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Emprendedora

La Nave Orfebre: donde se crean joyas de poder

Hizo coronas y joyas para las reinas del Sol y artistas de renombre buscan sus tocados. Lorena Gómez Luluaga ya es marca registrada en joyería fina en San Juan. Su atelier- escuela, una bioconstrucción de adobe, atrae cada vez más gente que quiere aprender el oficio.

Por Redacción Tiempo de San Juan
Por Viviana Pastor

"Son joyas de poder, porque están hechas con buena energía, para dar poder a quien las lleva”, asegura Lorena Gómez Luluaga, la maga sanjuanina del cobre y la plata.

Desde hace 15 años se dedica a la creación de joyas, tiempo suficiente para destacarse como una de las grandes orfebres que tuvieron las reinas de la Fiesta del Sol durante dos años; y también para encantar con su magia a Charo Bogarín (cantante de Tonolec), quien llevó uno de sus tocados en un recital.

Sus obras se destacan por la belleza de sus diseños, la prolijidad de sus terminaciones y también por la pureza de los materiales, cobre, plata y alpaca, preferentemente, y piedras semipreciosas, casi todas de la región.
Desde el año pasado, Lorena da clases en "La Nave Orfebre”, una bioconstrucción de superadobe en la que concentra toda su energía creativa. 

"En el 2014 llego un amigo de España, Miguel López,  y le pedí a él que me ayudara. La base del superadobe tiene casi un metro de ancho, por fuera tiene una capa de cal y grasa que repele el agua, es súper resistente a los sismos. Tardamos 5 meses en la construcción y lo estrené el 1 de mayo del año pasado, trabajando sola. Para mí es un placer trabajar acá, me pierdo, tiene una energía especial”, cuenta la artista.

Por su taller ya pasaron unos 150 alumnos en 5 años y sigue abierto a nuevos interesados. 

La producción de Lorena sólo se puede adquirir a través de su fanpage de Facebook: Lorena Gomez Luluaga. Sus aros y collares son verdades exquisiteces que atrapan de entrada y dan ganas de salir a lucirlos. Lagartos verdes bordeados de cobre, mandalas y búhos, entre otros diseños exclusivos, son parte de su colección.

"Vender lo que hago no es fácil porque la gente no está educada en la artesanía ni en la orfebrería. La mayoría no diferencia entre una artesanía realizada a mano y otra cosa hecha con máquinas. Yo la única máquina que uso es el torno para perforar; me gusta hacer todo a mano y eso lleva mucho trabajo. Además soy híper prolija y nunca hago una pieza igual a otra”.

Superarse siempre

En la artesanía empezó a incursionar en el 2001, de la mano de Robert, el papá de su hija Luna, que es artesano "de los buenos”. Lorena confesó que nunca pensó que tendría habilidad con las manos o paciencia, algo fundamental en el orfebrería. "Tampoco pensé que fuera prolija y en esto soy híper prolija. Fue un antes y un después en mi vida porque yo no encontraba algo qué me gustara realmente y como tengo mucha energía, si no la canalizo creativamente se va para cualquier lado. Esto me completó, me hace muy feliz”, asegura.

Vivió 6 años en el campo, en Valle Fértil, donde el vecino más cercano estaba a 7 km. Ella recuerda esa etapa como hermosa y simple. "Eso me ayudó a conocerme como persona, a darme cuenta que no necesitas nada para ser feliz. Después me costó mucho adaptarme de nuevo a San Juan”. 

Lorena tenía su estilo, pero ya separada de su pareja y en la Ciudad, sentía que tenía que seguir creciendo como artista. Lo contactó a Víctor Nobre, quien aceptó ser su maestro. 

Ya con solidez suficiente como orfebre, en el 2012 la llamaron del Ministerio de Turismo para que realizara las coronas de las reinas y los aros que lucirían las candidatas. En el 2013 también hizo los aros, un modelo para la noche soberana y otro para la noche de la elección, "eso me llenó de orgullo”, dice.

En octubre de 2013 realizó un tocado con diseño incaico para la Noche del Cobre que se presentó en el Museo de Bellas Artes Franklin Rawson. Ese año vino Tonolec a cantar a San Juan y Lorena fue con su hija Luna, que es fan declarada del dúo. Fueron muy temprano al auditorio y estaban haciendo la prueba de sonido,  "Lunita fue a pedirle un autógrafo y yo aproveché y le mostré mi trabajo, porque ella es muy nativa y cuando vio el tocado me dijo: "¡que poderoso! ¿me lo prestás para esta noche? Y lo usó en ese recital. El año pasado se contactó nuevamente y me dijo que cumplían 10 años y quería algo especial, así que le hice un nuevo tocado. Eso me abrió un montón de puertas y conocí a otra gente”, dice Lorena.

Hoy, con "casi 42 años”, busca seguir creciendo y empezó a estudiar la licenciatura en Artes Visuales, en la UNSJ. "Me siento cada vez  mejor, completa, feliz. Ahora me amo, antes no, era mi peor enemiga. Es hermoso poder vivir de lo que me gusta”.

DESTACADO:
Fanpage en Facebook: Lorena Gómez Luluaga
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