Domingo Faustino Sarmiento fue uno de los mayores impulsores del desarrollo minero, uno de los primeros en entender el potencial minero con el que contaba el territorio. Es por ello que una de las principales medidas que tomó al poco tiempo de asumir la gobernación de la provincia (en 1862) fue redactar un reglamentación, que regularizó la actividad de las empresas. Este documento, de incalculable valor histórico, se encuentra guardado en el Archivo General de la Provincia.
La bendición de Sarmiento, clave para el desarrollo minero en la provincia en el pasado
El documento almacenado es el decreto del Poder Ejecutivo Provincial con fecha del 16 de julio de 1863. En el texto, Sarmiento describe la informalidad en la que se encuentra el sector minero y como esto termina convirtiéndose en un perjuicio para los trabajadores y para los mismos empresarios.
El documento firmado por Sarmiento dice:
Sarmiento logró armar el primer registro de trabajadores y empresas en todos los emprendimientos mineros que se encontraban en explotación o exploración en la provincia. El documento hasta detalla las multas que se aplicarán en caso de incumplir con las legislaciones de trabajo vigentes, la presentación de contratos ante la autoridad de aplicación o la falta de “cuentas claras”, según expresa el mismo texto.
En aquella época, en San Juan existían varios emprendimientos mineros en actividad como el del Tontal (plata y plomo) e Hilario (fundición de plata) en Calingasta. Chila (oro) y Salado (plata) en Iglesia. Guachi (oro) y de Hualilán (oro) en Jáchal y Marayes (plata y oro) en Valle Fértil.
La producción minera de San Juan en 1864 según las estadísticas de le época fue de 5.250 ps. bols de oro en pasta y 97.812 ps. de plata en barra y mineral.