gabi responde sin dudar. Sueña con ser buen jugador, ganar dinero y darle una casa a sus abuelos. Ese objetivo es el que lo impulsa en el día a día, el que aparece cuando el cansancio se hace sentir o cuando las cosas no salen como esperaba dentro de la cancha.

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Cada vez que se pone una camiseta, siente que tiene que dar un poco más. Él mismo dice que le genera más energía y más fuerza, como si fuera un compromiso con lo que quiere lograr. Entre todas las canchas de San Juan, hay una que lo marca especialmente: el Bicentenario. Le gusta porque es grande, por el estado del campo y porque ahí vivió uno de los momentos más importantes de su historia.

Su sueño máximo es llegar lejos en el fútbol, poder ayudar a su familia y, si el camino lo permite, vestir la camiseta de la Selección Argentina. Es una meta grande, pero que él asume con naturalidad, como parte de todo lo que imagina para su futuro.

Referentes y estilo de juego

A la hora de buscar un jugador en el que se vea reflejado, Gabi menciona a Ángel Di María. Lo elige por su forma de jugar, por su habilidad y también por el sacrificio que mostró a lo largo de su carrera. Para él, no se trata solo de lo que pasa dentro de la cancha, sino también de lo que hay detrás de cada logro.

En el plano local, también tiene referentes claros. Uno de ellos es Fabricio Pérez, a quien admira por su juego y por ser un ejemplo cercano. Además, sigue a Germán Giménez, Federico Puga y Luciano Riveros, jugadores que pasaron por Unión de Villa Krause y que representan un espejo posible para cualquier chico que sueña con crecer en el fútbol desde San Juan.

El sueño del Pincha

De Estudiantes de La Plata hay algo que lo marcó desde el primer momento: su cancha. Es el lugar donde se imagina jugando algún día, como parte de un sueño que empezó a tomar forma desde aquella prueba en el Bicentenario. Esa imagen se repite en su cabeza como un objetivo concreto.

Si hoy tuviera que prepararse para una prueba en City Bell, no lo duda. Lo primero que metería en el bolso son sus botines, porque para él representan lo más importante a la hora de salir a la cancha. Es un detalle simple, pero que refleja su forma de pensar y de vivir el fútbol.

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Ese es el dibujo que el mismo hizo con la idea de que la casa sea así.

Más allá de cualquier logro deportivo, hay un sueño que ocupa el lugar principal en su vida. Gabi quiere darle una casa a su familia, especialmente a sus abuelos, que son una parte fundamental de su día a día. Ese momento ya lo imagina, aunque lo mantiene como una sorpresa que le gustaría darles en el futuro. En esa casa hay algo que no puede faltar: una canchita de fútbol en el fondo, un espacio para compartir con ellos y seguir haciendo lo que más le gusta. Sus abuelos le dicen siempre que están orgullosos de él y que lo van a acompañar en todo, y él toma esas palabras como una motivación constante para seguir adelante.

Lo que viene

Gabi sabe que todavía tiene mucho por aprender y que el camino en el fútbol no es fácil. Sin embargo, también tiene claro que cada entrenamiento, cada partido y cada esfuerzo suman en su crecimiento. No se desespera, pero tampoco pierde de vista lo que quiere lograr.

No juega solo por jugar. Juega por su familia, por sus abuelos, por ese sueño que lo empuja todos los días. Y mientras sigue creciendo en las canchas de San Juan, su historia empieza a construirse como una de esas que, con el tiempo, pueden dar mucho que hablar.

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