A un año de su muerte, la figura de Jorge Lanata sigue generando debate, adhesión y rechazo en partes iguales. Dueño de un estilo provocador y de una mirada incómoda para el poder, fue protagonista de algunos de los momentos más decisivos del periodismo argentino contemporáneo. Su trayectoria combinó innovación, polémica y una vocación innegociable por preguntar, aun cuando hacerlo implicara pagar costos personales y profesionales.
Un año sin Jorge Lanata, el hombre que incomodó al poder y cambió la forma de hacer periodismo
Fundador de medios, creador de estilos y protagonista de las investigaciones más resonantes de la democracia, Jorge Lanata dejó una huella imposible de borrar en la prensa argentina.
Una figura que dividió aguas, pero nunca pasó inadvertida
Amado por sus seguidores y cuestionado por sus detractores, Jorge Lanata ocupó un lugar central en el periodismo argentino durante más de cuatro décadas. Aun desde posiciones opuestas, el consenso fue uno solo: se trató de uno de los periodistas más influyentes, creativos y potentes de su tiempo. Su nombre quedó asociado al de figuras emblemáticas como Jacobo Timerman o Bernardo Neustadt, referentes que marcaron épocas y definieron agendas.
El final de una vida intensa y marcada por la polémica
Lanata murió el 30 de enero de 2024 a los 64 años, tras permanecer internado en el Hospital Italiano a raíz de una neumonía que agravó su ya delicado estado de salud. Sus últimos días estuvieron atravesados por ingresos reiterados a terapia intensiva, cerrando una vida signada por el vértigo, la exposición pública y una pasión inquebrantable por el oficio periodístico.
El periodista que rompió moldes desde los años ‘80
Desde su irrupción en los años ‘80, Lanata desafió los formatos tradicionales y redefinió el lenguaje de los medios argentinos. Su carrera estuvo marcada por la creación de proyectos innovadores que dejaron huella, como Página/12, Crítica de la Argentina y la revista Veintitrés. Con una mirada crítica y provocadora, investigó los principales casos de corrupción del menemismo y del kirchnerismo, ganándose reconocimiento, poder e innumerables enemigos.
Una infancia atravesada por el silencio y las preguntas
Nacido en Mar del Plata y criado en Sarandí, su vida estuvo marcada desde temprano por la enfermedad de su madre, quien padeció un tumor cerebral cuando él tenía seis años. Criado por su tía y su abuela, ese entorno familiar silencioso, según confesó, alimentó su necesidad de preguntar y cuestionar. A los 14 años comenzó a trabajar en Radio Nacional, con autorización firmada por su padre, dando inicio a un vínculo temprano con los medios.
El impacto de descubrir su identidad
Ya adulto y con una carrera consagrada, Lanata supo que era adoptado, una revelación que llegó tras la muerte de su madre y cuando tenía 55 años. Aunque la noticia dejó una marca profunda, nunca buscó a su familia biológica. Esa experiencia se sumó a las capas de complejidad que moldearon su personalidad pública y privada.
Página/12, el diario que cambió las reglas del juego
El 26 de mayo de 1987 nació Página/12, el proyecto que convirtió a Lanata en un referente indiscutido. El diario rompió con la solemnidad de la prensa tradicional: tapas irónicas, títulos audaces y referencias culturales convivían con investigaciones de alto impacto como Yomagate, Swiftgate o Narcogate. Con una redacción integrada por figuras como Osvaldo Soriano y Horacio Verbitsky, el medio inauguró una nueva forma de narrar la política.
Televisión y radio: el salto a la masividad
Lanata llevó su impronta a la televisión con programas como Día D y Periodismo Para Todos, donde alcanzó niveles de audiencia inéditos. En radio, lideró durante años las mañanas de Radio Mitre con Lanata Sin Filtro, logrando cifras récord de share. Investigaciones como la Ruta del Dinero K transformaron denuncias periodísticas en temas centrales del debate público.
El formador de periodistas
Más allá de las primicias, Lanata dejó una marca profunda como formador. Periodistas como Román Lejtman, Ernesto Tenembaum, Reynaldo Sietecase y Leila Guerriero iniciaron su camino bajo su conducción. Su método se basaba en potenciar la identidad de cada integrante del equipo, apostando a la libertad y la autenticidad como valores centrales del oficio.
Una vida personal siempre bajo la lupa
Su vida privada también fue parte del interés público. Se casó cinco veces y tuvo una hija, Lola, fruto de su relación con Sara Stewart Brown, quien en 2015 le donó un riñón en un histórico trasplante cruzado. Su último matrimonio fue con la abogada Elba Marcovecchio, con quien compartía el Palacio Estragamou, aunque en departamentos separados.
Salud frágil y excesos reconocidos
Diabetes, hipertensión y múltiples internaciones marcaron los últimos años de su vida. Fumador empedernido, exigía condiciones especiales para hacerlo incluso en televisión. También reconoció públicamente su adicción a la cocaína durante una década, período que coincidió con su mayor exposición mediática.
Libros, fracasos y apuestas arriesgadas
Lanata publicó numerosos libros, entre ellos Argentinos, uno de los mayores éxitos editoriales del periodismo nacional. También incursionó en proyectos que no prosperaron, como revistas y portales digitales. Para él, el error y el fracaso eran parte inevitable del camino creativo.
El periodismo llevado al escenario
En 2008 llevó la actualidad política al teatro de revista con La Rotativa del Maipo, combinando humor, crítica y espectáculo. Fue otro ejemplo de su vocación por experimentar, aun a riesgo de exponerse al ridículo o a la crítica.
Premios, discursos y una palabra que quedó para siempre
Entre los múltiples premios que recibió, se destacan los Martín Fierro y el Martín Fierro de Oro. Pero uno de sus momentos más recordados fue en 2013, cuando instaló el concepto de “la grieta”, una expresión que se incorporó de forma definitiva al vocabulario político argentino.
El periodista que preguntaba para desobedecer
Lanata definía su identidad profesional desde la duda: para él, el periodismo era un acto de cuestionamiento permanente. Rechazaba el periodismo militante y defendía la pregunta como herramienta de conocimiento y rebeldía frente al poder.
Un legado que sigue incomodando
A un año de su muerte, Jorge Lanata permanece como una figura imposible de ignorar. Fundó medios, formó periodistas, incomodó a gobiernos y dejó una huella profunda en la cultura política y mediática del país. Vivió al límite, discutió todo y convirtió el periodismo en un ejercicio permanente de confrontación con la realidad.