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viernes 15 de mayo de 2026

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"¡Ayuda!", la salvaje película con Rachel McAdams que es una oda al desparpajo

La historia de un jefe y su empleada perdidos en una isla toma un rumbo tan inesperado como desquiciado en la nueva apuesta de Sam Raimi.

Por Daiana Kaziura

La premisa de un jefe y su empleada atrapados en una isla desierta puede sonar repetida y conducir a escenarios previsibles: desde un romance inevitable hasta un cambio en las relaciones de poder. Sin embargo, eso no es lo que ocurre en “¡Ayuda!”, la nueva película de Disney+ que rápidamente se ubicó entre las más vistas y que, para bien o para mal, se transforma en una verdadera oda al desparpajo.

La historia comienza en el interior de una poderosa consultora, donde Linda Liddle (Rachel McAdams) trabaja en el área de Estrategia y Planeamiento y parece destinada a ser la empleada ideal. Inteligente, eficiente y completamente entregada a su trabajo, vive para la empresa. Sin embargo, su aspecto desalineado está muy lejos de los estándares de su jefe, Bradley Preston (Dylan O'Brien), el arrogante hijo del dueño de la compañía, que acaba de asumir tras la muerte de su padre y no pierde oportunidad para humillarla por su apariencia, sus modales y cada una de sus acciones. Con eso, el ascenso que Linda esperaba desde hace años queda completamente sepultado.

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Pero, como suele suceder tanto en las películas como en la vida, el destino da un giro inesperado. Un accidente aéreo durante un viaje laboral deja a ambos solos en una isla desierta. Y mientras Linda sabe exactamente cómo sobrevivir gracias a las incontables horas que pasó viendo realities de supervivencia, Bradley queda totalmente perdido en un contexto que lo supera.

A partir de ese momento, la película cambia no solo de escenario, sino también de tono. El paraíso tropical (filmado en locaciones de Australia y Tailandia) da un vuelco total a la dinámica entre ambos personajes. Todo parece conducir a la clásica pregunta de “ahora quién tiene el poder”, pero la historia evita ese camino y se transforma en una batalla de egos, resentimientos y desquicio.

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Y ese carácter imprevisible también se traslada a los géneros que atraviesa la película. “¡Ayuda!” pasa del humor absurdo a la tragicomedia negra, incorpora momentos de suspenso e incluso se anima al terror gore más exagerado. Todo convive dentro de una misma historia que parece disfrutar constantemente de romper sus propios límites y se transforma un completo desparpajo.

Ese exceso también habilita múltiples lecturas. La película puede llegar a funcionar como una mirada despiadada sobre los abusos laborales, el machismo y las diferencias de clase, pero también sobre la venganza, la imposibilidad de abandonar la soberbia y el peso de las experiencias pasadas en la construcción de una persona. De hecho, los propios personajes retoman una idea muy presente en los últimos años: nadie nace monstruo, sino que determinadas circunstancias pueden convertirlo en uno.

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Quizás el punto más flojo de la película esté en algunos efectos visuales, que por momentos se ven demasiado artificiales. Sin embargo, en medio de semejante despliegue de exageración, terminan funcionando casi como un detalle menor dentro del caos general que propone la historia.

Después de casi dos horas de duración, “¡Ayuda!” puede resumirse como una sátira salvaje y exagerada, muy acorde a la época actual, en la que los excesos parecen dominarlo todo. Puede gustar o generar rechazo, pero lo que resulta indiscutible es que está muy lejos de ser una película más.

El trailer de "¡Ayuda!"

Embed - ¡Ayuda! | Tráiler Oficial | Subtitulado

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