Los Bin Laden, como se conoce a la banda de narcodelincuentes que opera en el oeste de la ciudad de Neuquén, continúa atemorizando a los vecinos de varios barrios de la capital provincial. Luego de dos bajas, el grupo liderado por el clan Soazo, se reagrupó y le declaró la guerra a la policía local y a otros asaltantes.
Una guerra entre la policía neuquina y "Los Bin Laden" se cobró dos víctimas
De acuerdo a las fuentes consultadas, el poder de la familia Soazo se vale del liderazgo de seis hermanos, sin contar a Rubén, conocido como Teté, y a Gastón, quienes fueron acribillados de tres balazos cada uno en las últimas semanas. A sangre y fuego, los Bin Laden gobiernan a través del miedo la toma de tierras denominada La Familia y sus inmediaciones. Los asaltos y la comercialización de drogas al menudeo serían los principales ingresos del grupo.
"Desde enero no se permite que entren (a la toma) las patrullas para que no las destruyan a pedradas. Se recibieron órdenes estrictas de patrullar con el chaleco antibalas y, cuando hay disturbios, no intervenir hasta que llegue personal de apoyo", confió uno de los agentes consultados por La Mañana de Neuquén.
El policía está refugiado en una casa situada a una cuadra de la Jefatura de Policía. Según las fuentes, ya recibió un ataque con piedras días atrás y uno de los integrantes de los Bin Laden realizó sugestivos recorridos en moto por esa cuadra.
"A la toma la está patrullando la Metropolitana con un camión blindado, porque tenemos la versión de que quieren voltear a uno de los nuestros. Nos preocupa que armen una emboscada con un incidente y ahí 'pongan' a un poli", reveló otro vocero.
Si bien podría pensarse que tras las muertes de Teté y Gastón Soazo, el clan se encuentra en retirada, ocurre todo lo contrario: los últimos días corrieron rumores dentro de la fuerza de seguridad local de que el grupo busca venganza, saldando la muerte de los suyos con la de los hombres de azul. "Nos llegaron rumores de que querían voltear a un policía, por lo que alertamos a los jefes", confió otro efectivo.
LA CAÍDA DE TETÉ. Cuatro agentes de la Metropolitana custodian las 24 horas del día a un solo policía. Se trata del cabo que el domingo 13 de julio, mató de tres balazos a Teté, quien había logrado entrar a robar a una casa en el barrio Barreneche. Luego de forzar una ventana/puerta y entrar en la vivienda, el sospechoso comenzó a golpear al padre de familia con la culata de una 9 milímetros que llevaba encima para que le dijera donde guardaba dinero.
Alertados por una hija del matrimonio, el cabo y una compañera llegaron al lugar y se encontraron con Teté y su escudo humano. En ese momento, el delincuente empujó a la víctima y abrió fuego. Los policías tuvieron mejor suerte y Teté murió.
El policía está refugiado en una casa situada a una cuadra de la Jefatura de Policía. Según las fuentes, ya recibió un ataque con piedras días atrás y uno de los integrantes de los Bin Laden realizó sugestivos recorridos en moto por esa cuadra.
EL OTRO MUERTO. Gastón Soazo fue asesinado el jueves 9 de julio a la mañana en el barrio Islas Malvinas. Los investigadores, al mando de la Fiscalía de Delitos Violentos, creen que el crimen estuvo vinculado a una deuda que rondaría los 3000 pesos y una campera que el presunto homicida, Ever Campos, le había dado a la víctima a cambio de que le provea una cantidad de droga que nunca fue entregada.
Campos, un integrante de la banda "Los Menducos", rival de los Bin Laden, estuvo prófugo cuatro días hasta que fue detenido. La semana pasada, la jueza de garantías Mara Suste le dictó la prisión preventiva.
Un crimen que quedó impune
El nombre de Rubén “Teté” Soazo, de 25 años, no era desconocido para la justicia y la policía. Poco antes de que muriera baleado, a principios de junio, había sido beneficiado por la justicia: fue absuelto en el juicio oral por el crimen de José “Tati” Morales, ocurrido en Confluencia en junio de 2013.
Los investigadores creen que Morales fue asesinado a balazos en el marco de una serie de ajustes de cuentas y le imputaba la autoría al integrante de los Bin Laden.
Sin embargo, tras tres audiencias de debate, los jueces determinaron que no había pruebas que acreditaran su participación y fallaron por su absolución.
Un mes y cinco días después, Teté murió en manos de un cabo de la policía neququina cuando tomó de rehén a una familia durante un violento robo.