Se llama Nadia Aguirre y es una de las pocas mujeres que trabaja en San Martín. Aunque sus raíces y su infancia conectan a los pueblos originarios de la Comunidad Huarpe Salvador Talquenca, hace 15 años que vive en la ciudad y dedica su ritmo de los días al club verdinegro y a un taller de indumentaria que montó en su propia casa: las horas en la cocina, su etiqueta en el semillero y la relación cercana a su hijo arquero de las inferiores.