Muchos resaltan por sobre todo sus faldas y vestimentas un tanto estrafalarias, pero no se tarda mucho tiempo en reconocer que se está ante un talentoso de la música. Carlos Tuti García, vocalista de la ‘Oveja Negra y los García’, es un profesional de la materia y lo disfruta con la misma pasión de los primeros días.
Tuti García, un 'distinto' de la música y la vida
Es el autor de todas las letras de la banda y, tras muchos años de estudio en la Escuela de Música de la UNSJ, decidió apostar por un grupo que reparte alegría y fiesta en cada presentación. En el ciclo ‘Media Hora Entre Preguntas’, el Tuti repasó el camino recorrido y dio pistas de lo que se viene por delante.
-¿Por qué te dicen Tuti?
-En realidad viene de la nada o más bien se puede decir que viene de la burla, del bullying. Los viajes a veces se hacen tan largos, uno ya no sabe de qué hablar y empiezan a ponerse apodos. Un día uno tiró que yo era una tutuca y con el tiempo terminó convirtiéndose en ‘Tuti’.
-¿Y cómo fueron tus tiempos en la escuela?
-De primero a cuarto grafo fui a la Escuela Provincia de Catamarca, en Rivadavia. Y la primaria la terminé en la Escuela María Luisa Villarino de Del Carril, que está a la vuelta de mi casa. Ahí ahora hasta voto. Está sobre la Sargento Cabral (Ex Coll), muy cerca de Colón Junios.
-¿Colón Juniors forma para de tu infancia?¿Probaste suerte en el fútbol?
-Soy hincha de Colón Juniors. Alguna vez llegué a jugar de chico ahí, pero nunca hice carrera. Eso sí, he jugado muchísimo al fútbol.
-¿Y cómo te definís futbolísticamente?
-Casi siempre ha jugado de 7. Siempre he sido muy robusto y los rivales me subestimaban. Pero yo era rápido y marcaba diferencia. Si no hubiese sido músico, me hubiese gustado ser futbolista.
-¿Cuándo llega la música a tu vida?
-Siempre me ha gustado. Con 8 ó 9 años ya agarraba las agujas de tejer de mi vieja, que tienen como dos pelotitas atrás, y esas ya eran mis baquetas. Le habré doblado agujas y destrozado baldes. También agarraba las latas de aceite que venían, las mismas que después mi vieja las convertía en latas para las empanadas.
¿Tu hermano Javier también se dejó atrapar por la música?
-Sí, él fue el primero que agarró una guitarra en mi casa. Nosotros hemos escuchado de todos los géneros que hay. A los 10 escuchaba la Mona Jiménez, pero después ya empezamos con Heavy Metal y esos géneros. Al poco tiempo Javier se compró una guitarra y yo fui y me inscribí en la Escuela de Música para aprender guitarra. Ahí estudié con Omar Atreo Buschiazzo, que es un groso. Y Javier se anotó y estudió con Alejandro Dávila. Antes de todo eso, nosotros ya habíamos hecho un grupo que sonaba muy parecido a la Cumbia Villera, la cual todavía no existía. El grupo se llamaba ‘Tintos’. Teníamos 12 ó 13 años.
-¿Cómo nace la Oveja Negra y los García?
-Yo fui dos veces a la Orquesta Juvenil del Mercosur y después de volver armamos la banda. Justo en ese tiempo a mi viejo de detectan cáncer y como no podía laburar yo me puse al frente de la venta de tomate, que es lo que él hacía. Con lo que gané trabajando grabamos el primer disco de la Oveja. Creo que nos salió mil pesos la grabación en el año 2004.
-¿Y ahora cuándo cuesta grabar un disco?
-La verdad que no sé porque ahora nosotros tenemos nuestro propio estudio. Javier mezcla, hace todos los arreglos. Ahora no sentimos el cimbronazo. Además, ahora se graba de a temas, de a singles.
-¿Qué te parece ese nuevo formato de sacar a la luz la música?
-Creo que es la mejor manera. Los tiempos andan tan rápidos y no sé si la gente tiene tanto tiempo para escuchar un disco entero.
-¿Cuántos discos tiene la Oveja?
-Hicimos tres de la forma tradicional, por decirlo de alguna manera. Y después dos más con todo suelto.
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