Hay estaciones que se sienten antes de que lleguen. El otoño es una de ellas. No solo se percibe en el aire que comienza a volverse más fresco o en las mañanas que invitan a sumar una prenda más. También aparece en los colores. De a poco, casi sin darnos cuenta, la paleta que nos rodea empieza a cambiar.
Los colores que el otoño trae...y que San Juan ya tiene
La moda no siempre tiene que venir de lugares lejanos para inspirarnos. A veces basta con mirar lo que tenemos alrededor. Los colores de nuestra tierra, los tonos de nuestros paisajes y la luz particular de San Juan también pueden ser una guía para vestirnos.Leé la columna completa de Raffa Andrada en otro miércoles con "M" de moda en Tiempo de San Juan.
Curiosamente, muchos de los tonos que hoy marcan tendencia en las pasarelas del mundo coinciden con colores que en San Juan conocemos muy bien. Son los mismos que vemos en nuestros paisajes, en los cerros, en la tierra, en los olivos y en los atardeceres que pintan el cielo de tonos cálidos.
El otoño en la moda suele traer una paleta que transmite calma, profundidad y cierta elegancia natural. Este año no es la excepción. Los marrones, los verdes terrosos, los rojizos profundos y los neutros suaves aparecen como grandes protagonistas de la temporada.
Los marrones, por ejemplo, vuelven con mucha fuerza. Desde los tonos chocolate hasta los cafés más claros o el clásico color tierra, son colores que aportan calidez y sofisticación. Además tienen algo muy interesante: combinan prácticamente con todo. Un pantalón en marrón profundo, un suéter en tono cacao o un abrigo en terracota pueden convertirse en piezas clave del guardarropa otoñal.
Los verdes también tienen un lugar importante en esta temporada. Especialmente los verdes oliva o los verdes con matices naturales, esos que recuerdan al paisaje de los olivares o a la vegetación que resiste en nuestras zonas más áridas. Son colores elegantes, fáciles de combinar y que aportan una sensación de equilibrio muy interesante a cualquier look.
Otro tono que aparece con fuerza es el rojo profundo, en versiones más apagadas y sofisticadas, como los borgoña o los rojizos intensos que recuerdan al color del vino. Son tonos ideales para darle carácter a un outfit sin necesidad de exagerar. A veces una sola prenda en un color así puede transformar completamente un conjunto.
Como base, los neutros siguen siendo grandes aliados. Beige, gris suave, arena o gris topo funcionan como el lienzo sobre el cual construir cualquier look. Son colores tranquilos, elegantes y muy versátiles, especialmente para quienes prefieren un estilo más minimalista o atemporal.
Pero si hay algo interesante en todo esto es que muchos de estos tonos no nos resultan ajenos. De hecho, forman parte de nuestra vida cotidiana. Basta con mirar el paisaje sanjuanino para encontrar esos mismos colores: el marrón de los cerros, el terracota de la tierra, el verde de los olivos o los rojizos que aparecen cuando el sol empieza a caer detrás de la cordillera.
Incorporar estos colores no significa cambiar todo el guardarropa. Muchas veces alcanza con sumar pequeñas piezas que actualicen lo que ya tenemos: un suéter nuevo, una bufanda, una camisa o incluso un accesorio en alguno de estos tonos. La moda, cuando se vive con naturalidad, no se trata de reemplazar todo, sino de ir renovando con inteligencia.
El otoño también invita a jugar con las texturas: lanas suaves, tejidos más gruesos, gabardinas o telas con buena caída. Cuando estas texturas se combinan con una paleta cálida y natural, el resultado suele ser elegante sin esfuerzo.
En definitiva, la moda no siempre tiene que venir de lugares lejanos para inspirarnos. A veces basta con mirar lo que tenemos alrededor. Los colores de nuestra tierra, los tonos de nuestros paisajes y la luz particular de San Juan también pueden ser una guía para vestirnos.
Quizás por eso el otoño tiene algo especial. Porque, más que una tendencia, parece una continuidad natural entre lo que vemos afuera y lo que elegimos llevar puesto.
Y en esa armonía, muchas veces, aparece el verdadero estilo.