En privado, Macri ya da por hecho que vendrán más vetos
"El Presidente impulsará más vetos si las leyes que aprueba el Congreso van en contra de su plan para la Argentina", afirman.
"No vemos el veto como un problema”, decía ayer un alto funcionario del Gobierno, mientras vaciaba un pocillo de café en un restaurante que de fondo transmitía la señal de un canal de cable. En esa pantalla se leía este zócalo: "Un veto demasiado neoliberal”. El funcionario pudo haberse preguntado por qué no titularon lo mismo cuando Cristina vetó el 82% móvil o la Ley de Glaciares, que según un sector de la oposición de aquel entonces fue a pedido de la Barrick Gold. Pero no lo hizo porque él cree –como también asume Mauricio Macri en conversaciones privadas– que el veto es una herramienta para gobernar y que aquellos que la critican, por especulación o por convicción, deberán acostumbrarse. Léase: el Presidente impulsará más vetos si las leyes que aprueba el Congreso van en contra de su plan para la Argentina.
¿Esa decisión se tomó en Gabinete? "No hace falta, es una decisión obvia. No está en discusión. Mauricio quiere ejercer el poder a pleno y en el Congreso somos minoría. El veto es una facultad y ya tenemos asumido el costo de vetar cuando la oposició nos quiera desviar del camino”, confió uno de los ministros más cercanos al jefe de Estado.
Desde la Casa Rosada vienen presionando al presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, y al presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, para que cierren alianzas que impidan que la oposición avance con proyectos que puedan hacerle ruido a Macri y que lo pondrían en situación de volver a vetar pronto. En el peor escenario, aspiran a "consensuar” aquellas iniciativas que pudieran entorpecer su agenda. Ganancias, por ejemplo: los sindicalistas que integran distintos bloques exigen que se toquen las escalas este año y hay más de una docena de proyectos presentados. El temor mayor es que los bloques del Frente para la Victoria y el del Frente Renovador negocien para arrinconar al nuevo Gobierno. "Por ahora logramos enfrentarlos, pero a medida que se acerque el 2017 esto puede cambiar”, se sinceran en la bancada oficialista.
Los funcionarios que acompañaron a Macri en la jefatura de Gobierno trazan un paralelismo. Cambiemos cuenta hoy con 87 diputados de los 129 que necesita para el quórum propio y con 16 senadores de los 37 que lo habilitarían al juego propio en la Cámara alta. En la Ciudad contaban con 28 legisladores de los 31 que exigía el quórum. La oposición no necesitó demasiados esfuerzos para sacar leyes por sus propios medios. Pero Macri fue impiadoso: vetó 129 leyes, incluso aquellas que se aprabron por unanimidad. "El veto es un poder que tiene el Poder Ejecutivo y Macri lo va a seguir utilizando, lo mismo que los Decretos de Necesidad y Urgencia”, avisa uno de sus principales colaboradores.
En el Gobierno confían en que no es tan alto el costo político de un veto como suponen muchos analistas políticos. Y dicen que la popularidad de Macri no va a caer mientras la gente "entienda que todo lo que estamos haciendo es para estar mejor en el mediano plazo”. Esta semana llegaron nuevas encuestas a Balcarce 50. Quedaron en manos de Marcos Peña. Los resultados son un misterio.
Fuente: Clarin
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