Por Marco Bustamante
Córdoba: Hoteles malditos y fantasmales
Sorprendentes historias. Existen una serie de presunciones, falacias e historias que se entremezclan en mitos que no fueron y verdades a medias, que vale discernir.
El Gran Hotel Viena
La verdadera historia del mítico hotel a orillas de la Laguna Mar Chiquita, de acuerdo a la cronología brindada en el sitio web del Gran Hotel Viena (GVH) por la Wandorf Company S.A. (que se reclama poseedora legítima del inmueble y terrenos donde se asienta el GHV, en mérito a la adquisición instrumentada en la Escritura Nº 82 del 22 de septiembre de 1964), cuenta que alrededor de 1920 arribó a Buenos Aires el ingeniero germano Máximo Pahlke, quien consiguió empleo en la Manesmann Argentina, filial de la homónima de Alemania.
Ya en los años ’30 llegó al país Melita Fleishesberger, nacida en Viena, Austria, y que se convertiría en esposa de Máximo, con quien tuvo dos hijos: Máximo Jr. e Ingrid.
Tras peregrinar por diversos centros de salud de Europa a causa del asma que sufría Melita y de la soriasis del pequeño Máximo, y ante el inminente estallido de la Segunda Guerra Mundial, en 1938 decidieron partir hacia Miramar, con el consejo de practicar curaciones con barro de la Laguna de Mar Chiquita.
Melita y su hijo se alojan en la "Pensión Alemana”, cuya dueña es María Tremensberger. Tras dos semanas de estadía, regresan a Buenos Aires, donde notan mejorías en la salud de ambos.
Por ello, al año siguiente regresan a Miramar, donde Melita se asoció con Tremensberger para dar forma a la "Pensión Viena”, que tiempo después terminará por ser adquirida en su totalidad por los Pahlke, quienes hacen demoler el antiguo edificio para comenzar ya en 1941 la construcción del GHV.
Más historia que contar
Según cuenta la historia, el capital invertido para esta monumental obra de 9.300 metros cuadrados, 74 habitaciones con 120 camas, en un predio de 5 hectáreas, fue íntegramente aportado por Máximo Pahlke, lo que echaría por tierra las versiones que apuntan a una financiación "nazi”.
Tras su contrucción, el hotel funcionó desde 1943 hasta 1947, para después cerrar por un extenso período, aparentemente por desavenencias entre los responsables y el personal, una baja de la laguna, entre otros motivos.
En 1963, Máximo Pahlke Jr. (quien había tomado a su cargo la gestión del Hotel) decidió junto al por entonces cuidador Carlos Krüger la reapertura y en 1965 se creó la sociedad Wandorf y Cía. S.A.
Cuidadores que siguieron a Krüger y a los cuales se acusa de haberse apropiado de numerosos elementos del GHV, y "la crecida de la laguna debido a lluvias extraordinarias de la corriente del niño 1978”, terminaron por provocar el cierre definitivo.
Y nada era como entonces
El emblemático GHV, ese coloso que se erige en la costa de la Laguna de Mar Chiquita, es desde hace tiempo eje de polémicas y denuncias cruzadas entre la municipalidad local y los supuestos herederos de la familia fundadora.
El edificio que supo albergar turismo de clase internacional, tras la inundación de los años ´70, posteriores saqueos y otros inconvenientes, terminó en que sólo abre sus puertas como museo.
Mientras tanto, quienes reclaman ser herederos de la familia fundadora y la municipalidad se disputan en Tribunales la propiedad de este inmueble.
El estado actual
Según explicó Patricia Zapata, integrante de la Asociación Civil Amigos del Gran Hotel Viena, esta entidad "tiene como objetivos proteger el inmueble, difundir su historia y recuperar objetos del lugar. Se realizan visitas guiadas diurnas y nocturnas y de esa forma se recauda dinero para el sostenimiento de dicho museo de sitio”.
Además, organiza cursos de formación y exposiciones artísticas, en tanto que bomberos voluntarios de la región también llevan a cabo en el lugar capacitaciones de rescate.
Zapata recordó que la Asociación se formó legalmente en 2007, luego de que el lugar se declaró Patrimonio Histórico Municipal en 2005 y de que, a cargo de particulares, el museo comenzara a funcionar cuatro años antes.
"La ONG no tiene inconvenientes en su funcionamiento, estamos trabajando fuertemente año a año, el compromiso con el lugar es asumido con responsabilidad y se mejoran lentamente las instalaciones: se realizó la conexión eléctrica nueva del museo, se está techando la usina eléctrica ya que en algún momento fue sustraída, se recuperó el jar- dín central, se habilitaron sanitarios, se recuperaron algunos objetos, diferentes medios de comunicación llegaron este año a la localidad y al Hotel Viena, se están pensando al menos dos guiones para ficción”, agregó.
Y como si fuera poco, fantasmas
En una entrevista con La Voz de San Justo, Zapata brindó detalles de lo que fue el informe del GHV por parte de la Ghost Hunter International, un conocido grupo de investigadores de un reality show (programa) estadounidense cuyo episodio, bajo el sugestivo nombre de "Hitler’s Ghost” (El fantasma de Hitler), puede verse en el sitio web de esta zaga, que en el capítulo siguiente se lo dedicaron a otro hotel cordobés con grandes semejanzas al Viena: el "Edén” de La Falda (ver más abajo).
En su segunda temporada televisiva, los investigadores, tras pasar la noche en el GHV, "obtuvieron muchas cosas extrañas y paranormales dentro de él. Como primer elemento extraño detectaron golpes reiterados en el ala de clase media, que se utilizaba como hospital y refugio. Esos golpes provenían de los pasillos del primer piso, ellos pudieron grabarlos y se escuchan nítidamente”, señaló Zapata.
Junto a ello, Patricia mencionó que "también quisieron detectar o confirmar otros eventos contados con anterioridad en otras habitaciones, pero no detectaron nada. Ellos dijeron que en otras ocasiones ocurría lo mismo. Es decir, en otras investigaciones no todo podía resolverse ni encontrarse y que por el momento estaban muy satisfechos”.
En el ala "lujosa” de la alta sociedad, específicamente el comedor, los investigadores "vieron una sombra moverse rápidamente. Ellos inmediatamente tomaron sus cámaras y se dieron cuenta que sus baterías estaban agotadas, cosa que era muy extraña porque ellas eran nuevas. Las cambiaron rápidamente, intentaron sacar fotos y grabar pero nada se pudo ver. Las filmaciones no funcionaron y las fotos no salieron. A ellos les llamó mucho la atención. Sin embargo me aseguraron verlo y se lamentaban al mismo tiempo por no poder mostrarme y probarme que ello había ocurrido”, añadió la integrante de la Asociación.
Finalmente, Zapata detalló que "concluyeron con la presentación de su hallazgo más preciado, que fue la imagen de una forma muy parecida a una persona sentada en una cama mirando hacia la ventana de la habitación 106. Esto, según ellos, no les ocurre muy seguido y estaban muy excitados por lo que encontraron porque coincidía con la historia que les había mencionado previamente, de la mujer que vio a un hombre sentado en el baño de esa misma habitación. Según lo comentado en este caso, dijeron que el Gran Hotel Viena es uno de los lugares con más actividad paranormal que habían recorrido en Sudamérica”.
Mitos y Verdades del GHV
Mito: el hotel se construyó con capitales nazis.
Verdad: el hotel se construyó con capitales resultantes de una vida de trabajo de Don Máximo Pahlke que llegó al país en 1904. De hecho su familia era contraria a la ideología del Nacional Socialismo.
Mito: el hotel dejó de funcionar como tal luego de la rendición de Alemania a manos de los Aliados debido a que los dueños eran capitales nazis.
Verdad: la Argentina le declaró la guerra a Alemania apenas 10 días antes de su rendición. Con la excusa de ser vencedores, el gobierno argentino le pidió a Máximo Pahlke que abandonara su puesto en la empresa Mannesmann del la cual era director para Sudamérica. Este hecho, sumado a varios otros de diferencias de índole sindical, de parte de los empleados del hotel, hicieron que la familia Pahlke regresara desilusionada a Alemania, y decidiendo el cierre del hotel.
Mito: el tamaño y servicios del hotel eran desproporcionados para una población de 1.600 habitantes dado que era un refugio ideal para los Nazis que se escapaban de Europa.
Verdad: Miramar, en las primeras décadas del siglo XX llegó a tener 105 hoteles, dado que era un punto turístico importantísimo por su belleza natural, las propiedades curativas del agua y su barros terapéuticos. Es decir, por entonces construir un complejo turístico en Miramar era como invertir en Mar del Plata.
Mito: el hotel fue abandonado después de la guerra y nunca fue reclamado por alguien.
Verdad: el hotel fue reabierto en 1962 y cerró sus puertas en los ´80 a causa de las inundaciones que afectaron a Miramar. Siempre estuvo bajo el dominio de los Pahlke. De hecho existe un reclamo firme ante la justicia anteusurpación ilegal de la municipalidad de Miramar, que lo explota comercialmente.
Mito: para su construcción se invirtieron el equivalente a 25 millones de dólares, de una vez.
Verdad: El hotel se construyó en etapas. Cada una se financió con los dividendos del propio hotel, que por aquellos años tenía gran movimiento.
El diagnóstico de Ghost Hunter
El equipo de investigadores estadounidenses registró actividad paranormal en la construcción cordobesa: "Obtuvimos muchas fluctuaciones en el medidor estático, especialmente cuando hacíamos alguna pregunta. Y en plena filmación, las baterías de dos de las cámaras murieron de pronto”, describieron.
También aseguraron oír voces y música y hasta sentir una mano encima. Pero fue al examinar el trabajo tomado que encontraron la que es para ellos la mayor evidencia: en una fotografía de la habitación 106, puede verse el contorno de una figura humana sentada en la cama, mirando por la ventana.
OTRA HISTORIA: EL HOTEL EDÉN
EN LA FALDA. El fastuoso complejo edilicio que albergara a presidentes , príncipes y celebridades, con el tiempo se transformó en un sitio en el que la actividad paranormal es moneda corriente. Tanto, que se organizan visitas guiadas para vivir esas experiencias.
Este complejo también tiene lo suyo
Desde su nacimiento, a fines de siglo XIX, fue y es uno de los hitos fundamentales del desarrollo turístico del Valle de Punilla, de Córdoba y del país. En ese edificio se sentaron las bases que dieron orígen a un pueblo, hoy convertido en la ciudad de La Falda.
En sus escaleras de mármol de Carrara se plasmaron las huellas de la aristocracia nacional: visitas de presidentes de la nación y per- sonalidades de reconocida trascendencia mundial como el poeta Rubén Darío, el Príncipe de Gales, y el sabio Albert Einstein, entre otros.
Visitas guiadas
Las visitas nocturnas (los cordobeses son los reyes del turismo, y todo lo pueden...) están basadas en testimonios reales que aseguran haber visto o percibido la presencia de espíritus y fantasmas en el Hotel Edén.
Son así: se da comienzo con la proyección de un audiovisual que muestra una recopilación de relatos acerca de leyendas urba- nas y fenómenos paranormales relacionados con hechos reales.
También se aborda la mitología germana que según fuentes especializadas en el tema, se encuentra plasmada en la arquitectura y diseño de este centenario Hotel.
Luego, se hace un recorrido totalmente a oscuras junto con el guía dentro de las instalaciones y en las inmediaciones del edificio, lo que les genera a los visitantes las sensaciones de miedo e incertidumbre por lo que puede llegar a ocurrir.
Negocio paranormal
En ese sentido, uno de los emprendimientos más elaborados que produjo esta ola de interés en lo paranormal es el ghost tour que se efectúa todos los días y en diversos horarios.
En cómo- dos transportes, con guías bilingües, servicios de snacks y bebidas, y a precios muy accesibles se puede disfrutar de varios recorridos por Córdoba que unen los sitios encantados y los crímenes más destacados de la historia.
Durante el recorrido se cuentan historias de crímenes y leyendas urbanas que transcurrieron en esta ciudad. De a poco, el turismo patrimonial del terror ya tiene un espacio en la Argentina que atrae a un público juvenil y que genera una interesante fuente de divisas.
El fantasmal niño que llora
Según el diario "El Tribuno”, un fresco día de verano en el corazón de La Falda, un grupo de turistas recorrió en compañia de una joven guía esos pasillos interminables de lo que fue uno de los más lujosos hoteles surgidos a fines del siglo XIX.
Una vez que salieron a descansar en esos inmensos jardines, una mujer le preguntó a otra: "¿no sentiste algo?”; a lo que la amiga respondió: "¿algo cómo qué?”.
La primera mujer fue al grano: "no sé, algo, como si hubiese alguien observándonos, además me pareció escuchar el gemido de un niño”. Otro de los visitantes que estaba atento a la conversación de ambs se acercó y dijo:"yo escuché llorar a un niño”, y todos quienes estaban en el lugar coincidieron en que a pesar de ser un sitio que irradiaba un lujo exquisito podía percibirse algo extraño, inquietante.
Fue entonces cuando la guía les contó que existía la leyenda de que el alma en pena de un niño, hijo de una empleada del hotel que murió en plena epidemia de fiebre amarilla, solía aparecer en los atardeceres llorando por la muerte de su madre. Algunos escucharon incrédulos, pero la mayoría había percibido algo que no podía explicar qué era, pero que estaban seguros, habían percibido.
También la dueña
Otro de los fantasmas mas conocido del lugar es el espectro de una mujer. Al ser comparada con fotos de época, resulta notable el parecido con la primera dueña del increíble lugar.
La aparición es definida como una presencia envuelta en blanco que suele irrumpir en el tramo superior de la espectacular es- calera que vinculaba la recepción con la planta alta, es asociada con María Krautner. Vivió entre 1904 y 1912, año en que murió de cáncer.
Más actividad paranormal
Otros fenómenos paranormales se escuchan en el salón principal. Algunos testigos aseguran haber escuchado espectrales voces, valijas que ruedan, tacos de mujer y hasta el ruido de bandejas de los antiguos mozos. Personal que trabaja en el mantenimiento cuentan que en algunas oportunidades esos murmullos se escuchan nítidamente y en otras es apenas un susurro.
Ana, la niña que vive sola sobre las ruinas del complejo
El periodista Héctor Brondo, cuenta en una excelente crónica, la historia de un espectro que habita el lugar: "Ana tiene 8 años pero desde hace más de un siglo deambula sola por el Edén. Los lugareños hablan de ella como quien lo hace de una amiga de la infancia. Un par de niños dan fe de la presencia de esta alma errante, encerrada en el emblemático hotel de La Falda”.
"Son los que alguna vez jugaron con ella en su habitación, la vieron bajar las escaleras corriendo o colorear dibujos con lápices de madera. Son también quienes coinciden en que sonríe con timidez, temerosa quizá de un acceso de tos y flema”, agregó.
La historia de Ana Jaime, hija del médico de Julio A. Roca, quedó registrada en el libro de memoria de María Herbert de Kreautner, la primera dueña del más emblemático hotel de la belle epoque.
También la publicó el diario Los Principios en un recuadro breve. Monseñor Juan Martín Yañiz y Paz, entonces director del "Diario de los curas” (como se lo llamaba popularmente), hizo trascender que se presumía que la causa del deceso de la niña habría sido el consumo de leche contaminada.
Un periodista del medio, amigo personal de Clara Funes (esposa de Roca) se enteró de la verdadera razón de la muerte de la nena de boca de uno de los integrantes del clan político de "el Zorro”. Mantuvo el secreto guardado bajo siete llaves hasta el último día de su vida, como le pidió su informante.
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