Lo más importante de la remodelación física que se le realizó a la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Andacollo, y que éste sábado será objeto de una particular ceremonia, es la dedicación del templo y la consagración del altar.
Nuestra parroquia, como tantas en San Juan, sufrieron los embates del terremoto del 44’ y fueron reconstruidas con lo que se podía, postergando los importantes detalles que exige nuestra liturgia y el derecho canónico.
El frágil altar de madera desde donde se celebraba la eucaristía debía ser reemplazado por uno de piedra que estuviera fijo; a su derecha y a la misma altura se ubica el ambón, desde donde se lee la palabra de Dios y a la izquierda está el baptisterio donde se realiza la ceremonia bautismal. Estos cambios eran necesarios por mandato canónico y era oportuno acompañarlos con una remodelación más general que le diera mayor presencia visual y estética a la iglesia con una arquitectura más moderna.
Por ello se encaró un amplio plan de remodelación que incluyó la construcción del campanil, la capilla del Santísimo y las remodelaciones en la nave central. Allí se modificó la pared del fondo con un revestimiento de piedra cuyo diseño asemeja como un abrazo al altar. En el centro se colocó el Cristo crucificado, en el lateral izquierdo la imagen de la Virgen de Andacollo y a la derecha, el Sagrado Corazón de Jesús porque así está establecido litúrgicamente. También se modificaron la fachada, el piso, el sistema de iluminación, se arregló el techo, se pintó toda, se instaló un nuevo equipo de sonido y seis aparatos de aire acondicionado frío-calor.
Si a algunos fieles los cambios les parecieron innecesarios deben comprender que su importancia radica en el cumplimiento de nuestra liturgia, es como poner en blanco nuestra iglesia y, si bien es cierto que uno puede rezar en medio de la nada, esta circunstancia de oficialidad que se le otorga a la edificación con la dedicación del templo y la consagración de altar le da una gran fuerza espiritual a nuestra parroquia.
La ceremonia de este sábado además incluirá otro importante capítulo para nuestra comunidad religiosa: el nombramiento de vice patrono de la Parroquia del beato Juan Pablo II, cuya imagen entronizada el año pasado será colocada en una urna de vidrio y ubicada a la derecha del altar. Nosotros podemos rendirle culto a Juan Pablo II, aún faltándole un paso para ser santificado, porque al haber sido pontífice y ser tan reconocido se lo eximió del culto privado que está limitado sólo a la región donde pertenece cuando se trata de beatos.
Esta obra que con un solemne rito será dedicada al Señor ofrecerá un nuevo, moderno y cómodo espacio para que el pueblo de Dios escuche su palabra por lo que invitamos a todos a participar de él con gran júbilo.