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sábado 21 de marzo de 2026

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La compleja historia de 39 minutos oculta en Netflix que le dio el primer Óscar a un enorme director

Lo nominaron 7 veces por películas súper aclamadas por la crítica, pero no lo logró. Sin embargo, esta increíble producción, que viene con yapa, le dio el galardón.

Por Daiana Kaziura

Tiene una identidad única, producciones súper taquilleras y aclamadas por la crítica y había logrado 7 nominaciones a los premios Óscar. Sin embargo, nunca había podido levantar la estatuilla. Eso, hasta que logró unir a la perfección toda su magia en un mediometraje de sólo 39 minutos que, además de ser hermoso, tiene una complejidad en su estructura que parecería imposible de lograr. Para crear “La maravillosa historia de Henry Sugar”, Wes Anderson se basó en un cuento del reconocido escritor Roald Dahl, puso frente a la cámara una síntesis perfecta de sus técnicas cinematográficas y eligió al elenco ideal. Esa producción, que va acompañada por otros tres cortos de menor duración y que son una verdadera joya, está disponible en Netflix.

Se podría decir que “La historia de Henry Sugar” es la guía completa para entender a Anderson (Fantastic Mr. Fox, Moonrise Kingdom, El Gran Hotel Budapest, entre otras películas). Un resumen de su carrera creativa, única y bellamente llevada a la pantalla. Tiene los colores pasteles típicos de sus producciones, sus tomas perfectamente simétricas, la iluminación utilizada para generar los climas y sentimientos que le place y sus particulares tomas cenitales mezcladas con planos súper cortos. A ellos se suman sus distintivos personajes: excéntricos, queribles y detestables al mismo tiempo, con rasgos faciales exagerados e híper particulares.

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En su mediometraje, un escritor cuenta el relato de un hombre que es millonario y encuentra un libro que narra la historia de un personaje que puede ver sin usar sus ojos. Investiga cómo llegó el hombre a adquirir esa capacidad, y decide aprehenderla, para usarla con el fin de ser más poderoso, ganar más dinero e, incluso, estafar.

La producción es interpretada nada más y nada menos que por Benedict Cumberbatch, quien se pone en la piel de Sugar; y el reparto se completa con Ralph Fiennes, Dev Patel y Ben Kingsley en papeles secundarios.

La obra es una locura, tanto narrativa como visual. Los diálogos son rápidos y la narración en off va a gran velocidad, siguiendo el ritmo que podría llevar la lectura de un libro en la cabeza de una persona. A lo que se suma que, por momentos, los personajes rompen la cuarta pared narrando las intromisiones mientras miran directamente a la pantalla.

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En ella, un actor puede representar a dos personajes que son completamente diferenciables y todo está al desnudo. Los protagonistas se cambian el vestuario frente a la cámara y las escenografías van y vienen ante los ojos del espectador. Mientras tanto, la narración sigue su curso sin ningún tipo de interrupción. De ese modo, el director permite que, en un espacio súper pequeño, los personajes y espectadores puedan recorrer el mundo entero y viajar en el tiempo.

A la vez, el mediometraje está creado como un metarrelato constante, es como si fuera una mamushka de narraciones, con técnicas propias del cine, el teatro y la literatura perfectamente amalgamadas entre sí. Y lo mejor: a pesar de su complejidad, la historia es tan fuerte que resulta increíble y se entiende a la perfección.

El trailer de "La maravillosa historia de Henry Sugar"

Embed - La maravillosa historia de Henry Sugar (EN ESPAÑOL) | Tráiler oficial | Netflix

La yapa: los tres cortos de la saga

Además de “La maravillosa historia…”, Anderson completa la saga con otros tres cortos de entre 15 y 17 minutos basados, del mismo modo, en escritos de Dahl. Cada una de estas producciones también están disponibles en Netflix y tienen la particularidad de que, si bien mantienen la estética característica del director, la hermosa narración del escritor y hasta los mismos actores; son completamente diferentes entre sí, incluso, en sus géneros.

El repaso por cada una de ellas:

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- El Cisne: tiene una duración de 17 minutos y es desgarradora. Cuenta la historia de un niño que es fanático de la observación de las aves, dulce, sensible, inquieto, curioso. Él se topa con dos chicos que son más grandes, más poderosos, fuertes y, definitivamente, sus sentimientos y acciones son opuestas a las suyas, sometiéndolo a un constante bullying. Su mensaje es el más poderoso de todas las narraciones y tiene la característica visual de desarrollarse prácticamente una sola escenografía, en la cual el personaje se va moviendo dentro de una especie de laberinto.

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- Veneno: muestra a un personaje que llega a la casa de su amigo y lo encuentra acostado, consciente, pero totalmente inmóvil. En susurros, el hombre en reposo cuenta que tiene una serpiente sumamente venenosa acostada en su panza y que, si se mueve, el réptil se va a asustar, lo va a picar y lo va a matar inmediatamente. Su amigo, entonces, recurre a un médico que lleve el antídoto para resolver el problema. Sin embargo, no todo sale como planea y el desenlace es inesperado y magistral. Con planos cenitales increíbles, un suspenso que supera todos los límites, la impecable actuación de Benedict Cumberbatch que dice todo moviendo prácticamente solo las cejas, los 17 minutos que dura el corto son exquisitos.

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- El desratizador: la narración de 14 minutos muestra un pueblo muy pequeño en el que hay una plaga de ratas. Entonces, los habitantes llaman al desratizador, conocido como “el hombre rata”, quien tiene métodos muy extraños para matar a los roedores. En este corto, el foco está puesto principalmente en los personajes y sus características. El narrador es clave, a tal punto que su relato, incluso llega a meterse en escena.

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