Sólo basta con preguntar por Beto en cualquier negocio o vivienda de un tramo extenso de la calle San Lorenzo, en Santa Lucía, para que la respuesta sea una sonrisa, seguida de la indicación de dónde está. Y es que, en el lugar todos lo conocen y son sus amigos. El sanjuanino de 41 años nació en la zona, pero después se mudó junto a sus hermanos. Sin embargo, vuelve todos los días, colabora en los comercios del lugar y cobra para ayudar en su hogar.
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Beto, el amigo de todos en la calle San Lorenzo
Tiene 41 años y un retraso madurativo que le impide desarrollar una vida normal. Sin embargo, trabaja sin pausa y prolijamente ayudando a los vecinos de esa zona de Santa Lucía para conseguir su sustento.
“Vivo en Chimbas, te quiero”, dice con algo de dificultad pero sin problemas para hacerse entender Juan Alberto Calívar y cuenta que todos los días va desde su departamento hasta la calle santaluceña en bicicleta, porque siente que ese es su lugar.
Y es que, él nació allí, en la Villa La Paloma y pasó en el lugar gran parte de su vida, principalmente en la zona del Santuario Arquidiosesano Medalla Milagrosa, de la Parroquia San Juan María Vianney, desde donde fue conociendo al resto de los vecinos.
Justamente fue desde la iglesia que resaltaron las actitudes de Beto en las redes, para enaltecer su persona. Contaron que nació el 30 de octubre de 1983 y prácticamente se crió en la puerta del templo. Que en varias oportunidades intentaron ayudarlo para que fuera a la escuela, pero que él no pudo adaptarse y, entonces, siguió su propio camino.
Así empezó a hacer changas, “pero él elige qué hace y qué no”, cuenta Marta, una de las verduleras que le da trabajo. Y explica: “Él primero está en otra verdulería y después viene para acá. Hace dos meses viene todos los días, antes pasaba gran parte de tiempo en la gomería, pero él va eligiendo qué hacer. Después se cansa y va a cuidar los autos. El tema es que como todos lo conocemos y los queremos, lo vamos recibiendo”, reveló la mujer.
Por su parte, Cecilia, la otra verdulera de la zona, cuenta que, “hace 5 años que estoy acá y lo conozco desde que abrí el loca. Él llega y me ayuda a sacar los cajones de frutas y verduras, está acá conmigo, nos tomamos el té con semitas y, en cuanto, ve la camioneta de la otra verdulería pasar, se va para ayudar allá. Él nos ayuda a todos”. Y coincide con su colega, “nunca está quieto”.
En la zona cuentan que es amable, muy hacendoso y nunca toca nada sin antes pedir permio. “Todos me quieren”, confía él también y cuenta que no tiene padre y que su madre murió hace unos años, por lo que vive con sus cuatro hermanos. Sin embargo, confianza que, lo que más le gustaría es volver a vivir en la calle San Lorenzo, “en una piecita en la parroquia”, propone. Y, ante la consulta sobre qué tipo de ayuda necesita, dice que comida tiene, que sólo necesita ropa y calzado.
En tanto que, sobre su vida, desde la parroquia destacaron: “El señor elige a los pobres y nobles de corazón. En la persona de 'Beto' nuestro homenaje a todos quienes dignifican con su humildad y trabajan por ser mejores cada día, acercándonos a Cristo”.