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domingo 5 de abril de 2026

La peli del momento

¿Cómo llegó Eduardo de la Serna a Jáchal a filmar La Inocencia?

A través de un amigo jachallero llegó a la escuela de La Ciénaga y a través de la escuela a Gaby, la protagonista sanjuanina. Aunque el primer intento fue en una zona rural de Formosa. Por Viviana Pastor
Por Redacción Tiempo de San Juan
No todos los días San Juan aparece en la pantalla grande, mucho menos en una producción que parece destinada a convertirse en película de culto, como es La Inocencia. Eduardo de la Serna es el director del documental que muestra un año en la vida de dos niñas de 6 años pero en escenarios muy distintos: Morena, vive en Capital Federal y asiste a una escuela privada; y Gaby, una nena de Jáchal que va a una escuela de grados agrupados en La Ciénaga.
 
 


"La primera idea para la película era Formosa, yo buscaba un paraje rural árido, en una comunidad wichi. Pero lo descarté por una cuestión de idioma y porque no quería que las diferencias socioeconómicas entre ambas niñas fueran tan grandes. Yo era amigo de un docente de Jáchal, Jorge Cabrera, y él fue quien me contactó con las escuelas rurales de Jáchal. El año previo a la filmación visitamos varias escuelas y me encontré con el problema que las escuelas rurales se están despoblando, entonces no era fácil encontrar chicos de primer grado. Dimos con una escuela rural donde había una nena que iba a empezar primer grado. Quedamos con la directora y todo iba bien pero unos días antes la directora me dice que la nena no iba. Yo estaba en contacto con otra gente y había unos hermanos que iban a entrar a la escuela y entre ellos una nena que entraba a primero y esa nena fue Gaby. Yo elegí la escuela y Gaby fue una selección natural", contó de la Serna a Tiempo de San Juan.
 

El director no había estado en Jáchal antes de su proyecto, pero sí había trabajado en la Ciudad de San Juan, cuando hizo para el Centro Cultural Ricardo Rojas -en conmemoración de los 200 años del natalicio de Domingo Faustino Sarmiento-, el cortometraje "Tierra y Destierra".
 

Para La Inocencia, Eduardo de la Serna eligió a dos nenas de primer grado por razones sólidas: es la etapa socializadora del niño. "El jardín es más lúdico, la sociedad empieza a moldearte en primer grado pero los chicos conservan esa inocencia, es mirada natural, salvaje, inocente, que tienen antes de entrar a primer grado. A partir de ahí te van haciendo perder esa mirada, es cuando las desigualdades de la sociedad se ven con más claridad porque algunos tienen posibilidades y otros no".
 

Eduardo marca dos conceptos primordiales: una cosa es la desigualdad y otra la diferencia. "La desigualdad socioeconómica está en que Morena es de clase media, va a una escuela privada, tiene acceso a otras posibilidades que Gaby no las tiene. Luego hay muchas diferencias marcadas por el ritmo y estilo de vida, cosas buenas y malas. La película resalta esas diferencias, la vida rural y el contacto con la naturaleza y la de la ciudad con la tecnología.
 

Cosas que pueden ser un beneficio o no de acuerdo al entorno. Acá no hay un adulto que reflexione, nadie dice esto es bueno y esto es malo, la reflexión queda para el espectador, cada ve esos mundos diferentes", explicó el director.
 

Estuvo un año y medio filmando, demorado en algún momento por trámites en el Ministerio de Educación de la Provincia que debía aprobar que se filmara en un aula. Además Eduardo quería volver a filmar el cumpleaños de Gaby, en marzo.
 

De la Serna dijo que no fue tan complicado filmar a los pibes tantas horas. "Otro motivo por el que elegí niños de 6 años es que me di cuenta, filmando a mis hijos, que a esa edad los chicos a los 30 segundos se olvidan de la cámara y esa era la intención, que la cámara fuera un chico más. Eso pasó en Jáchal. Al principio los nenes miraban más, les atraía no tanto la cámara sino ese extraño que estaba ahí. A Gaby la conocí cuando empecé a filmar y los primeros días estaban alejados de la cámara en algún sentido, pero al ir conociéndonos y después de tantas horas de filmación, se genera un vínculo, una relación, ella se fue acostumbrando, fue creciendo un año, a esa edad es mucho un año". 
 

El director filmó más de 100 horas en Jáchal, y más de 200 horas para toda la película, para finalmente dejar el documental en 98 minutos.

La película empezó con buen pié: ganó Work in Progress del Festival UNASUR 2013, y ahora sólo cosecha elogios de la prensa especializada. "Tuvo buenas críticas y una buena difusión, eso hace que tenga una dimensión un poco mejor que la podía esperar tomando como promedio con documentales de este tipo", dijo.
Este director que también es productor, cámara, guionista, entre otras cosas, espera poder presentar el documental en septiembre en Jáchal, junto a Gaby; como lo hizo en julio en Buenos Aires junto a Morena.



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