Si fuera por los firmantes del histórico entendimiento, no quedarían ni los supermercados de barrio cariñosamente denominados "el chino". Pero a tanto no llega el entusiasmo bilateral, ante la evidencia de que hay piezas del engranaje asiático oriental en la Argentina que funcionan y no pueden ser desmontadas así nomás. Por eso la pregunta que circula con razonable cuota de ansiedad en el espacio político y económico de San Juan es en qué lugar queda ubicado el poderoso núcleo chino de Shandong, que ocupa nada menos que la mitad del capital de Veladero, compartido con Barrick.
Después del acuerdo antichino Milei-Trump ¿hay riesgo en Veladero por Shandong?
El principal emprendimiento minero sanjuanino está integrado en un 50% por capitales chinos. Las dos razones y una evidencia reciente por las que el nuevo escenario geopolítico no genera temor.
No es una pregunta menor porque se trata, por escándalo, de la principal corporación no sólo de San Juan sino de Cuyo, en materia de relevancia exportadora. Explica por qué San Juan vende al exterior más que Mendoza, dos provincias en apariencia con falta de equivalencia en sus poderíos comerciales e industriales. Pero que en los números de los envíos al exterior que genera el ingreso de divisas, ese bien tan escaso por estos tiempos, inclina la balanza hacia San Juan por la producción de oro en Veladero.
Shandong se incorporó al capital de Veladero en 2018, cuando naufragaban las operaciones de la única mina de alto impacto en funcionamiento en San Juan como tal. En ese momento ya se había decretado el fin de la extracción y se comenzaba con las consultas por el cierre ante el mar de dificultades en el que naufragaba. Pero la inyección de capital de los chinos permitieron mantenerla con vida, junto al cambio que operó del lado de Barrick con la irrupción de Mark Bristow mediante la fusión con su empresa.
Eran tiempos de dificultades políticas por las regulaciones y también ásperas porque no cerraba la ecuación económica: altos costos, bajo valor de la onza de oro. Pero la espera tuvo su premio, y hoy Veladero extendió su explotación a nuevas áreas que fueron surgiendo como rentables, garantizó su presencia al menos hasta el 2033 y se beneficia con el precio récord de los metales. Que en el caso del oro, predominante en cada doré que exporta, está en su punto más alto de mucho tiempo y con buenas perspectivas de seguir al alza.
Lo que ahora podría suponerse como un obstáculo es justamente su condición. La de ser chinos en la mitad de su capital, en medio una verdadera chinofobia desatada en el terreno global de esta parte del mapa. Una parte que acaba de consagrar el histórico acuerdo de asistencia económica y tutelaje político entre la Argentina de Javier Milei y los EEUU de Donald Trump. Consistente en un acompañamiento todoterreno del más grande al más chico bajo el especial interés de preservar a la Argentina de las garras comerciales de China.
Lógicamente que se trata de un asunto fuera del alcance de la capacidad de negociación de cualquiera. Hay por encima de todo un interés geopolítico de EEUU de salir a pulsear con el gigante asiático por el comercio mundial, lo que incluye también a la influencia política. Un término, geopolítica, que empleó el propio secretario del Tesoro de EEUU Scott Bessent para justificar el tamaño del respaldo de su país al amigo argentino.
Ofreció un swap de monedas aún más potente que el que país dispone con China desde los tiempos de CFK y la posibilidad de comprar los bonos nacionales si éstos caen en picada. Además de lo que no figura en la letra escrita, pero se descuenta. Algún tácito poder de veto sobre los negocios chinos en Argentina, desde grandes represas en el sur hasta otras más estratégicas como la frecuencia 5G.
San Juan (que conoce del despliegue chino en obras públicas desde que algún consorcio de ese país parecía correr con ventaja para construir el ya caído en desgracia Túnel por Agua Negra) tiene algunas referencias al respecto: el radiotelescopio del CART con respaldo del Conicet, que según alguna fuente cayó en la volteada de los pedidos americanos.
Ante este panorama de pocas precisiones oficiales pero de creciente rumoreo, cabe preguntarse qué pasará con Shandong. Y en consecuencia qué pasará con Veladero, el emprendimiento que se prepara para celebrar el mes que viene los 20 años de la salida del primer lingote.
Lo primero que señalan las fuentes empresarias consultadas sobre este tema es que no hay dentro de la compañía, ni llega desde afuera, ninguna preocupación por este acuerdo entre Milei y Trump. Tampoco por una eventual estigmatización, en medio de la evidente ocupación del presidente de EEUU de pelear contra los intereses chinos allí donde se encuentren. Lo fundamentan en un par de evidencias:
-La primera, que el negocio al que se dedica Shandong en la Argentina es uno que apunta a la generación de riqueza y de divisas para el país, no a una operación comercial donde uno desplaza al otro por factores de precio, preferencia política, cercanía diplomática, etc. Por lo tanto, entienden que no hay razones para suponer que la presencia china impide en esta franja la presencia de EEUU, ni que le quita oportunidades.
-La segunda, que tampoco se trata de grandes constructoras de megaobras, como las represas Cepernic-Kirchner en Santa Cruz (que ganaron sociedades chinas con argentinos cercanos al kirchnerismo) y el túnel de San Juan, con un presupuesto de US$ 1.400 millones, que sí hubieran desplazado oportunidades ajenas.
-Y hay una tercera, tal vez más importante porque ataca la glándula de las evidencias, sin necesidad de relato: el mismo día que se produjo el acuerdo de rescate de EEUU a Argentina con el tema de la geopolítica en el centro, la china Shandong se quedó con una de las áreas de reserva más prometedoras de San Juan.
Fue el martes 23 de septiembre, cuando el IPEEM le adjudicó el área El Carmen a los mismos dueños chinos de la mitad del capital de Veladero, pero sin su socio Barrick. E imponiéndose en el concurso a la singapurense Boroo, a la que poco antes había vendido el área de reserva adyacente en Chile. Singapur, para entender las señales, es un país del sudeste asiático ultracapitalista y paraíso de inversiones. Si hubiera problemas con la condición china de Shandong, calculan que no habría ganado.
Claro que una cosa es el área de influencia nacional y otra es la provincial, que administra las áreas de reserva. Veladero presentó a la gestión de Milei un pedido de RIGI para ampliar su explotación por 400 millones, y todos son optimistas con que aparezca la firma nacional. Pesará más en Milei el oído geopolítico o su voracidad por anunciar inversiones reales en un sector al que apuesta un pleno, como la minería?
En Shandong no hay preocupación, ni siquiera una mínima alerta, ante este nuevo escenario que se abre. Saben que no sólo son chinos sino estatales, haciendo pleno de esa forma en el combo que a la óptica del tándem Milei-Trump sintetiza todo lo que está mal.
Pero ellos dicen que salieron por primera vez de su país y de su provincia –Shandong, que le da nombre a la compañía, de 100 millones de habitantes- para aterrizar en San Juan. En Veladero, donde pretenden aprender un método que no acostumbran en su país. Y donde despliegan una gama de datos alentadores en sus 7 años de operación y el futuro prometedor.
Para eso, se nutren del principal atributo de uno de los baluartes de su tierra en Shandong: Confucio y su sabiduría. Y de la paciencia china.