Las medidas nacionales que ha tomado el actual gobierno en relación a la historia son, al menos, confusas. El año pasado el acto por el Día de la Independencia fue suspendido por falta de presupuesto. Este año, a meses de las elecciones, no se escatimaron en gastos: aviones, helicópteros, tanques, ex combatientes ¿Qué pasó? Extraño. Las declaraciones del presidente también lo fueron, comparando en cierto sentido su gestión con el accionar de los patriotas en la independencia.
“Ellos cambiaron el futuro, igual que nosotros (…) Ellos actuaron desde la convicción, igual que nosotros. Ellos sabían que solo era el comienzo, igual que nosotros”.
Es extraña esta declaración. Recordemos que el presidente fomentó la celebración del bicentenario de la independencia en 2016, invitando al Rey de España.
Pero esto no acaba aquí. En el desfile marcharon los ex combatientes de Malvinas, tratados con el debido respeto. Pero entre ellos encontramos a Aldo Rico.
¿Quién es Aldo Rico? Es un militar retirado que combatió en la guerra de Malvinas. Previamente a este conflicto fue enviado a San Juan para llevar a cabo preparativos en caso de un enfrentamiento con Chile. Esta acción podríamos enmarcarla dentro de la “Operación Soberanía”.
El objetivo de esta operación era una invasión a Chile. Luego de la repartición de las islas del canal de Beagle, la Argentina no quedó satisfecha con lo resuelto por la nación que actuó de árbitro, Gran Bretaña. Por lo tanto, Argentina llevó a cabo en secreto esta operación para invadir el país vecino. Y después llamamos a los chilenos traidores.
El choque bélico estuvo a punto de llevarse a cabo, si no fuera por la demora que sufrió el ejército argentino por el mal clima y por la intervención del Papa Juan Pablo II. Esto ocurrió en 1978.
Pero el accionar de Rico no termina ahí. Luego de luchar en Malvinas regresa al continente. Rico representaba al sector del ejército de ultra derecha. Con el regreso de la democracia con el presidente radical Raúl Alfonsín y con los juicios contra los militares, Rico conforma un grupo de ultra derecha nacionalista opositor al gobierno, llamados los “Carapintadas”. Con este grupo intentan derrocar el gobierno de Alfonsín en 1987, lo cual fue contenido por el presidente con las negociaciones de Semana Santa, lo cual culmina con el mandatario afirmando al resto de los argentinos: “La casa está en orden”.
Luego de este hecho, Rico fue condenado a prisión domiciliaria, pero escapó de la misma y llevo a cabo otro levantamiento en Monte Caseros en 1988. Por este motivo fue condenado a prisión, pero no duró demasiado ya que fue indultado por el presidente Carlos Menem.
En el acto de la independencia, fue visto desfilando junto a los ex combatientes de Malvinas y ovacionado. El ministro de Defensa, Oscar Aguad afirmó que “Alfo Rico tiene el derecho de desfilar (…) lo de carapintadas es cosa vieja. Fue un acontecimiento chiquito, que yo no creo que haya puesto en jaque la democracia”. Nuevamente, el accionar de la actual gestión en torno a lo relacionado con la historia es, al menos, confusa.
Por Iñaki Saharrea – Estudiante de la Licenciatura en Historia
Departamento de Historia – FFHA - UNSJ